El cambio climático se ceba con los más vulnerables

Kamchatka es un espacio colectivo para una forma de hacer periodismo: feminista, de clase, contestatario e independiente. No tenemos grandes inversores que interfieran en nuestra ética profesional y para que esto pueda seguir así necesitamos más que nunca vuestra colaboración. Ayúdanos a seguir siendo libres. Ayúdanos a resistir.

Nos encontramos inmersos en la semana de movilizaciones por la emergencia climática, que culminará mañana en la Huelga Mundial Por el Clima. Una jornada que tiene como objetivo exigir a los gobiernos medidas efectivas ante la crisis climática, pues tanto la comunidad internacional como el Estado español no cumplen los compromisos internacionales, no controlan sus emisiones y por tanto no están cumpliendo con su parte en la lucha contra el cambio climático.

Aunque el calentamiento global es un problema real para todo el planeta y afecta a todas las personas, es indiscutible que no todos los países sufren sus consecuencias de la misma manera, y que no tienen la misma capacidad de respuesta y de protección ante su amenaza. Donde algunos sufren inviernos menos lluviosos, otros padecen agonizantes sequías que se traducen en graves problemas nutricionales para la población, poniendo en peligro la producción de alimentos tan básicos como el trigo. Esto significa que cientos de miles de personas cuya vida depende de sus cultivos corren el riesgo de perderlo todo.

Según un informe del ACNUR, se registraron 18,8 millones de nuevos desplazamientos internos relacionados con desastres naturales en 2017

Los países menos desarrollados, con altísimos índices de pobreza, son los que más acusan el impacto del calentamiento global, pues este actúa de forma sinérgica con las vulnerabilidades que ya padecen aquellos y provoca la falta de alimento en la vida cotidiana de las personas, derivando en guerras y migraciones de pueblos enteros que deben buscar un destino diferente donde sobrevivir.  

La migración climática no es mediática. Por eso apenas sabemos nada sobre un fenómeno que empobrece a millones de personas en todo el mundo, que ni siquiera tienen amparo jurídico. El desplazado o refugiado climático, según los casos, no existen; son nadie. Más del 60 por ciento de los migrantes del mundo huyen de desastres naturales. Si este ritmo continúa, en el 2030 habrá unos 250 millones de personas huyendo de esta desgracia.

Lo que ya no es ningún secreto es que la acción humana provoca la crisis climática, consecuencia directa del modelo de producción extractivista, basada principalmente en el uso de combustibles fósiles y del consumo globalizado, que eleva la temperatura terrestre originando cada vez más catástofres con efectos devastadores, tales como sequías, inundaciones y ortos desastres naturales: ríos y pozos se secan y contaminan, las cosechas se pudren o queman y los animales sufren la falta de alimento y mueren, afectando al estilo de vida de los más vulnerables.

Millones de personas se ven obligadas a dejar sus tierras por una realidad fruto del modelo de desarrollo insostenible de las naciones del Norte global. Se trata de un fenómeno intrínsecamente injusto en sus causas y consecuencias, pues son los Estados enriquecidos los responsables históricos de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, una cantidad mucho mayor de la que puede eliminar y que, por tanto, se acumulan y provocan un incremento de las temperaturas, cambios en las precipitaciones y un aumento de los desastres naturales.

En República Dominicana, el 71% de la población no tiene acceso a una vivienda digna y está expuesta continuamente a los fenómenos naturales

En 2018, los fenómenos meteorológicos extremos, como la grave sequía en Afganistán, el ciclón tropical Gita en Samoa y las inundaciones en Filipinas, dieron lugar a graves necesidades humanitarias. Según un informe del ACNUR, se registraron 18,8 millones de nuevos desplazamientos internos relacionados con desastres naturales en 2017. La mayoría están relacionados con desastres naturales y los impactos del cambio climático son internos. Además, ACNUR reconoce que las consecuencias del cambio climático son extremadamente graves. El Pacto Mundial sobre Refugiados, adoptado por una mayoría abrumadora en la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2018, aborda directamente esta creciente preocupación. Reconoce que "el clima, la degradación del medio ambiente y los desastres naturales interactúan cada vez más con los impulsores de los movimientos de refugiados".

Fuentes de Oxfam Intermón informan que en Burkina Faso, uno de los países más pobres del mundo, el 80% de la población vive de lo que cosecha y los efectos del cambio climático provocan hambre y amenazan a sus habitantes. En Somalia, casi 5 millones de personas padecen inseguridad alimentaria y 2,6 millones han abandonado sus hogares. En República Dominicana, el 71% de la población no tiene acceso a una vivienda digna y está expuesta continuamente a los fenómenos naturales.

Migraciones climáticas es un proyecto de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES), que cuenta con el asesoramiento y colaboración de investigadores universitarios y profesionales de distintas organizaciones sociales, cuyo objetivo es visibilizar ante la sociedad el gravísimo problema que plantea el calentamiento global en este ámbito de los desplazamientos masivos de población. En un documento emitido en el pasado mes de abril, advierten a la UE y a la Agencia de Cooperación Española (ACECID) que las migraciones climáticas son un fenómeno complejo y heterogéneo, y debe evitarse, por todos los medios, simplicarlo: "Cualquier acción que se desee emprender o apoyar debe partir de la base de su multicausalidad". En consecuencia, recomienda a la Unión Europea que desarrolle acciones para que le sea otorgada la condición de asunto en sí mismo considerado y que la Cooperación Española lo reconozca como tal. 

Un estudio realizado por científicos de las universidades de Denver y Michigan demuestra que el calentamiento global incrementa el peligro de contagiarse de malaria o el dengue en altitudes altas

En tal documento, también alertan del "especial cuidado que deberá tenerse con no caer en las trampas del lenguaje reduccionista, que lleva a atribuir al cambio climático, de forma directa, las afectaciones a la movilidad humana. No solo resulta científicamente incorrecto, sino que puede derivar en el desarrollo de acciones que discriminen quienes han sido afectados por catástrofes que no tengan relación con el clima".

Por otro lado, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el pasado agosto, señala que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores es el único modo de mantener el calentamiento global por debajo de los críticos 1,5°C. Un cambio de temperatura de varios grados puede hacer que la zona templada se haga más acogedora a la propagación de determinadas enfermedades, afectando también a los países desarrollados. En esta misma línea, un estudio realizado por científicos de las universidades de Denver y Michigan demuestra que el calentamiento global incrementa el peligro de contagiarse de malaria o el dengue en altitudes altas.  

Desde hace décadas la comunidad científica está alertando del deterioro de un gran número de ecosistemas, tanto terrestres como marinos, así como del punto de no retorno frente al cambio climático. No responder con suficiente rapidez y contundencia a la emergencia climática, supondrá la muerte y el aumento de la pobreza extrema para millones de personas, además de la extinción de muchas especies e, incluso, de ecosistemas completos. 

Suscríbete a nuestra newsletter