Teresa Villaverde: “Mi cine se impregna de cierto análisis social”

El nombre de Teresa Villaverde se aloja cual objeto preciado en una recóndita vitrina del cine de autor europeo más selecto. Aunque ha sido premiada en los festivales más prestigiosos y está considerada una de las realizadoras más importantes del nuevo cine portugués, apenas la reconocemos en nuestras pantallas y es todavía desconocida para muchos amantes del séptimo arte.

Estuvo en la última edición del  SEFF (Festival de Sevilla), para presentar su último film, Colo, una película que refleja los rescoldos que la crisis económica ha dejado en la sociedad portuguesa, representada a través de una familia media.  

¿Qué significado cobra el título (Colo) en el film?

Es una nostalgia del inicio, pero un poco confusa, porque evoca los orígenes

¿Y qué significa 'Colo' para los portugueses?

La palabra 'Colo' es regazo en portugués, pero adquiere varios sentidos, a veces ambivalentes: poner a un bebé sobre tus piernas, tener carencias afectivas, o cuando una persona está muy mimada y ha recibido un exceso de cariño. También evoca la idea del inicio de la vida de cada uno, la primera relación afectiva que experimentamos.

“Cuando yo comenzaba, el cine portugués, en general, tenía una esencia muy importante y ya prevalecía esa idea de cine personal y de creación artística individual”

La película recibió un generoso aplauso de parte de la crítica en la Berlinale y en rueda de prensa manifestaste que lo más importante es lo que no se articula, lo que no se dice. ¿Qué enmascara ese silencio poético de Colo, que trata de decirnos tantas cosas?

Los personajes deciden no expresar lo que sienten, su convivencia se reduce a hablar entre ellos de las cosas prácticas de la vida como ‘¿tienes hambre?’ ‘¿has dormido?’, y esto es una característica común en la forma que se relacionan las familias en estos tiempos, pues los padres van a trabajar desde muy temprano y cuando llegan a casa están cansados y hablan lo esencial.

Estamos ante un imponente trabajo visual y escénico, propio de tu estilo, donde impera el primer plano por encima de todo. ¿Qué buscabas con esto?

La película usa mucho el primer plano, ya que al introducirnos en la vida de una familia, la cámara es un intruso en el entorno privado y trata de alejarse por pudor y respeto ante lo que acontece en esa familia. El plano final por ejemplo, que se acerca dirigiéndose hacia el interior y después se aleja, tiene la intención de mostrar una interrogación en cuanto a que no se sabe qué va a pasar en el futuro, pues vivimos en un momento de gran incertidumbre.

Como ya es habitual en tus películas, los personajes femeninos cobran un mayor protagonismo y suelen soportar la gravitación emocional de la historia. ¿Por qué les confieres siempre este relieve a las mujeres en tus películas?

En este film es la inmovilidad del hombre el centro de la película, y si no tiene más acción es porque ha perdido el trabajo, y esto en nuestra sociedad es como si perdiera su identidad, ya que el trabajo es lo que nos define. Todo lo que se desarrolla en torno a las mujeres parte de la inmovilidad o incapacidad de él, pues está paralizado. Si hubiera sido al revés y fueran las mujeres las que se hubiesen quedado sin empleo, habría menos tensión emocional, ya que en nuestra cultura se tiene más aceptado que la mujer pierda el trabajo y esté más a remolque en el sentido de que suele ser el hombre quien defiende las necesidades familiares. Que en mis otras películas las mujeres lo muevan todo se explica porque yo soy una mujer y es más fácil que me identifique con personajes femeninos.

Fotograma de 'Colo', con Alice Albergaria Borges y Joao Pedro Vaz
Fotograma de 'Colo', con Alice Albergaria Borges y Joao Pedro Vaz

La credibilidad de los papeles femeninos es absoluta, se percibe un extraordinario trabajo con las actrices, ¿cómo ha sido el proceso de creación de estos personajes y el trabajo con ellas?

Yo escribo los guiones y antes de rodar ya está escrito lo que van a hacer los personajes, pero sobre el papel solo son seres inertes. Una vez entran en acción los intérpretes, todo cambia de pronto porque antes no tenían cara, de modo que cuando se concreta quién lo va a hacer, el guión se materializa y cobra un sentido. Yo había trabajado con anterioridad con Beatriz Batarda, que hace de la madre de familia, así que fue muy fácil construir con ella el personaje que interpreta en esta película. La actriz que hace de la hija es debutante en el cine; ella artista plástica y no quiere ser actriz, pero se identificó muy bien con el personaje que interpreta, lo entendió muy bien, así que trabajar con ella resultó algo muy natural. El que lo ha tenido más difícil ha sido el actor que interpreta al padre, porque en el cine, interpretar un papel que no tiene acción y que solo debe manifestarse con la presencia es mucho más complicado y requiere un esfuerzo mayor; todo se vuelve más sutil e invisible, con lo cual, la construcción de este personaje fue más complicada.

“Creo que la esperanza para mejorar las relaciones entre España y Portugal está en las zonas de las fronteras, que se han abierto para conocerse unos a otros”

La película posee un ritmo lánguido y cadente a la vez, que incluye planos muy largos. ¿cuál es el propósito de dilatar tanto las secuencias ?

Ese ritmo lento tiene que ver con lo que hemos hablado antes, con la falta de comunicación entre las personas y esa falta de acción. El film se construye en torno a una búsqueda de respiración por parte de la familia que no está siendo encontrada, y se rastrea la idea de cercanía y atención invisible, silenciosa. Entonces esto necesita su tiempo, y la propia realización pide que la velocidad sea la adecuada, de hecho, no vemos el mundo exterior más allá de esta familia, está muy centrada en esta; ellos son nuestra referencia y a través de ellos lo miramos todo, por eso nos centramos mucho en su forma de respirar y en cómo viven de forma privada.

En tu cine subyace una crítica social incisiva que ya pudimos ver en anteriores trabajos como Os mutantes y Transe. ¿Un cineasta se puede considerar artista sin ese punto de denuncia?

Para hacer arte no necesariamente hay que denunciar. Sin embargo, mis películas siempre tienen una parte de esto, aunque no lo hago premeditadamente, soy una persona sensible a todo lo que me rodea y al final mi cine se impregna de cierto análisis social, pero he de decir que yo no denuncio de forma general a la sociedad, no es mi intención de partida, sino que al albergar esta sensibilidad hacia lo que pasa en el mundo, mis personajes evolucionan hacia esa dirección de forma natural en mis películas.

Te iniciaste como actriz y más tarde diste el paso a la dirección, ¿ha sido un camino fácil?

Cuando me inicié en esto del cine interpreté una película, pero esto fue un accidente, porque ya por entonces tenía claro que no quería ser actriz, de hecho, creo que no tengo talento alguno para la interpretación. Cuando salí en esa película sabía que lo que quería era dirigir. La primera vez que presenté un proyecto, tuve que recabar apoyos para poder sacarlo adelante, entonces yo tenía 22 años y aquel proyecto ya consiguió ayudas y lo pude levantar. En mi caso, no puedo decir que fuese algo difícil de lograr. También es cierto que los tiempos han cambiado, pues cuando yo empecé había menos cineastas en Portugal, con lo cual el dinero se repartía entre menos, en cambio ahora hay dos factores en contra: mucha más gente que antes y menos dinero, por lo tanto, en estos momentos es más complicado conseguir apoyos para organizar proyectos.

Perlas como las antes mencionadas te convierten en un referente del cine de autor portugués y en una artista con un estilo personalísimo. ¿Qué ha influido en tu forma de hacer cine?

Es muy difícil responderte sobre el tema de las referencias. A me influye todo lo que me rodea. Es decir, puede haber referencias en la literatura, en la pintura, y en muchas otras cosas. Cuando yo comenzaba, el cine portugués, en general, tenía una esencia muy importante y ya prevalecía esa idea de cine personal y de creación artística individual. Esto ya ayudaba a que quienes nos estábamos iniciando entonces no tuviéramos que inventar otra cosa, porque ya existía el cine como un sistema basado en la expresión individual, no como ocurre en otros países donde obedece a lo que dicta la industria rigiéndose más por unos parámetros comerciales y unas presiones económicas. En mi caso, yo no acudí a la escuela de cine, pero en Lisboa tenemos una estupenda filmoteca de la que yo era asidua. Entonces allí pude aprender a través de la filmografía de muchos países y absorber técnicas de muchísimos autores. No podría hablarte de ninguno en concreto, porque a mí me han influenciado diferentes clases de cine y muchísimos artistas. Por otro lado, las influencias van cambiando a lo largo de tu vida y lo que antes me podía emocionar ahora ha mutado a otra cosa, porque existen múltiples elementos a mi alrededor que constantemente me imbuyen y, por ello, pienso que no sería honesto resaltar ningún nombre por encima de otro, porque es la propia vida la que te influye y produce esos cambios en ti, de forma que todo lo que acontece es susceptible de crearte una influencia, ya sea desde el propio arte hasta lo que te ha pasado hoy. Y todo esto es lo que te empuja a contar las cosas.

“Realmente no podemos saber si al público de masas le puede gustar el cine de autor, porque no tienen acceso a él, por consiguiente creo que es un problema de acceso y visibilidad de este tipo de creación”.

¿Y técnicamente?

En mi caso, yo no consigo separar la técnica del resto. Cada película pide una técnica precisa y ponemos nuestros conocimientos al servicio de aquello que quieres filmar. Para mí la técnica cinematográfica es una voluntad de narrar algo.

Fotograma de 'Colo', con Alice Albergaria Borges y Tomas Gomes
Fotograma de 'Colo', con Alice Albergaria Borges y Tomas Gomes

Tu nombre es prácticamente desconocido en España, al igual que pasa con otras extraordinarias autoras y autores, muchos de tu generación. Parece que Manoel de Oliveira y João Cesar Monteiro eclipsaron todo. ¿A qué crees que se debe esto?

Por desgracia es algo recíproco, ya que en Portugal tampoco sabemos mucho del cine que se hace en España, pero creo que al cine del autor le pasa lo mismo que al español, que está menos protegido, aunque en España creo que ahora lo están cuidando más. Es curioso que siendo países hermanos y vecinos, vivamos de espaldas los unos de los otros. Pienso que hay cierta mejora en las relaciones y que poco a poco se va notando algo más de cercanía, pero me sorprende cómo estando tan cerca hay tal desconocimiento mutuo.

Debe haber alguna explicación histórica para ello...

No sé muy bien a qué se debe, pero conozco historias muy bonitas en los pueblos fronterizos entre España y Portugal donde hay mucha relación a un lado y a otro de la frontera. Ha habido refugiados españoles en Portugal en épocas en las que en España ha habido conflictos, como el caso de Los Borbones sin ir más lejos, y han sido bien recibidos, y viceversa también. Deberíamos, por tanto, seguir el ejemplo de esos pueblos fronterizos y partir de ahí para mejorar nuestra relación. Galicia ya es un ejemplo, pues es una zona donde hay mucha proximidad por la lengua, de hecho, se suelen enfadar si son visitados por portugueses y estos les hablan en otra lengua que no sea el portugués. Por tanto, creo que la esperanza de mejora en las relaciones entre España y Portugal se asienta en las zonas de las fronteras, que se han abierto para conocerse unos a otros.

Tus películas no están dentro del circuito de cine de autor, de hecho, son inaccesibles a menos que den un ciclo muy eventual, y siendo películas tan premiadas internacionalmente, ¿por qué no nos llegan?

Esta es una buena pregunta. Creo que el problema de la distribución del cine de autor no es exclusivo de Portugal. Pienso que hay un público para todo y siempre hay gente, aunque sea un reducto, interesada en ver cine de autor, pero hay muchos factores que pueden afectar las audiencias. Cada vez hay menos cines pequeños, que son los que tienden a programar este tipo de cine, y por contra hay un incremento progresivo de las salas grandes que proyectan cine comercial y de los EE.UU. Esto está ocurriendo gravemente en Portugal, porque han desaparecido los pequeños cines. La realidad es que tanto en el cine como en otras industrias culturales, la idea que prevalece es la del negocio y el beneficio, y todo se orienta a ganar dinero a través de la expresión cultural. Realmente no podemos saber si al público de masas le puede gustar el cine de autor, porque no tienen acceso a él,por consiguiente creo que es un problema de acceso y visibilidad de este tipo de creación.

“Debe existir un propósito político de proteger la cultura de minorías y de que esta llegue al público, porque si deja de haber diversidad en la oferta cultural, no desarrollaremos un mundo con una conciencia crítica y abierta”

¿Crees que es un problema que parte sobre todo de la educación o puede intervenir también el factor de un interés por parte de las élites en que la población no piense demasiado?

No creo que esto ocurra porque haya una voluntad en que el pueblo no se forme o que permanezca ignorante a determinadas cosas, creo que básicamente todo se explica desde el beneficio económico como fin último. Hay una necesidad de hacer negocio con el cine y ganar dinero. Una producción americana que invierte mucho dinero en promoción y que llena la sala con su película, va a entrar en programación preferente como es lógico, porque le está llenando los bolsillos al exhibidor. Si situamos esto frente a una pequeña producción de autor que apenas ha invertido dinero en publicidad, está claro quién gana la partida. También supone un riesgo para una pequeña distribuidora, pues también tiene que vivir de esto y no puede distribuir algo que la gente no va a ir a ver, entonces lo normal es que apuesten por un cine donde se ha invertido mucho dinero en publicidad y por consiguiente hay una garantía de que se va a llenar la sala.

Pero las grandes productoras podrían potenciar el cine de autor y en cambio, prefieren apostar por películas que no contribuyen precisamente al enriquecimiento intelectual de la sociedad.

Estamos entonces ante un problema general ante el que debe existir un propósito político de proteger la cultura de minorías y de que esta llegue al público, porque si deja de haber diversidad en la oferta cultural, no desarrollaremos un mundo con conciencia crítica y abierta, que permita mantener una sociedad tolerante, y predominará una cultura con una sola voz que no ayudará a que respetemos otras culturas. Esto ya está ocurriendo y precisamente no hay un entendimiento global porque hemos perdido esa diversidad, que es la que consigue que la humanidad se relacione en armonía.

En una entrevista comentaste que los festivales dedicados a las mujeres pueden ser cosas buenas y peligrosas, que la idea del 'gueto' es bastante negativa pero al mismo tiempo demuestra que hay un problema. Según tu visión del problema, ¿cuál debería ser el camino a seguir?

No se trata de algo que afecte al cine exclusivamente, pues es un problema de la sociedad en general que las mujeres no tengan las mismas oportunidades que los hombres y esto no lo va a resolver el cine sólo, sino que hay que abarcar otros aspectos de la sociedad para poder afrontar el problema y resolverlo.