Pilar Aguilar: "Niego que el cuerpo pueda ser un objeto comercial"

En los movimientos feministas de los 70 se conquistaron logros importantes y aunque muchos de esos avances apenas se han visibilizado debido a esa lavandería historiográfica que supuso la Transición, gracias a las que lucharon en aquellos momentos se mantiene vivo ese legado informativo, porque algunas de ellas son las mismas que a finales de los 90 pusieron una mesa en Madrid para pedir firmas contra la violencia machista. Nadie firmó y casi las insultan por ello. Siempre tuvieron claras sus reivindicaciones, al igual que las tienen ahora, pues continúan en la primera línea del activismo.

Pilar Aguilar, que es una de las heroínas de ese recorrido repleto de movilizaciones, nos advierte de que dicho trayecto no ha sido precisamente un camino de rosas: "Hay que tener perspectiva histórica para evaluar el impacto del feminismo en este país, porque hubo una época de reflujo donde el movimiento se redujo a los grupos feministas que seguían su agenda, pero que no tenían potencia ni mucha influencia social, es decir, que no había una respuesta ni una sensibilización social como existe ahora". 

La reconocida analista y crítica de cine ha agotado la primera edición de su libro 'Feminismo o barbarie', donde se recoge una selección de los artículos que la autora ha publicado en la prensa, y que le han servido de vehículo para disparar contra los tópicos y el argumentario del patriarcado. 

En una de las presentaciones del libro comentaste que el título no es solo un detalle, porque “el feminismo lo mueve todo”.

El feminismo supone un cambio radical en la construcción de lo humano. Supone, concretamente, acabar con los corsés en los que nos meten desde que nacemos. Aunque el corsé “mujer” es mucho más doloroso, porque implica sumisión e inferioridad, implica vivir para otro, gustarle a otro, servir a otro… Eso no significa que las mujeres seamos divinas, sino que estamos sometidas. Tampoco creo que nosotras solas podamos cambiar el mundo, pero, hoy por hoy, somos uno de los motores de cambio más potentes. Creo que el sistema patriarcal es, además, destructivo para el conjunto de la humanidad y depredador con el planeta entero y por eso, un cambio radical desde el terreno de la igualdad puede arrastrar otros cambios radicales. Por todo esto, el título del libro no es solo un detalle. El avance en el feminismo conlleva el avance también en otros ámbitos, la ecología, por ejemplo.

"En España hemos conseguido que gente que hace tres años no se consideraba feminista o no quería ver los problemas de las mujeres, por fin haya tomado conciencia; tal vez no en todo, pero al menos ya tienen claro que hay cosas que no se pueden soportar"

¿Tienes debilidad por algún pasaje en particular?

Pues no sabría decirte, porque parte de un criterio muy subjetivo, pero si me tengo que decantar me quedaría con los artículos de teoría feminista. Por ejemplo, en el capítulo dos trato el concepto de patriarcado y esta manía moderna de llamarlo heteropatriarcado. Desde el punto de vista del fundamento del feminismo son artículos en los que hablo de lo que significa patriarcado y su construcción en dos géneros, que conlleva la sumisión de un género a otro. Porque aunque las mujeres de Occidente hayamos progresado, todos los indicadores, tanto a nivel económico como social muestran que seguimos en inferioridad, pues aunque pueda haber más licenciadas que licenciados, la realidad es que seguimos siendo minoría en los puestos directivos y todo lo que implique cargos de prestigio o de poder. Seguimos con graves desigualdades salariales, seguimos cargando con las tareas del hogar y de los cuidados y sufrimos agresiones. Ser mujer en una sociedad patriarcal es vivir con un grave peligro añadido.

Aunque no están en el libro, sobre los vientres de alquiler has escrito varios artículos controvertidos

Algunos fueron muy polémicos. Nos están intentando convencer de que no tener un hijo biológico es un grave problema. Lo hacen para colarnos el negocio de los vientres de alquiler. Al tiempo, ocultan los problemas reales que encuentran las mujeres que quieren ser madres. A ver, en diez años habrá habido unos 900 casos de personas que han utilizado vientres de alquiler mientras que cada año hay miles y miles de mujeres que querrían ser madres y no pueden porque perderían el trabajo (en muchos casos un trabajo extremadamente precario) o porque la maternidad les impediría progresar en su carrera profesional. Las mujeres que paren sufren, a veces, violencia obstétrica. Y las que ya son madres encuentran serias dificultades para conciliar su vida laboral y familiar... Estos son los problemas reales de la maternidad en España y de ellos no se habla y, por lo tanto, no se crea conciencia ciudadana ni se buscan soluciones, mientras que el espacio mediático está saturado de la “necesidad” de que unos pocos puedan tener hijos que lleven sus genes…

¿Llamarla maternidad subrogada es un eufemismo?

Sí, claro que lo es. En primer lugar, la maternidad no se puede ‘subrogar’. Se puede subrogar el uso de tu piso, pero no los cuerpos, es decir, yo niego que el cuerpo pueda ser objeto comercial. No es lo mismo trabajar para alguien, donde obviamente trabajas con tu cuerpo, porque somos cuerpos, que llevar en tu vientre un bebé durante nueve meses. Además, legalmente, en España, un feto desde que nace es una persona y por lo tanto no puede ni comprarse ni venderse porque no es propiedad de nadie, ni siquiera de la madre. Por ley, la madre es quien pare y si vende o regala su bebé está incurriendo en un delito penado, tanto ella como quien compra. Lo que pasa es que miramos para otro lado. Además, esta práctica fomenta el tráfico de mujeres. Ya Aristóteles, un genio, pero muy machista como corresponde a su época, pensaba que las mujeres éramos una especie de hornos, unas vasijas, donde los hombres ponían su semilla. Al cabo de los meses nacía una criatura que pertenecía al padre. Pues resulta que no.

"¿Usted quiere ser padre y sufre mucho porque no puede serlo? Pues lo siento, pero usted no puede comprar a nadie, así que adopte que tiene esa opción"

¿Entonces tener hijos es un deseo, pero no un derecho?

El derecho en todo caso sería el de los niños a tener padres, pero de las personas a tener hijos no es un derecho como nos intentan vender. Por otra parte, nadie tiene unos genes tan maravillosos como para que la humanidad no pueda prescindir de ellos. ¿Usted quiere ser padre y sufre mucho porque no puede serlo? Pues lo siento, pero usted no puede comprar a nadie, así que adopte que esa opción existe (aunque se pueda mejorar). Con el cuerpo humano no se debe traficar, al igual que no se puede especular con la sangre. Tampoco se debería vender el semen, aunque no cuesta nada hacerlo. Los óvulos cuestan y comportan riesgos y penalidades. Obtener óvulos supone estar meses tomando hormonas. No es como hacerse una paja. En España el tráfico, de óvulos es una práctica corriente. Estamos en lo de siempre: a las mujeres se les aboca a la pobreza y luego se les dice “vende óvulos y así te pagas la matrícula de la universidad”.

¿La maternidad está sobrevalorada por la sociedad?

Está al mismo tiempo sobrevalorada y menospreciada. Esto parece contradictorio, pero así es. Por una parte están los cantos idílicos y “poéticos-artísticos” que idealizan la maternidad, la venden como nuestra realización máxima, de modo que si no eres madre no eres del todo mujer. Y, por otro lado, está la realidad. El cántico adulador se desmorona cuando se confronta con los datos. Como dije antes, las mujeres que quieren ser madres están en posición difícil y vulnerable. Por un lado, hay muy pocas ayudas para la crianza de los hijos, con lo cual mucha poesía, pero a la hora de la verdad “te las apañas como puedas”. Por otro lado, resulta que, tal y como se ve en el cine, a la hora de apelar a lo “importante”, parece que son los padres los que de verdad importan. Las madres son secundarias prácticamente siempre.

¿Cómo se refleja esto en el cine?

Pensemos en cualquier película. Por ejemplo, en ‘Lara Croft’ o ‘Gladiator’, no tienen madre, solo padre. Lo mismo ocurre en la saga de ‘La Guerra de las Galaxias’ donde las madres apenas tienen protagonismo. Torrente solo tenía padre... En cualquier género cinematográfico, ya sea comedia o drama, futurista o histórica la figura de referencia es el padre. Es quien deja un legado. El legado puede ser un reino, dinero, cultura, sabiduría… todo lo transmite el padre. Recordemos a ‘Superman’. Se da por supuesto que las madres no pueden transmitir universos simbólicos, ni acervos culturales, ni dejar huellas emocionales; nada. También son los padres los que siempre salvan a sus hijos cuando hay un peligro. Y, sea como sea, aunque los padres aparezcan cuando ya el hijo es adulto y está criado, resulta siempre una figura clave. Así sucede, por ejemplo en ‘Los abrazos rotos’ de Almodóvar.

¿Cómo se explica que Compromís sea el único partido declarado feminista y de izquierdas que quiere darle alas a los vientres de alquiler?

Yo no soy de ningún partido. Lo cual no significa que no me implique políticamente y no tenga criterio. En cuanto a Compromís, Mónica Oltra se dice feminista, pero, por sus declaraciones (al menos las que conozco) deduzco que no. Así, en vez de hablar sobre los problemas que realmente afectan a las mujeres, se dedica a hablar de la legalización de la prostitución y del porno. Para mí, esto ya la descalifica directamente como Consejera de igualdad. Los temas acuciantes para las mujeres son el paro, la brecha salarial, la violencia, la explotación que sufrimos en todos los terrenos... Pero no, ella prefiere dedicarse a proclamar que le parece estupendo que las mujeres se prostituyan. Y su referente es el Colectivo Hetaira olvidando a todas las asociaciones feministas de la Comunidad Valenciana. Podría hablar con estas, preguntarles, asesorarse sobre feminismo. Pues no, solo menciona a Hetaira, que, en teoría, es un sindicato de prostitutas, pero que, en la práctica, está financiado por los proxenetas.

¿Crees que subyacen otro tipo de intereses?

No lo sé, pero creo que es vergonzoso que cualquiera que ostente un cargo público, no acuda por lo menos a informarse con personas cualificadas. De Valencia, su Comunidad autónoma, es Celia Amorós, referente del feminismo español, doctora honoris causa por su universidad; podría citar a organizaciones feministas, a las mujeres de los sindicatos, etc. Pero no, tan solo cita a Hetaira. Por esto, a mí Mónica Oltra no me merece ningún tipo de credibilidad, porque no tiene una opinión fundada sobre feminismo. Lo único que hace es apoyar y dar por buena la posición de un grupo financiado por puteros.

"El feminismo de lo que habla es de desmontar toda la estructura genérica que ha creado la sociedad, no de inventar más etiquetas ni estereotipos"

Has denunciado en varias ocasiones la violencia obstétrica, la cual se practica en los hospitales de forma rutinaria. ¿Cuál es el discurso feminista en este tema?

Para empezar, a veces, a las parturientas las tratan como máquinas. Así, por ejemplo, las estadísticas nos dicen que la mayoría de las mujeres paren los martes y los miércoles ¿Es que se ponen todas de acuerdo? Pues no, los médicos lo apañan para provocar los partos y “despejar” los fines de semana. Esto, en cierto modo, es una violencia, tipificada además como tal desde hace muchos años. E igualmente se dan otras prácticas más o menos abusivas. También ocurre –quizá por falta de personal- que las dejen ahí tiradas sin hacerles ni caso cuando ya han parido... no es que siempre ocurra, pero ocurre. Los problemas reales que hay que atender son: el seguimiento de su embarazo, que cuando den a luz tengan servicios de acompañamiento psicológico, que se respete su voluntad, y que reciban ayudas sociales una vez han parido para cuidar al hijo.

En un artículo del libro comparas los burkas orientales y los occidentales. ¿Cómo se manifiesta en las mujeres occidentales?

El "burka" occidental es más sutil, pero no deja de ser una opresión tremenda para las mujeres, pues tenemos que responder a unos cánones de belleza que nos exigen estar todo el tiempo pendientes de nuestro físico.

¿Por qué la gente no se plantea algo tan fundamental como el mito de la libre elección?

Si a ti te educan en una sociedad cristiana, es muy raro que te conviertas al judaísmo o al islam. Si te educan en el amor al fútbol es muy difícil que te dé por el béisbol (y viceversa). En definitiva, es muy difícil tener una visión crítica sobre lo que vives como "natural" desde que naces. Lo fácil es pensar que esos deseos y posicionamientos te "brotan" desde dentro, así sin más. Se necesita cierta madurez y un distanciamiento crítico para llegar a plantearte estas cosas. Y además, cuestionárselo crea dificultades y tensiones con el mundo que te rodea. Entonces, mejor ni te lo planteas, sigues la marcha general y ya está.

¿La regulación efectiva de la prostitución es una quimera?

Eso es lo que quieren las mafias de la prostitución, claro. Yo personalmente me opongo rotundamente porque creo que el sexo no se debe ni comprar ni vender, sino que es un placer compartido. A los que me dicen que es como un trabajo cualquiera les digo que lo practiquen generosamente con sus vecinos, que igual que le suben el pan o la compra a su anciano vecino o vecina, les propongan una mamada o un cunnilingus. Hay que ser realistas. ¿Quién puede creer que a una mujer le puede gustar que un tío al que ella no elige le haga lo que él quiera? Y esto sin entrar siquiera en el espantoso asunto del tráfico de mujeres, porque si no hubiese prostitución no habría tráfico.

El debate está al rojo vivo, ¿España está más cerca de la abolición o de la regulación?

Creo en el feminismo y por eso creo que el abolicionismo se impondrá. Por todos lados se oye el discurso de que la libertad sexual para las mujeres consiste en ser libres para prostituirse. O sea, libertad de compraventa. Pero para que esta fuera libre de verdad tendría que haber igualdad entre las dos partes y, desde el momento en que una necesita el dinero de la otra, no la hay. ¿Qué algunas que dicen que ellas son prostitutas por “vocación”? A esas no se las ve en los sitios donde realmente se ejerce la prostitución, aunque sean las que luego aparecen en la tele y en los medios. La realidad es que la inmensa mayoría vienen de la otra punta del mundo, y están obligadas, directa o indirectamente a prostituirse. Y si las regulacionistas argumentan que piden que se legalice para el bien de las prostitutas, para que tengan seguridad social, por ejemplo, ¿por qué no las declaran ya como camareras o como profesoras de idiomas o como lo que les dé la gana?

"Si una chica me dice que, como ella es muy moderna, quiere pagar a un tío para follar sin contar con el deseo de él, yo le contestaré que esa opción no es nada feminista"

Teniendo en cuenta que en España la demanda de pago por sexo es de las más altas de Europa, ¿qué podría pasar si se sanciona al putero?

En España se banaliza mucho el tema de las prostitutas, pero una ley sancionadora acabaría con la frivolización. La ley es poderosa y manda un mensaje potente porque marca las normas que la sociedad se da a sí misma. En Francia, sin ir más lejos, hace dos años que se aprobó la ley que sanciona a los puteros. Esta ley va acompañada de medidas para ayudar a las mujeres a salir de la prostitución. Como casi todas son inmigrantes, se les facilita alojamiento, formación profesional y papeles. Aunque en Francia la ley se aplica aún con mucha laxitud, con todo, está enviando un mensaje fuerte a la sociedad y en el futuro seguro que se aplicará con más rigor.

Judith Butler estuvo en España hace unos días en un encuentro con 300 jóvenes a los que animaba a pensar en género. ¿La eligirías como instructora de feminismo para tus hijos?

Parto de la base de que en el feminismo no hay una “instrucción” sensu estricto, porque no es un corpus rígido de doctrina y porque está ligado a vivencias personales. El feminismo no es como la tabla periódica, ni la lista de afluentes de un río, ni las instrucciones para programar un aparato. El feminismo se transmite, por supuesto, y consiste ante todo en educar en una visión y un pensamiento críticos a fin de que tus hijos e hijas sean conscientes de los mensajes que la sociedad les manda y por lo tanto puedan reaccionar frente a ellos. Respecto a Judith Butler, si me preguntas si es interesante lo que ha aportado, te digo que sí, otra cosa es que yo lo comparta al cien por cien. Lo que de verdad cuestiono es lo que defienden muchos “simpatizantes” y seguidores de Judith Butler, esos que se creen portadores de su mensaje, pero para nada se corresponde con lo ella sostiene. Los escritos de Butler son complejos y te aseguro que la mayoría de sus seguidores no se los han leído; lo único que conocen es aquello de la multiplicación paródica de los géneros, que es de lo que habla la teoría Queer. De modo que apelan a Judith Butler para disfrazarse un día de una cosa y otro de otra.

¿Crees que la teoría Queer sobre el género es acertada?

Como digo, hoy en día, cuando se apela a la teoría Queer, se apela a un batiburrillo. Se habla del género como si fuera algo muy epidérmico que puedes ponerte y quitarte alegremente, como si fuera un disfraz, y no tanto de luchar contra la opresión y la sumisión. Yo, personalmente, no creo en esa concepción del género. Para nada. Si fuera así de fácil todo sería maravilloso, pero no lo es porque estamos socializados de una manera, estamos profundamente formateados y no se trata solo de una opción personal sino de una estructura social. El neoliberalismo se propaga en todas las esferas y nos predica que esto va de deseos, de caprichos y realizaciones personales. El feminismo de lo que habla es de desmontar toda la estructura genérica que ha creado la sociedad, no de inventar más etiquetas ni estereotipos. A partir del sexo biológico, del hecho de nacer con unos genitales u otros, se construye toda la sociedad patriarcal. No sabemos, si el patriarcado no existiera, qué diferencias entre los sexos permanecerían, pero sí sabemos que no habría corsés ni desigualdad. El feminismo quiere acabar con las restricciones que se nos imponen a partir del sexo. Es decir, el feminismo quiere que cualquier persona, sea niña o niño, tenga iguales derechos y deberes y pueda desarrollar su proyecto personal sin que la sociedad le coarte.

¿El llamado feminismo liberal se puede considerar feminismo?

La cuestión es que, como dije antes, el feminismo no tiene un corpus de doctrina cerrado ni comité central, ni nadie que dé títulos. Yo, naturalmente, pienso que hay posiciones que son feministas y otras que no. Me parece que los deseos personales de alguien en concreto, pueden no ser liberadores para las demás. Incluso al revés, El problema, como ya he apuntado, es que ahora vivimos en una sociedad neoliberal que potencia los deseos personales y el mirarse el ombligo, el pensar en términos individuales, en buscar cortinas de humo para que no veas los condicionantes sociales. Por ejemplo, si una chica me dice que, como ella es muy moderna, quiere pagar a un tío para follar sin contar con el deseo de él, yo le contestaré que esa opción no es nada feminista.

Tú conoces bien la sociedad y la cultura francesa, ¿qué diferencia aprecias entre el movimiento feminista en España y en Francia?

Los objetivos de las organizaciones feministas son los mismos. La diferencia, en la práctica, es que en España hemos conseguido incorporar a sectores que hasta hace poco no se movilizaban. En Francia están como nosotras hace cinco años, es decir, no han conseguido contactar con las mujeres que no son militantes en sentido estricto.

¿Cómo se consiguió movilizar a tantas mujeres en España?

Hubo diversos puntos de inflexión. Había existido el movimiento del 15 m que movilizó a grupos importantes de jóvenes. Cuando Gallardón lanzó su proyecto ultra reaccionario contra el aborto, el movimiento feminista consiguió movilizar a mujeres que hasta ese momento pensaban que esto del feminismo era algo que ya estaba conseguido, y que, de pronto, se dieron cuenta de que no era así. Esta movilización significó un revulsivo, no solo para las mujeres sino también para muchos hombres que clamaron al cielo ante semejante despropósito. A partir de aquí surgieron otras dinámicas y encuentros de grupos de mujeres y gente joven que descubrió que los objetivos feministas estaban aún por alcanzar. El segundo hito fue el 7N, la gran manifestación contra la violencia de género, que fortaleció el movimiento y consiguió acercar a muchas más mujeres que empezaron a debatir y a interesarse por el feminismo.

Entonces sumó y siguió, hasta la masa social que conocemos ahora

Es como cuando lanzas piedras al estanque. Si tiras una china, la onda que se forma en el agua es pequeña, pero a medida que vas lanzando piedras más grandes, el movimiento del agua se irá expandiendo. Con esto quiero decir que en España hemos conseguido que gente que hace tres años no se consideraba feminista o no quería ver los problemas de las mujeres, por fin haya tomado conciencia; tal vez no en todo, pero al menos ya tienen claro que hay cosas que no se pueden soportar. Una prueba de que hemos avanzado es que hasta para defender la prostitución dicen algunas que lo hacen por el feminismo.

¿Sobre qué irá tu próximo libro?

Mi próximo proyecto es hacer una nueva edición revisada y actualizada de mi libro “Manual del espectador inteligente”. A un plazo un poco más largo, quiero publicar un libro dedicado a un análisis más sistemático del papel de las mujeres en el cine.

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