La mayoría de los andaluces en el exterior no podrán votar a las elecciones de la Junta

Más de cinco meses después de la entrada del PSOE al gobierno, las cosas siguen igual para las miles de personas emigradas que quieren votar en las elecciones a la Junta de Andalucía. El próximo 2 de diciembre se celebrarán unos comicios en los que la mayoría de los andaluces no podrán ejercer su derecho al voto aunque quieran. El motivo no es otro que la complejidad del sistema para solicitar poder ejercer el derecho activo de sufragio. Tanto los residentes permanentes (CERA) como los temporales (ERTA) deben hacer una petición dentro de plazo para que se les envíen las papeletas y poder votar (conocida como ruego de voto). Esta reforma, introducida en 2011, no gusta a Marea Granate, la Red trasnacional de Emigrantes del Estado Español. “Este año han rogado el voto sólo un 3,8 % de los andaluces inscritos en los consulados de todo el mundo. Eso ocurre por diversas cuestiones, como la distancia que tengan a los consulados o que se hayan enterado de los plazos”, cuenta Berta Burguete, del grupo de voto de Marea Granate. 
 
No hay papeletas en los consulados para que no se puedan producir fraudes como que se cambien los sobres y por imposibilidad técnica, pues por cada provincia se presentan unos partidos diferentes y en las elecciones generales podría resultar caótico. A pesar de esto, el proceso no es bien visto por la mayoría de emigrantes. Sabrina Esgon vive en Múnich y relata que “es la primera vez que voto de esta manera, siempre viajaba a España para votar. Me llegó la carta para poder solicitar el voto el 28 de octubre, demasiado tarde, ya que el plazo para hacer la petición acababa el 3 de noviembre”. 
 
La novedad desde hace un par de años es que el ruego puede hacerse vía postal, telemática o por fax, salvo para los residentes temporales, que sólo pueden hacerlo por correo ordinario. Los solicitantes aseguran que una de las cosas que hace que la gente no se anime a votar es el arduo proceso. “Para mi el consulado debería estar abierto el día de las elecciones para que se pudiese votar allí directamente, ya que depende mucho del personal de cada consulado y de que te quieran facilitar los trámites o no. Tengo algunos amigos que lo han dejado por imposible cuando alguna vez no les ha llegado el voto o han tenido algún problema”, cuenta Sabrina. 
 
“Una de las cosas que pedimos desde Marea Granate es que se puedan descargar por Internet las papeletas y que no se tenga que hacer la petición (ruego del voto) antes de mandar los votos por correo. Eso facilitaría mucho el proceso. También que se pudiese hacer, ante notario, un poder para que quien tú decidas pueda votar por ti. Esto le sería útil a la gente que se encuentre de viaje en el momento de los plazos, por ejemplo. Este año, a pesar del ruego telemático, ha habido problemas porque la plataforma digital no funcionó durante dos días”, revela Berta. 
 
Este sistema que proponen sería un sistema mixto, pero dudan de si llegará a tiempo para las elecciones europeas, municipales y autonómicas del próximo mayo. Los obstáculos aumentan si el consulado está lejos de quien quiere solicitar el voto. Por ejemplo, el consulado español de Guyana francesa está en París, por lo que para poder votar en el mismo o pedir el voto como residente temporal habría que coger un avión, ya que no hay inscripción consular a distancia. Esta ley del voto en el exterior es pionera mundialmente y se hizo para evitar fraudes de votación de personas ya fallecidas. “Aún así, hay falta de protocolo en los consulados. Algunos hacen públicos el número de votos rogados, emitidos y enviados, pero otros no. Incluso hemos llegado a ver papeletas de votos guardadas en bolsas de supermercado para ser enviadas al Estado Español”, declara Berta. 
 
Gloria tampoco lo ha tenido fácil desde Argentina. “Yo iba preparada de antemano. Ya tenía listos los certificados digitales por si no me llegaba la carta a tiempo, como así sucedió. Esta plataforma digital estuvo muchos días sin funcionar. Yo reclamé, pero no me dieron ninguna solución a corto plazo. Otro lío enorme es el censo. Había que estar censada antes de finales de agosto para poder rogar el voto. Yo me mudé el 1 de octubre, así que la documentación me está llegando a mi anterior vivienda. Si llego a haber actualizado mi dirección, estaría fuera de plazo para poder votar y tendría que poner una reclamación”. 
 
La sensación de todas las personas que han dado su testimonio es que en los consulados hay falta de información. Algunos mandan e-mails previos para informar de los plazos, pero otros no. Así, es posible que las personas que no conozcan Marea Granate no lleguen a adivinar qué plazos tienen para poder votar desde el exterior. Otra cuestión es que si el ruego se produce de forma telemática, no existe una confirmación oficial de que ha llegado y puede que no se reciban las papeletas por correo postal. Sin papeletas recibidas, es imposible votar. “Alguna vez hemos visto que incluso se daban los datos del 100 % de votos escrutados en la madrugada del mismo día de las elecciones. Eso en teoría es imposible, ya que los votos del exterior se recuentan tres días después. La desinformación es tal que la gente piensa que tiene que recibir la carta para poder rogar su voto, pero se puede desde el día siguiente a la convocación de las elecciones, aunque no llegue la carta con los plazos. Si ruegas por varias vías, como hay gente que intenta para mayor seguridad, a veces te lo deniegan porque se ha hecho el procedimiento doblemente. La descarga telemática de las papeletas y la eliminación del voto rogado garantizaría más plazo para poder enviarlas”, explica Berta. 

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