El Salvador; hasta 50 años de cárcel por abortar tras una violación

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El Tribunal de Sentencia de Cojutepeque (El Salvador) ha absuelto de todos los cargos a Evelyn Hernández, la mujer de 21 años que fue condenada a 30 años de cárcel por un delito de homicidio agravado tras sufrir un parto en el que el feto resultó muerto.  

El 6 de abril de 2016, la joven se desmayó en el baño de su casa tras sufrir dolores abdominales que derivaron en una hemorragia. Cuando su madre la trasladó al hospital, los médicos determinaron que había abortado y pusieron su caso a disposición de las autoridades judiciales. Fue entonces cuando comenzó un auténtico calvario en un país que tiene una de las legislaciones más severas contra el aborto.  

El embarazo fue fruto de una serie de abusos sexuales continuados que Evelyn nunca denunció porque el agresor, un pandillero de la zona, la había amenazado con matar a su madre. Además, no sabía que estaba embarazada, motivo por el cual sus abogados alegaron una gestación asintomática. La autopsia determinó que una “neumonía aspirativa” había sido la causa del fallecimiento del embrión de 32 semanas, y aunque esto respaldaba la hipótesis de un aborto natural, la fiscalía decidió solicitar una pena de 40 años de cárcel.

El embarazo fue fruto de una serie de abusos sexuales continuados que Evelyn nunca denunció porque el agresor, un pandillero de la zona, la había amenazado con matar a su madre

En 2017 fue condenada a tres décadas de reclusión penitenciaria, pero la presión de los organismos internacionales y las manifestaciones ciudadanas obligaron a la Corte Suprema a dictaminar la realización de un nuevo juicio.

Evelyn es libre, pero nadie podrá devolverle los 33 meses que ha pasado en prisión por culpa de una política reaccionara que pretende legislar sobre los cuerpos de las mujeres como si se tratasen de una propiedad pública.

En 1998, el país cambió su legislación sobre el aborto, que hasta la fecha estaba consentido en los supuestos de violación, peligro para la madre o si la vida del feto era inviable. Desde entonces, incluso las interrupciones del embarazo que se producen por causas naturales están consideradas como un homicidio. No importa si la concepción es fruto de una violación o si la vida de la gestante corre peligro; la mujer siempre es culpable y tendrá que enfrentar penas de entre 30 y 50 años, de las más elevadas del mundo para estos casos.

En 1998, el país cambió su legislación sobre el aborto. Desde entonces, incluso las interrupciones del embarazo que se producen por causas naturales están consideradas como un homicidio

En estas dos décadas, 17 mujeres salvadoreñas han sido encarceladas acusadas de delitos relacionados con el aborto. La mayoría cumple condena en el penal de Izalco, donde comparten espacio con las pandilleras de las maras que se han adueñado la organización del presidio.

Kenia es una de ellas. Sufrió un aborto cuando solo tenía 19 años y cuando fue a pedir ayuda, un policía le dijo que se encargaría personalmente de que acabara entre rejas.

Salvadora lleva 11 años de reclusión. En su casa vivían 7 personas que se mantenían con el sueldo de miseria que ella ganaba lavando y haciendo recados. “Me levanté como a las cinco de la mañana. Salí con mi hermanita para comprar maíz. Iba subiendo una cuesta arriba y sentí que me bajó algo”, cuenta en declaraciones a el diario El País. Salvadora asegura que fue violada, pero la justicia hizo caso omiso y optó por condenarla a tres décadas de cárcel.

Teodora ha salido en libertad tras 10 años y 7 meses. En 1998 se desertó esposada a la cama de un hospital rodeada de fotógrafos. Aquello iba ser noticia de portada: una joven de 23 años que había asesinado sin piedad a su hijo recién nacido. En realidad, Teodora habría sufrido un aborto involuntario por culpa de una emergencia hospitalaria que los médicos no quisieran atender, pero hace tiempo que la realidad, para ciertos sectores del periodismo, solo es un estorbo para un buen titular.

Las familias de estas mujeres no les mandan dinero y apenas acuden a visitarlas. El transporte es caro y son personas que proceden de los estratos más humildes de la sociedad. La pobreza es una de las características que comparten Salvadora, Kenia, Teodora y el resto de las mujeres encarceladas. La ONU alertó en varias ocasiones que la legislación de salvadoreña afecta especialmente a las mujeres pobres y recuerda que los países más restrictivos con la interrupción del embarazo, lejos de reducir el número de abortos, solo han conseguido aumentar el riesgo para las mujeres que no pueden permitirse el coste de una clínica abortista en el extranjero.

La ONU alertó en varias ocasiones que la legislación de salvadoreña afecta especialmente a las mujeres pobres

En El Salvador abundan los centros clandestinos donde personal sin ningún tipo de cualificación lleva a cabo prácticas aberrantes utilizando perchas, agujas de tejer e incluso tallos de perejil. En el mejor de los casos provocarán una infección. En el peor, escribirán un número más en la larga lista de jóvenes que acaban muertas en un aborto clandestino.

El caso de Evelyn ha servicio para poner el foco en el país centroamericano, que rara vez acapara la atención de los medios, y para agitar la lucha de las feministas latinoamericanas en un tiempo donde los gobiernos ultraconservadores que dominan el continente se afanan en restringir las libertades individuales de las mujeres.

Centenares de ellas se congregaron en un ambiente festivo a las puertas del juzgado para recibir a Evelyn, convertida en un símbolo por los derechos de las mujeres. “Le agradezco a todos los países que estuvieron pendientes. Le agradezco a mi madre por acompañarme siempre, porque sé que este tiempo ha sido duro, que tenía que ver cómo me acusaban de algo de lo que soy inocente”.

Evelyn tuvo unas palabras de aliento para sus compañeras que también han sido condenadas por motivos similares, a manos de una justicia a la considera “fundamentalista”. Asegura que seguirá luchando para que pronto sean puestas en libertad y para que algún día América Latina “sea libre y feminista”. 

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