Agua de Coco, la educación como motor de desarrollo

Agua de Coco es una organización sin ánimo de lucro que lleva desde 1994 dedicándose a la cooperación internacional y 10 años a la sensibilización y educación al desarrollo.

Comenzó su andadura en las calles de la ciudad de Battambang (Camboya) asistiendo a personas de los estratos más vulnerables, con especial atención a las mujeres  y a la infancia, como eje vertebrador de su trabajo. En la actualidad ha extendido su actividad a Brasil, Madagascar y Paraguay, donde más de 40.000 personas se han visto beneficiadas por algunos de sus proyectos.

Agua de Coco considera la educación el motor fundamental para el desarrollo, y por ello ha creado y gestiona estructuras educativas con el fin de reforzar el sistema de escolarización que permitirá a los más jóvenes desempeñar un oficio digno y sostenible.

Es precisamente en esta materia, la ambiental, donde la organización ha centrado buena parte de sus esfuerzos, promoviendo la responsabilidad con el medio ambiente como forma de desarrollo sostenible y ayudando a preservar los ecosistemas de su radio de actuación para mejor la calidad de vida de sus habitantes. Además, Agua de Coco tiene un fuerte compromiso en la defensa de los derechos fundamentales de los niños y en la lucha por una mayor autonomía de las mujeres y familias que tratan de sobrevivir en condiciones de extrema pobreza.

Construcción de escuelas primarias y de formación, campañas de sensibilización sobre la igualdad de género y los derechos de la infancia, recuperación del ecosistema de los manglares y del bosque autóctono del área protegida del litoral de Tulear (Madagascar), educación ambiental a través de talleres y huertos escolares, formación agrícola, ganadera y de ecoturismo, además de la puesta en marcha de centros nutricionales para la lucha y prevención de la malnutrición y centros de acogida para adolescentes en riesgo de excusión social son algunos de los proyectos que Agua de Coco ha llevado a término a lo largo de los últimos 24 años.  

Nada de esto hubiera sido posible sin la colaboración de sus más de 1.800 socios y la dedicación de una red de colaboradores y voluntarios que desempeñan su labor sobre el terreno.

Laura Martín Rubio es una de ellas. Formada como nutricionista y tecnóloga de alimentos, decidió un día abandonar su trabajo como auditora de calidad para hacerse cargo del área de salud y nutrición de Agua de Coco en Madagascar.  

Laura es la encargada de inaugurar "Desde el terreno", una nueva sección permanente dentro de la estructura de Kamchatka con la que queremos profundizar en uno de nuestros grandes principios fundacionales; el periodismo social, responsable y comprometido con los derechos humanos, haciendo de altavoz para las organizaciones y personas que desarrollan su labor en áreas como la desigualdad, la sostenibilidad medioambiental o la brecha de género.  

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