Bertolt Brecht era un padre irresponsable

La 69 edición de la Berlinale, que durará hasta el próximo 17 de febrero, nos trae una biopic de uno de los artistas más conocidos en Alemania, Bertolt Brecht. La película 'Brecht', de la sección Berlinale Specials, es una revelación para quienes admiren la obra de un dramaturgo que supo reflejar de forma muy intensa dramas sociales, y es considerado un símbolo de la izquierda mundial debido a su implicación con los movimientos revolucionarios de principio y mitad del S. XX. 

El filme se centra en la vida privada de Bertolt Brecht y ofrece una imagen antes no muy conocida de su labor como padre, además de otras cuestiones como sus contradicciones políticas. Tres horas de imágenes de archivo entremezcladas con entrevistas antiguas a las mujeres que formaron parte de su vida y unidas a una trama ficcionada, dan como resultado uno de los montajes más interesantes que se han visto nunca sobre la vida del dramaturgo. La premisa que se muestra lo deja claro: Brecht era un padre ausente e irresponsable y su vida sin las mujeres que pasaron por ella habría sido muy diferente y mucho menos exitosa. Se aprovechó de ellas para crear y también de otras personas que le rodeaban. 

Cuando se desenmascara a un artista es normal hacerse la típica pregunta sobre si es correcto seguir admirando su arte y valorando su trayectoria artística o abandonarse deliberadamente al boicot y al odio. El respeto a las mujeres no lo inventó la tercera ola del feminismo, sino que existe desde tiempos pretéritos y nunca debería verse justificado por la capacidad creativa de una persona. Resulta muy interesante darse cuenta de que cuando se da la oportunidad a que las mujeres hablen, no sólo se ve la otra cara del artista, sino que también salen a relucir temas anteriormente silenciados que dan contexto al personaje. 

Alemania es un país conocido por resaltar a sus grandes figuras culturales y filosóficas. Hay pocos lugares en Bonn que no hagan referencia a Ludwig Van Beethoven, así como varias calles en Berlín llevan el nombre de Karl Marx o Rosa Luxemburgo (siendo ésta última de origen polaco, pero sin la que no se puede entender parte de la historia del país germano). Dar a conocer la parte oscura de los artistas no les hace menos artistas, quizá sí menos humanos. Por eso este tipo de películas son muy necesarias, porque más allá de las emociones que Bertolt Brecht nos provoque en obras cumbre como 'Madre coraje y sus hijos', su faceta privada dota de contenido a este escrito y arranca vivencias que se extrapolan a la obra teatral. Las madres coraje que pasaron por su vida y aguantaron sus desprecios dan testimonio de ello en la propia película. Expresiones como "tuvimos una gran historia de amor y, por tanto, dolía. Dolía mucho" regresan a la idea de que el amor es descorazonador, mágico y devastador. 

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Fotograma de la película 'Brecht'

Tenemos, como sociedad, serios problemas para relacionarnos debido a esta romantización de lo arromántico. Las mujeres llevamos siglos haciendo hueco, como sea, en nuestras vidas a hombres que en ocasiones nos desprecian y nos dan falsas esperanzas de cambio. Crecimos así, con la ternura como arma y con la sensación de tener la obligación moral de reformar a esos hombres. Muchos vienen ya reformados y con trabajo previo hecho, cosa maravillosa. Nos quieren, nos respetan e intentan escucharnos. Muchos otros no lo intentan ni siquiera. Bertolt Brecht era uno de ellos, por mucho que amemos su trayectoria literaria. 

El ego es algo complicado de gestionar. Necesita, al mismo tiempo, de alimento y de control del mismo. Si el ego se desboca, puede llegar a provocar que dejemos de cuidar a las personas a las que tenemos afecto. No se le puede reprochar a alguien que utilice partes de su vida o se inspire en sí mismo para escribir ficciones. Siempre hay algo de ti en cada cosa que escribes, aunque se asemeje poco a tu vida personal. Pero la utilización intencionada de dramas propios a costa de herir a las personas que confían en ti, sí debería ser motivo de cierto rechazo. 

No voy a dejar de leer a Bertolt Brecht tras ver esta película. No quiero. Me perdería historias fascinantes, llenas de mucha más humanidad de la que él demostraba con las mujeres, según ellas mismas relatan. Heinrich Breloer, su director, exhibe una técnica impecable y hace que 'Brecht' nos transporte cien años atrás como si la historia fuese parte de un ayer muy cercano. Hay imágenes que hacen al espectador dar gracias porque lo digital haya llegado al cine, que de otra manera nos costaría enlazar. Se piensa que no hay vida ni diálogo entre lo analógico y lo digital. Que una película de más de hora y media es como un tweet de dos mil caracteres, innecesaria o excesiva. Breloer nos demuestra que no es así. Y que podemos seguir contando historias que enganchen de principio a fin. 

No voy a dejar de leer a Bertolt Brecht tras ver esta película. No quiero. Me perdería historias fascinantes, llenas de mucha más humanidad de la que él demostraba con las mujeres

Envejecer, ese proceso vital inevitable y a la vez tremendamente nostálgico. La lucha contra el paso del tiempo se evidencia en un reproche que expresa muchas cosas. "Carne fresca". 
Hay una poesía de Bertolt Brecht que dice "cuando seas mayor y pienses en mí, piénsame como ahora y tendrás un amor que será siempre joven". Es duro aceptar que la vida se nos escapa. Usar una posición de privilegio para suplir la gran brecha emocional que se abre al sentirnos mortales puede que no sea una gran estrategia. Herir por herir y provocar dolor aprovechándote de tu posición. Gracias, pero no, querido Bertolt. 

Quiero ver esta película en muchos cines de todas las ciudades imaginables. Me apetece que se abra esta herida, aunque sangre, y podamos decir, sin miedo a ello, que despreciamos personalmente a algunos a los que artísticamente amamos. Y que no tenemos que sentirnos culpables por expresar nuestro amor hacia el legado cultural que nos han dejado aunque seamos mujeres. Pero sin olvidar que violaban, sin olvidar que maltrataban. 

'La ópera de los tres centavos', también de Bertolt Brecht, nos sumerge en un dilema imprescindible. ¿Quién es el criminal, el que roba un banco o el que lo funda? Esta disyuntiva es la que Heinrich Breloer cuenta en la película 'Brecht' en relación también a otros temas, con grandes dosis de belleza. Para que no olvidemos que gracias a Helene Weigel el teatro Berliner Ensemble sigue hoy siendo un símbolo de Berlín y ofrece funciones diarias. Para que alabemos a las mujeres que han dignificado la obra de Bertolt Brecht, como Nina Hagen cantando sus poesías. Para que exploremos nuestras emociones y sintamos todo tipo de cosas hacia el propio Brecht. Y sobre todo para que nunca, a pesar de las historias tristes y decepcionantes, dejemos de amar el teatro. Que no sería hoy lo que es sin las obras de Bertolt Brecht. 

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