En Carolina del Norte las mujeres no pueden revertir el consentimiento sexual

Beberly Hester fue violada una noche de mayo de 1977. Según relató en la Corte Suprema de Carolina del Norte, Donnie Way amenazó con golpearla si no accedía a tener sexo y finalmente así lo hizo cuando intentó abandonar la habitación. Way la penetró analmente y la obligó a practicarle sexo oral, aunque ella le suplicó en repetidas ocasiones que no lo hiciera porque era virgen.

A pesar de que el informe médico apoyaba el testimonio de la denunciante, el abogado defensor alegó que Hester, en un principio, accedió a mantener relaciones sexuales y el jurado popular resultó receptivo a la estrategia. Le preguntaron al juez si se podía retirar el consentimiento una vez dado, y aunque el magistrado respondió afirmativamente, "especialmente en los casos en los que existe violencia explicita", Way fue condenado por violación en segundo grado.

Meses más tarde, el Tribunal Supremo del Estado revocó la sentencia, alegando que "si hubo consentimiento, el acusado no es culpable de violación, aunque pueda ser culpable de otros delitos debido a sus acciones posteriores". En definitiva, el más alto tribunal del Estado sentó la jurisprudencia de que si las mujeres accedían a tener relaciones sexuales, luego no podían cambiar de parecer.

Como consecuencia, en los últimos 39 años, decenas de mujeres en Carolina del Norte han sido violadas y sus violadores amparados por la ley porque en un inicio tuvieron el consentimiento de sus víctimas.

Para internar revertir esta macabra situación, el 30 de marzo de 2017, el senador demócrata Jeff Jackson presentó un proyecto de ley, que de prosperar acabaría con la indefensión legal en la que se encuentran las mujeres. En palabra de Jackson; "una mujer debería poder retirar su consentimiento para participar en relaciones sexuales en medio del coito , incluso si la penetración se hizo con consentimiento". Desde el 30 de marzo de 2017, el proyecto se encuentra archivado a la espera de votación y de no prosperar, anuncia Jackson, piensa volver a presentarlo hasta lograr su consecución. "Carolina del Norte es el único Estado del país donde no, no significa no. En este momento, si una mujer le dice a un hombre que pare, no tiene  ninguna obligación legal de hacerlo, siempre y cuando ella diera su consentimiento inicial".

Angelica Wind es la directora ejecutiva de Our Voice, una organización de prevención y ayuda para víctimas de violencia sexual. En declaraciones a Broadly señala que "el consentimiento debe ser explícito, entusiasta y continuo". Para Wind, la imposibilidad de retirar el consentimiento sexual "les roba a las mujeres la autonomía sobre su cuerpo".

El caso de Carolina del Norte no es una excepción. Si bien es cierto que solo en este Estado las mujeres no pueden decir no tras haber dicho sí, en la mayoría de territorios de los Estados Unidos este asunto se considera una zona difusa, o lo que es lo mismo, a libre interpretación de los tribunales. Tan solo Dakota del Sur, Connecticut, California, Illinois, Maine, Maryland, Kansas y Minnesota reconocen el derecho de la mujer a retirar el consentimiento en cualquier momento de la relación sexual.


Con información de Broadly, Reuters y Our Voice

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