Las ONGs consiguen paliar el sinhogarismo bajo el modelo Housing First

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El sinhogarismo es una de las lacras sociales más crudas del mundo occidental, que responde a un problema estructural: el acceso a la vivienda. Se podría solucionar fácilmente si realmente hubiera una férrea y comprometida acción política para acabar con ella. Debido a la crisis económica, el porcentaje de personas sin hogar ha aumentado en los últimos años, incluso en los países con sistemas de bienestar más avanzados. Según Naciones Unidas, 100 millones de personas no tienen hogar en todo el mundo y 400.000 personas viven en la calle en Europa. En España son 31.000 

Pero, aunque los tiempos de crisis han dibujado un panorama devastador, se arroja un rayo de esperanza tras el modelo Housing First - diseñado por el psicólogo estadounidense Sam Tsemberis a principios de los años 90 y ya implantado en 11 países de Europa, incluido España -  miles de personas sin hogar han dejado la calle y ha conseguido rehacer su vida. Lo que propone es tan básico como proporcionar un piso de modo permanente e incondicional a la gente que está instalada en el escalón más terrible de la exclusión social. Siguiendo la filosofía del proyecto, estas personas acceden a una vivienda individual y estable, que no les condiciona a cumplir ningún requisito previo ni someterse a ningún proceso de cambio, más allá de lo que ellas mismas decidan. Resulta la antítesis al sistema tradicional, el de Escalera de Transición, donde la persona tiene que ir cumpliendo objetivos y ganarse el último paso, que es el acceso a un techo propio.

Todas las ONG´s partidarias de Housing First coinciden en que la clave para poner fin al sinhogarismo está el compromiso real de las diferentes administraciones públicas

La idea Housing First le da un giro de 180 grados al viejo modelo, pues su creador entendió, desde su propia experiencia, que el problema había que tratarlo desde la raíz: las desigualdades económicas que existen. Según su teoría, si había que esperar a que personas con enfermedades mentales y adicciones sanaran antes de concederles una casa, como propone el modelo tradicional, nunca serían alojados. Había que facilitar el acceso a la vivienda para erradicar el problema, pues sólo a partir de la seguridad que proporciona un hogar, se podría trabajar lo demás.

Tsemberis encargó un estudio a la Universidad de Nueva York para contrastar los resultados que él había obtenido con su propia investigación a través de la cual demostraba que el sistema funcionaba. La tesis del impulsor de Housing First concluía que sumando el coste anual que suponía el uso de los servicios sociales de alguien que está en la calle (urgencias, ambulancias, desintoxicación, cárcel…), el gasto podía ser nueve veces mayor que si lo alojabas en un piso al que llevabas los servicios sociales. Siete años después, los datos del estudio académico coincidían con las de él. Se comenzó a implantar y tres años después, La Casa Blanca anunció que algunas ciudades habían erradicado el problema y que se había reducido en un 36% en todo el país. 

Finlandia fue de los primeros países europeos en adoptarlo y el Gobierno del país nórdico consiguió reducir entre 2008 y 2015 un 35% el número de personas que vivían en la calle, en total, unas 1.345 personas pudieron reconducir sus vidas a partir de tener su hogar. No solo eso, el ahorro anual por persona sin hogar que la administración dejó de gastar en servicios de emergencias, policía y gastos judiciales ascendía a unos 9.600 euros. Una cantidad aplastante para que los gobernantes se inclinen a favor de este modelo.

Todas las ONG´s partidarias de Housing First coinciden en que la clave para poner fin al sinhogarismo está el compromiso real de las diferentes administraciones públicas. En algunos países la apuesta gubernamental es más decidida que en otros, como por ejemplo en Holanda, donde hay un abordaje claro a través del alojamiento.

La metodología Housing First aboga por un sistema de atención integral, donde a partir de la obtención de la vivienda se ayude al beneficiario a su reinserción social 

Las diferencias de la implementación del modelo son mínimas y normalmente son inherentes al estándar de bienestar socioeconómico de cada territorio. Por ejemplo, en Finlandia se exige al usuario que pague el alquiler y en España que contribuya en un porcentaje del gasto, si puede. Exceptuando aspectos de forma como estos, La metodología Housing First aboga por un sistema de atención transversal, donde a partir de la obtención de la vivienda se ayude al beneficiario a a su reinserción social.

HOGAR SÍ

HOGAR SÍ fue la entidad pionera en replicar este modelo de trabajo en España. Fundada en 1998 para luchar contra el sinhogarismo, en 2014 propusieron a las administraciones públicas  un programa piloto con 28 viviendas y gracias a su empeño, ya han coordinado la adjudicación de 350 viviendas con la colaboración de la Asociación Provivienda. Tienen la sede en Madrid, pero su ámbito de actuación es estatal y están presentes en muchas ciudades. 

Su programa Hábitat  facilita a la persona una vivienda individual y apoyo profesional en función de sus necesidades y demandas. El programa requiere el seguimiento de algunos compromisos básicos, como aceptar la visita periódica de un profesional, contribuir al 30% de los gastos de la vivienda si se dispone de ingresos, tener buenas relaciones de vecindad y mantener entrevistas de evaluación. El programa ha cosechado exitosos resultados tanto en la vida de las personas como en su eficiencia económica, que tiene un coste medio de 48 euros al día. A día de hoy, el 96% mantiene su vivienda y el 25% de las personas han recuperado sus lazos familiares.

Además de HOGAR SÍ existen otras organizaciones implicadas con este modelo, tanto laicas como religiosas, que suelen trabajar más a nivel local, pero todas parten de un enfoque de derechos y coinciden en que el empleo es clave para recuperar la vida autónoma. El 56% de las personas encuestadas en el recuento nocturno del ayuntamiento de Madrid en 2018 indica que el principal motivo por el que acabó viviendo en la calle fue por la falta de trabajo. Fuentes de HOGAR SÍ , aseguran que la vida de muchas personas sin hogar está marcada por el paro de larga duración y que ante un mercado laboral tan competitivo como precario, con bajos salarios y altas tasas de desempleo, la probabilidad de conseguir ofertas adaptadas a los procesos de las personas sin hogar, es muy escasa. HOGAR SÍ trabaja desde hace más de una década con este tipo de empresas de inserción sociolaboral pues consideran que son una herramienta para dara dar solución a las cuestiones de origen de la exclusión y el sinhogarismo. Desde entonces han conseguido 209 contratos de trabajo de los cuales un 62% seguían vigentes a los tres meses.

MODELO DE ESCALERA VS HOUSING FIRST

Sam Tsemberis, el ideólogo de Housing First reconoció en su momento que el sistema de escalera no era totalmente inútil, pues tenía éxito con entre el 30% y el 40% de los casos. Desde la entidad HOGAR SÍ consideran servicios como albergues, comedores sociales o las rondas de acompañamiento nocturno como un complemento que debe seguir existiendo hasta que se solucione el problema, pero históricamente a lo que han contribuido es a poner parches. Gema Castilla, una de sus portavoces, lo expresa claramente: “Los albergues tendrían una labor muy clara y valiosa si se focalizara la urgencia, pero son instituciones que albergan a las personas eternamente funcionando como una puerta giratoria que quien la usa no le da tiempo a retomar su vida ni reinsertarse”. La representante de Hogar Sí destaca que en muchas ocasiones no se mantienen en los sitios que están a su disposición porque el sistema de atención que hay no se adapta a ellos, por tanto no les sirve y por eso se quedan en la calle. De ahí nace en parte el mito de que eligen estar en la calle: “Hay una serie de condicionantes que hacen que no den el paso para usar estos servicios, pues normalmente a un albergue no puedes acceder con sus enseres, mascotas; con tu pareja tampoco puedes estar y quien tiene adicciones también lo tiene complicado, pues nadie puede entrar ebrio... Pero si les ofreces la llave de una vivienda privada, no te dicen que no porque lo que necesitan estas personas es un hogar”. 

La asociación Calor en la Noche en Cádiz se dedica desde 2002 a acompañar a las personas sin hogar para tratar de paliar su calvario diario, ofreciéndoles alimento, ropa y conversación. Palma Meni, su presidenta, reconoce el modelo Housing First como una vía para acabar con el sinhogarismo y apunta que muchas de las personas a las que atienden, una media de 60 al día, “se quejan del albergue municipal por las pocas plazas que hay (20 en total), de los horarios tan restringidos que tiene durante el día y de que no pueden entrar con sus perros. Entonces muchos no entran por esto, ya que prefieren tendrían que abandonarlos”. Ángel Delgado es abogado y voluntario de Calor en la Noche. Lleva cuatro años saliendo en ruta con ellos y opina que el problema es más político que jurídico. “Muchos de ellos no tienen ni documentación por lo que no pueden ni ir a votar. Es un colectivo olvidado y las ongs están cubriendo las competencias que son de los gobiernos. Pienso que hay que atacar el problema desde la raíz. En la calle podemos distinguir dos tipos de personas. Los que llevan poco tiempo en la calle, que son más ‘recuperables’ y los de larga duración. En el largo camino hacia su recuperación considero muy importantes los centros de baja, media y alta intensidad así como que existan albergues mejor equipados. Aun así, siempre va a haber gente durmiendo en la calle, por lo que también veo imprescindible más campañas contra el frío y el calor”.

GESTIÓN DE LA VIVIENDA

Gestionar las viviendas resulta el aspecto más complicado a la hora de implantar el modelo Housing First en España. Las diferentes ONGs que están poniendo en marcha el modelo tienen que trabajar exhaustivamente con administraciones públicas, entidades promotoras de viviendas sociales y propietarios de inmuebles a fin de alcanzar acuerdos para la cesión de pisos destinados a esta causa. 

Roxana Bettoni, directora de la Unidad de Soluciones de Hogar Sí, declara que están intentando trasladar la responsabilidad a las autoridades, porque como entidad no les interesa implementar programas, sino que estos pasen a formar parte de la red pública de atención al Sinhogarismo: "Estamos intentando hablar con todos los gobiernos en España a nivel local, regional y nacional. Porque esto al final depende del compromiso de cada administración, hay zonas donde las viviendas las pone el ayuntamiento, hay otras zonas donde tenemos que gestionar vivienda privada. Lo único que lamentamos es que, de momento, no haya una apuesta política muy grande".

La asociación Iguales en Acción, tras varios años solicitando a las administraciones apartamentos individuales para personas sin hogar, por fin ha logrado alojar a un hombre que se encontraba en una situación de máxima vulnerabilidad al haber pasado la friolera de 18 años en la calle. Es la primera vivienda que se obtiene en Cádiz bajo el método Housing First, pues su beneficiario estará respaldado por la ONG, que ya le está dispensando ayuda para el alquiler, su primer empleo y el apoyo socioeducativo que requiere para reinsertarse en la sociedad.

Su presidenta, Menchu Romero, detalla que adquirieron la vivienda a través de Procasa, una empresa municipal que se dedica, entre otras cosas, a proporcionar viviendas sociales, y que atravesaron un complejo proceso para que entrara por lista extraordinaria de urgencia social: "Fue un tiempo de espera considerable hasta que nos la adjudicaron. Ahora queremos conseguir más viviendas individuales y parece que hay voluntad política para ello, pero tenemos que seguir en la lucha para que se haga realidad, porque tenemos claro que la administración es lenta". 

Menchu Romero tiene claro que la metodología anterior no es solvente: "lo que quita a la gente de la calle es la dignidad, es decir, empleo protegido y vivienda. Y estos son nuestros dos objetivos únicos como asociación". Por otra parte, en Iguales en Acción apuestan por la filosofía Green Housing First, que añade a la parte social un enfoque medioambiental. Es interesante su idea de la gestión de residuos focalizada hacia el empleo de las personas sin hogar: "Se trata de extraer la potencialidad de las personas sin hogar, porque ellos son unos expertos recicladores, ya que han vivido de la basura muchos años".

PERCEPCIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Home_Eu es un consorcio europeo que se dedica a estudiar, a través de sondeos, cómo perciben los ciudadanos las desigualdades sociales. El pasado 19 de junio sacó un estudio de opinión pública acerca del sinhogarismo, donde se encuestaba a 5.295 personas en 8 países de Europa, España entre ellos. Los resultados fueron los siguientes: el 72% de las personas consultadas en Europa consideran que las personas sin hogar podrían mantener una casa, el 64% en España; el 88% en España consideraba que no se invierte suficiente financiación para la respuesta al Sinhogarismo, el 76% en Europa; el 33% en España afirma que estaría dispuesta a pagar más impuestos si con eso se pudiera reducir el alcance del sinhogarismo; y el 68% en Europa conoce los servicios Housing First y entienden que responden mejor a las necesidades; el 61% en España. 

Roxana Bettoni, de Hogar Sí, admite que, por un lado en España puede haber una sensación de que este modelo puede enfrentar a la opinión pública, pero se remite a la encuesta de Home_Eu, que refleja exactamente lo contrario, que la mayoría está a favor: "Hay que tener en cuenta que el Sinhogarismo es un fenómeno que representa lo más terrible de la exclusión social. Estamos hablando de gente con un promedio de 25 años de vida menor que el resto de la población, gente a la que se le agrede, que sufren delitos de odio. Deberíamos tener una política de vivienda que debería abarcar todo. Al final pasa un poco esto de que tenemos que estar peleándonos entre los pobres. ¿Quién lo merece más, el que lleva en la calle hace 10 años o el joven que no se puede emancipar? Ambos tendrían que tener derecho a la vivienda, porque en principio es un derecho constitucional. Es complicado, pero esto es responsabilidad de una sola gestión de vivienda pública".

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