Algunas trabajadoras domésticas serán asistidas por el Estado

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Todo el mundo sabe que las mujeres son el 50 por ciento de la población mundial. Pero de lo que el conjunto de la sociedad no es tan consciente es de su invisibilización. Al sistema neoliberal que nos gobierna le interesa que continúen en su condición de esclavas al servicio del patriarcado y el capitalismo, que son los dos ejes que vertebran todos los males de este mundo. 

Mientras que los cuidados y las tareas domésticas sigan recayendo sobre las espaldas de las mujeres, no se equipararán derechos  de forma real y el sistema no cambiará tal como lo conocemos. Y es que eso de que si la mujer se para, se para el mundo, es tan cierto como que estamos confinados. Tan solo el sector de las trabajadoras domésticas emplea a 67 millones de personas en el mundo, una cifra que no incluye menores, y la cual sigue aumentando todos los años. De ese total, se estima que el 90% son mujeres.

El trabajo doméstico constituye una gran parte del empleo informal, reciben salarios bajos, tienen jornadas de trabajo largas y sus descansos no son asegurados. Pueden tener impedimentos de libre movimiento y se exponen a abusos físicos, mentales y sexuales, y a discriminaciones por sexo y raza.

Hace tres días, y coincidiendo con el Día Internacional de las trabajadoras del hogar, el gobierno aprobó la creación de un subsidio extraordinario para las empleadas del hogar que corresponderá al 70 por ciento de la base de cotización de la empleada de hogar y al que podrán acceder si se quedan en paro o ven reducidas sus horas de trabajo en esta crisis. En estas circunstancias percibirían la parte proporcional a esta reducción de jornada.

Es cierto que se trata de un derecho con el que no contaban hasta ahora, pero dentro de este plan no se encuadran las trabajadoras que no no están dadas de alta en la Seguridad Social. En España, el número de empleadas del hogar y de cuidados se sitúa en más de 630.000 trabajadoras, de las cuales alrededor del 30 por ciento no están dadas de alta en la Seguridad Social, según la Red Estatal de Trabajadoras del Hogar y Cuidados. La Red ha denunciado reiteradamente que una de cada tres trabajadoras del hogar viven por debajo del umbral de la pobreza y una de cada tres trabajan sin contrato escrito. 

Asimismo, cabe destacar que el 50 por ciento de quienes trabajan lo hacen en régimen externo y el 98% de las internas se dedican al cuidado de personas mayores en situación de dependencia. Con las instituciones educativas cerradas y con los cuidados de personas potencialmente contagiadas, su contexto laboral ha empeorado, con jornadas más largas y limitaciones de poder disfrutar sus días libres, sin recibir pagos por trabajar horas extras. El coronavirus está agravando una situación laboral que ya se desenvuelve en condiciones precarias para muchas trabajadoras.

Desde SOS RACISMO denuncian que, una vez más, el trabajo de hogar y de cuidados sigue siendo el gran olvidado. La asociación también revela que hay muchas mujeres que tienen miedo de salir a la calle para ir a sus centros de trabajo, pues su situación irregular no les permite tener en regla los papeles si la Policía les para por estar en la calle. También declaraban que basta con un certificado firmado por el empleador para salir a la calle, tan solo hace falta que se lo firmen y muchos no lo hacen.

En 2011, la OIT (Organización Internacional del Trabajo), comprometida a proteger los derechos de las personas trabajadoras y de las condiciones laborales, promovió la ratificación e implementación del Convenio 189 sobre las trabajadoras domésticas. Este tratado establece normas para el trato de las personas que trabajan en el ámbito doméstico a través de un marco de normas mínimas referentes a su remuneración, protección legislativa y Seguridad Social, términos y condiciones laborales, agencias de empleo privadas, entre otros aspectos que buscan su protección y la protección de sus derechos humanos y como personas trabajadoras.

A finales del pasado mes de febrero, Irene Montero, Ministra de Igualdad, anunció las intenciones del Gobierno de ratificar dicho convenio. Esta comunicación fue realizada durante su comparecencia en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados. Su ratificación se hace cada día más necesaria, especialmente durante este periodo en el que nos encontramos actualmente. Porque la medida del subsidio realmente es un parche y además incompleto, porque no están incluyendo a las más perjudicadas dentro del colectivo de trabajadoras. 

Numerosas organizaciones llevan durante largo tiempo reclamando que el Estado tiene que poner en marcha un sistema nacional que proteja a todas las trabajadoras del hogar y cuidados, sin excepción. En el caso de los empleadores no se quieran hacer cargo de la gestión del alta de la S.S de sus empleadas y del ingreso de sus cotizaciones, este sistema debería, u obligar a aquellos a asumir esa responsabilidad si quieren contratar dichos servicios, o que el Estado se responsabilizara de la misma.

Por su parte, la Asociación Servicio Doméstico Activo (Sedoac) ha publicado en sus redes sociales diferentes consejos para protegerse durante este periodo y consejos también para las personas empleadoras que facilite la protección de sus trabajadoras.

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