Chile reabre las grandes alamedas

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"Una victoria aplastante". Con titulares como este la prensa chilena refleja los sucedido en la jornada de ayer en el país lationamericano, cuando más de 14,7 millones de ciudadanos fueron llamados a las urnas para decidir el futuro de la actual constitución, aprobada en 1980 durante régimen de Augusto Pinochet. El 78% de los chilenos y chilenas votaron a favor de su derogación y de la apertura de un proceso constituyente donde un grupo de 155 ciudadanos serán los encargados de redactar el contenido de la nueva carta magna.

Con la erradicación del último vestigio de la dictadura militar, Chile ha dado un paso de gigante hacia la normalización democrática, tras un año de lucha popular en las calles que comenzó cuando unas estudiantes de 15 años asaltaron el metro de Santiago en protesta por la subida de los precios en los transportes públicos. Desde aquel día, el país ha sido un hervidero de manifestaciones constantes contra el gobierno del derechista Sebastián Piñera, que optó por una estrategia de represión policial que no hizo más que azuzar los aires de cambio que azotaban a las clases populares.

El 78% de los chilenos y chilenas votaron a favor de derogar la constitución pinochetista

El resultado del referéndum también puede interpretarse como un voto de censura contra el ejecutivo y su reforma del pasado mes de junio, cuando dio entrada en el gobierno a seis nuevos ministros próximos al pinochetismo y contrarios a la aprobación de una nueva ley fundamental. Pese a todo, Piñera compareció en rueda de prensa tras el referéndum para tratar de arrogarse "un triunfo de la democracia y la ciudadanía", en lo que parece un intento por levantar su índice de popularidad, el más bajo de un presidente desde la restauración de la democracia.

Ningún partido político o sindicato puede atribuirse la contundente victoria en el plebiscito, pues ha sido fruto de un movimiento netamente popular que ha ido de abajo hacia arriba, desde el obrerismo hasta las clases medias intelectuales, pero si hay que poner el foco en algún colectivo, este debe ser, sin duda alguna, el movimiento feminista.

Las mujeres han estado en la vanguardia de las protestas con marchas multitudinarias que colapsaron las arterias de las principales ciudades del país, en las que se denunciaba la violencia sistémica contra la población femenina. "Un violador en tu camino", el canto del colectivo Las Tesis se ha convertido en un himno por la liberación de las mujeres que ha cruzado las fronteras de todo el planeta.

Si los analistas internacionales coinciden en el protagonismo del feminismo y las generaciones más jóvenes, también lo hacen en señalar la mecha que ha prendido la revuelta social. Los datos macroeconómicos de los grandes organismos internacionales apuntan a Chile como uno de los países más ricos de latinoamérica y el quinto en PIB, solo por detrás de los grandes gigantes del subcontinente. El llamado "milagro económico chileno", inspirado en las teorías neoliberales que Milton Friedman y los Chicago Boys pusieron en práctica durante la etapa de Pinochet, fue posible gracias a la aprobación de una serie de medidas coercitivas y de desregulación de los mercados: ilegalización de los sindicatos, privatizaciones, eliminación de los programas sociales y reducción de impuestos para grandes fortunas y empresas. Un recetario que fue bien acogido por los mercados y que se tradujo en la creación de una pequeña oligarquía que todavía hoy concentra la mayor parte de la riqueza del país.

Chile es el país con mayor desigualdad retributiva de los 35 que componen la OCDE

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Chile ostenta el cuarto mayor índice de pobreza relativa a ingresos y es el país con mayor desigualdad retributiva de los 35 que componen la OCDE. La encuesta Casen, el medidor que utiliza el gobierno chileno para determinar los niveles de desigualdad social y económica, refleja que el 0,1 % de los chilenos más adinerados perciben entre el 17,6 % y el 19,9 % de los ingresos totales del país, mientras que el 50 % de los trabajadores gana menos de 250.000 pesos chilenos (271 euros) y en el 65% de los hogares el ingreso mensual autónomo por cada persona es menor a 203.000 pesos chilenos (220 euros).

En la jornada de ayer un grupo de personas concentradas en la Plaza Baquedano de Santiago, rebautizada como Plaza de la Dignidad, quemaron ejemplares de la constitución pinochetista, una imagen representativa de un nuevo tiempo donde el pasado se convierte en cenizas y se abre la puerta a la esperanza de un futuro más justo y equitativo para el país. 47 años después del golpe de estado contra Salvador Allende, los manifestantes cantaban: "Chile abre de nuevo las grandes alamedas".

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