Elecciones 10N; la ciencia en los programas electorales

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Resulta ya casi una tradición del período electoral: se acerca la convocatoria a las urnas y los partidos se enzarzan en debates en los que hablan de un sinfín de cuestiones, pero la ciencia (con la salvedad, tal vez, del medio ambiente) nunca está presente. Por mucho que los ciudadanos clamen por esta ausencia, tampoco los programas electorales muestran un especial interés en el tema. Aún así, y dada la importancia de este aspecto a la hora de decidir el rumbo del país, vamos a analizar las principales medidas de los grandes partidos en materias como investigación, contaminación, emergencia climática, modelo energético, o biodiversidad.

(Nota: el análisis de los programas se ha realizado por orden, de acuerdo con la representación parlamentaria de los partidos en el Congreso de los Diputados tras las últimas elecciones).

  • PSOE

El partido que se ocupó del Gobierno tras la moción de censura al Partido Popular ha abandonado la senda de los "101 compromisos" que presentó en su candidatura de abril para volver a un programa electoral más al uso, dividido por áreas de actuación. Encontramos la ciencia en dos de ellas: "Emergencia climática y transición ecológica" (4 páginas y media) y "Avance científico, tecnológico y transición digital" (unas 3 páginas). Un total de 8 páginas que suponen poco más de un 22% de su programa.

En cuanto a medidas concretas, lo primero que llama la atención es que su compromiso científico se ha enfriado desde abril. Hace siete meses, la formación socialista pretendía "posicionar a España al menos en la media europea de inversión en I+D+i", que se situó en el 2.06% del PIB en 2017 (muy por encima del 1.20% que presupuestó en España en ese mismo año, pero muy por debajo también del objetivo del 3% de media que preveía la UE para 2020). En este nuevo programa especifican la intención de alcanzar el 2% del PIB invertido al final de la legislatura; o sea, como pronto, a finales de 2023. Mantienen, por otra parte, la propuesta de fortalecer la ciencia española y las medidas que proponen con un Pacto de Estado por la Ciencia y la Innovación.

En el apartado tecnológico, por lo general, son coherentes con su programa anterior, incluyendo una serie de medidas que buscan invertir en redes 5G (a las que dan bastante importancia), fomentar la investigación en Inteligencia Artificial y trabajar en la implantación de nuevas tecnologías, especialmente en la Administración… aunque sin dar muchos detalles concretos. Destaca también su compromiso con la eliminación de las "trabas burocráticas" y una mejora tanto de las facilidades de contratación como de las condiciones laborales y la reposición del Personal Docente e Investigador, con el objetivo de evitar la llamada "fuga de cerebros" (hacen mención expresa a investigadores emigrados).

A grandes rasgos, el programa de los socialistas demuestra buena voluntad, pero medidas clave, como el gasto en I+D+i, parecen haber perdido fuerza, y muchas otras son demasiado genéricas como para confiar en que se traduzcan en hechos. Baste como ejemplo la parte del programa en la que se habla de empleo joven, y donde se menciona que potenciarán "las vocaciones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), especialmente entre las mujeres jóvenes". La idea es innegablemente buena, pero la falta de una concreción en la medida hace que parezca más un buen deseo que una propuesta de gobierno.

El programa de los socialistas demuestra buena voluntad, pero medidas clave parecen haber perdido fuerza, y muchas otras son demasiado genéricas como para confiar en que se traduzcan en hechos

Por otra parte, en materia de medio ambiente resulta muy destacable que, a diferencia de otros partidos, hablen de "emergencia climática", y no de "cambio climático", haciéndose eco del cambio de terminología que ha tenido lugar en los últimos meses. Las propuestas en este ámbito son más concretas, empezando por blindar de forma legal y constitucional normas de actuación contra la emergencia climática.

El PSOE quiere buscar un 2050 con energías 100% renovables, aunque ellos mismos se ponen trabas haciendo concesiones al ecologismo al hablar del "calendario de cierre de centrales nucleares". Por arraigada que esté la oposición a la energía nuclear entre la izquierda española, diversos expertos en energía y voces desde el propio IPCC han insistido en la necesidad de tener la nuclear como respaldo en un modelo de transición energética, para no cometer los mismos errores que Alemania. En este sentido, la aprobación de unos "Presupuestos de Carbono" cada cinco años podría ayudar a reducir las emisiones, aunque sería interesante conocer a qué gases de efecto invernadero afectarían, y en qué medida.

Completando el cuadro de iniciativas para proteger el medio ambiente, destacan la implantación de planes y leyes de sostenibilidad en sectores como el transporte público, la vivienda, la pesca o el turismo. Se menciona específicamente la necesidad de luchar contra incendios forestales, de reducir el uso de plásticos, de proteger la calidad de las aguas y de proteger la biodiversidad. En estos dos últimos puntos, nuevamente, se echa de menos que el programa sea más específico en lo que propone, aunque su presencia nos permite confiar algo más en que se intentarán solucionar desastres como la reciente catástrofe ecológica del Mar Menor o el problema de las especies invasoras.

  • PP

Lo primero que destaca del programa electoral del PP es que parecen considerar la ciencia un medio, y no un fin en sí mismo, algo que no sorprende si tenemos en cuenta que la caída en picado de la inversión del PIB en I+D+i tuvo lugar, principalmente, durante su último gobierno. Ahora proponen una subida que, esta vez, y a diferencia de lo que sucedía en el programa electoral de abril, iguala a la del PSOE: un 2%. Pero ojo, no se debe a que el PP quiera invertir más, sino a que los socialistas han reducido su compromiso.

El porcentaje de PIB destinado a la ciencia se enmarca dentro de su apartado económico, como lo hace la elaboración de un "Plan+Tech" para atraer empresas tecnológicas, el "potenciar las grandes infraestructuras" y… poco más. La palabra "ciencia" se menciona dos veces en todo el programa (en nombres de planes y estrategias), y la palabra "STEM" solo una (al hablar de "impulsar" el estudio de esas materias, no se sabe cómo, ni en qué tramo educativo).

La palabra "ciencia" se menciona dos veces en todo el programa y el espacio dedicado a cambio climático y medio ambiente cabe en apenas una página

En medio ambiente, a pesar de las medallas que la formación conservadora se ha querido colocar durante los últimos debates, tampoco pueden sacar pecho en el programa electoral: no se habla en ningún momento de "contaminación" ni de "emisiones", y el espacio dedicado a cambio climático y medio ambiente cabe en apenas una página (que incluye también energía). El partido de Pablo Casado apuesta por un mix energético en el que defienden "aprovechar al máximo las opciones renovables que ya son competitivas, pero sin renunciar a otras tecnologías que aún son útiles". Esto último parece tranquilizar al respecto de las nucleares, aunque la mención expresa de esta tecnología al hablar de la reforma del código penal, cuando se propone prisión permanente revisable para las "muertes causadas por energía nuclear o elementos radiactivos", se antoja bastante alarmista.

  • Ciudadanos

Ciudadanos son la primera de las fuerzas que analizamos que no hacen caso del clamor popular de la comunidad científica y no proponen un 2% del PIB al final de la legislatura: en su caso, apuestan por un 3%, más ambicioso y que nos situaría a la cabeza europea, si no fuera porque se dan hasta 2030 de plazo (recordemos que hace años la UE ya había fijado ese mismo objetivo para 2020).

El programa de la formación naranja, que cuenta con 250 propuestas, presta a la ciencia incluso menos atención que los partidos que la preceden. Hablan de apostar por la I+D+i en distintos sectores, y en su caso, se llevan la pelota al tejado del emprendimiento, con un objetivo claro: "conseguir que el próximo gigante tecnológico sea español". De nuevo, ciencia al servicio de la economía.

El programa de la formación naranja, que cuenta con 250 propuestas, presta a la ciencia incluso menos atención que los del PSOE y PP

Como el PSOE, plantean la reducción de la burocracia, y también se asemejan a ellos en una apuesta por las renovables y un horizonte de energías con "cero emisiones" en 2050. No hablan en su caso de energía nuclear, más allá de una mención a su intención de "despolitizar el Consejo de Seguridad Nuclear para garantizar su independencia y credibilidad", que tal vez pretenda ser un guiño al ecologismo antinuclear, pero tampoco muestran mucha intención de cerrar estas plantas.

En cuanto a la defensa del medio ambiente, destaca una propuesta estrella muy concreta: un Plan de Reforestación que pretende haber plantado "casi 500 millones de árboles" al final de la legislatura. Es una medida interesante, avalada por diversos estudios científicos recientes, pero que resulta un tanto alarmante por la forma de expresarse, pues los de Rivera afirman que sería equivalente a "sustituir 100.000 vehículos a motor". Preocupa que el esfuerzo por plantar árboles pueda llevar a un descuido en áreas como la transición ecológica del parque automovilístico, al considerarse que ya se ha cumplido, cuando no resulta, ni de lejos, una medida suficiente para luchar contra el cambio climático.

Por último, y siguiendo con este tema, el programa del partido incluye algunas medidas positivas, como la mención expresa a los planes de gestión de especies protegidas, la eliminación de plásticos de un solo uso, la defensa y ampliación de los espacios protegidos, el fortalecimiento del Estado en la regulación del agua y la lucha contra los incendios.

  • Unidas Podemos

La relación de Unidas Podemos con la ciencia ha sido siempre tortuosa. Por una parte, el partido ha contado con figuras bastante visibles relacionadas con el mundo de la investigación, como Pablo Echenique; por otra, la comunidad científica española no ha dudado en criticar a alguno de sus líderes por propuestas que daban alas a pseudociencias o alarmismos poco científicos.
Su programa para estos comicios adolece un poco de esa misma dualidad. La vemos, por ejemplo, en la cuestión renovable, donde sus objetivos son especialmente ambiciosos: quieren el 100% de renovables en 2040, 10 años antes que los otros partidos. Si ese objetivo ya resulta algo utópico (la mayoría de planes energéticos hablan de 2050 como el año en que sería factible lograrlo), el que pretendan cerrar todas las nucleares en el año 2024, un año antes que las centrales de carbón, hace que reducir en un 50% las emisiones en 2030, y en un 90% en 2040, sea algo sencillamente imposible.

La comunidad científica no ha dudado en criticar a algunos de los líderes de Unidas Podemos por apoyar determinadas pseudociencias o alarmismos poco científicos

El programa de Unidas Podemos es el segundo más largo de los seis analizados (solo por detrás del de ERC), y de un centenar de páginas de propuestas dedican 16 a temas relacionados con medio ambiente y transición ecológica, y otras tantas a ciencia y tecnología y su impacto en la economía. En este sentido, de nuevo vemos una inversión de un 2% del PIB en I+D+i, aunque con un matiz fundamental: el compromiso de destinar presupuesto a "ayudas directas que se ejecutarán al 100 %" y que "superarán ampliamente los créditos financieros, que se limitarán a aquellos cuya ejecución sea muy probable".

Esta es una medida que heredan de su programa de abril y que hace que su compromiso con la ciencia aumente, ya que el gran problema de los presupuestos científicos españoles es que más de la mitad del dinero presupuestado no se invierte, inflando los datos de forma engañosa año tras año. Ese dinero corresponde mayormente a préstamos y créditos que no se utilizan; como Unidas Podemos promete que destinará más a partidas directas que a créditos, garantizan una inversión que PSOE y PP (a pesar de destinar la misma cantidad de PIB) no pueden asegurar si no cambian el modelo actual.

Siguiendo la estela del PSOE, abogan por "mantener y reforzar" el actual Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y también le dan bastante importancia a la inversión en sectores como la robótica y la inteligencia artificial. Plantean medidas sociales para ayudar a la alfabetización digital de la ciudadanía (con planes de formación y la regulación del coste de acceder a Internet), y se preocupan por la integración de las mujeres en el mundo científico y tecnológico (con planes para crear vocación y certificación de centros paritarios).

Una propuesta específica resulta de gran interés: la protección del acceso ciudadano a los resultados de las investigaciones científicas, cargando directamente contra el modelo actual de revistas de pago que controlan la publicación de papers científicos, y que pretenden revertir con una inversión en revistas españolas, entre otras medidas. En esta línea, también pretenden evitar la precarización del personal investigador, hablando de la mejora de sus condiciones, la atracción de investigadores emigrados, y la contratación de 5000 nuevos investigadores cada año (algo que ya fue bien recibido en el programa de abril).

En lo que a medio ambiente se refiere, ya hemos mencionado la reducción de emisiones, un horizonte compartido por la mayoría de partidos, que en Unidas Podemos se ve acompañado de la propuesta de investigar la contaminación de las aguas, la prohibición de plásticos de un solo uso o la lucha contra la contaminación (incluyendo la ampliación de la idea de Madrid Central a otros territorios). Aunque en algunos puntos el programa resulta muy genérico, vemos varias medidas concretas muy positivas como la creación de impuestos contra la contaminación que ponen el foco en las grandes empresas, la eliminación del fracking (no autorizando más licencias, e intentando acabar con las existentes), y la protección de la biodiversidad con la creación de un Plan de Emergencia y la implementación de una Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras que reduzca el impacto de las mismas.

Entre las medidas concretas; impuestos contra la contaminación, eliminación del fracking y la protección de la biodiversidad con la creación de un Plan de Emergencia y la implementación de una Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras que reduzca el impacto de las mismas

Como dato curioso, sorprende ver que a pesar de su compromiso en la lucha contra el cambio climático no han hecho uso del término "emergencia climática", como sí hace el PSOE. Por último, cabe resaltar que la cantidad de 32 páginas dedicadas a ciencia y medio ambiente resulta engañosa, porque el programa de Unidas Podemos entremezcla esas propuestas con otras de índole socioeconómica que no encajarían mucho a priori en estas secciones (por ejemplo, impedir la privatización de Bankia).

  • Vox

La formación de Santiago Abascal sigue en sus trece con sus "100 medidas para la España viva", que ya presentaron para las elecciones de abril. La naturaleza de su programa obliga a la mayor brevedad en este análisis, y no por una cuestión ideológica, sino porque a Vox la ciencia no le importa nada en absoluto, y su programa es un fiel reflejo de ello.

La naturaleza de su programa obliga a la mayor brevedad en este análisis, y no por una cuestión ideológica, sino porque a Vox la ciencia no le importa nada en absoluto

De hecho, la palabra "ciencia" no se menciona ni una sola vez a lo largo de las 25 páginas que componen el programa. Tampoco se menciona la palabra "STEM". El "cambio climático" no aparece por ninguna parte (y de la "emergencia climática" mejor ni hablar). No sabemos nada de otros términos clave que parecían preocupar a otros partidos, como "energía nuclear" o "renovables". La "contaminación" o las "emisiones" tampoco existen en la "España viva" de Vox.

Únicamente dos frases podrían referirse, tangencialmente, a ciencia o medio ambiente: una mención de "apoyo a la I+D+I" (algo que ni siquiera escriben bien, pues ponen en mayúscula la segunda “I”), y la intención de buscar la autosuficiencia energética con una "energía barata, sostenible, eficiente y limpia", sin mayor concreción.

Si la falta de medidas ya es preocupante, también lo es la única iniciativa que tiene que ver con la naturaleza. Su intención de proteger la caza "como actividad necesaria y tradicional del mundo rural" es un caballo de batalla del que no han querido bajarse desde las elecciones andaluzas, y supone una amenaza frontal a las especies depredadoras autóctonas y a la regulación de los ecosistemas sin intervención humana. No debemos olvidar, eso sí, que no están solos en esta medida, pues tanto Ciudadanos como el Partido Popular coinciden en su apoyo a esta actividad en sus programas, con los últimos apuntando también a la concesión de un mayor número de licencias.

  • ERC

La sexta formación con representación parlamentaria no destaca especialmente por la presencia de la ciencia en su programa, y sigue la estela de otros partidos de izquierda. Abogan por cumplir con los propósitos de las Naciones Unidas en materia de energías renovables y sostenibilidad para el año 2030, aunque no especifican a qué se refieren exactamente. Hacen diversas referencias a la economía verde y el uso de las renovables, mencionando la intención de que estas supongan el 100% de la producción energética… pero no dicen cuándo.

Las propuestas en materia medioambiental se suceden en tres páginas (de la 106 a la 108), repitiéndose de forma un tanto farragosa. Queda clara su intención de establecer un calendario de cierre de nucleares, que sustituirían por renovables, pero una vez más, tampoco dan detalles sobre las fechas (aunque la decisión se califica como "urgente"). Inciden repetidamente en la necesidad de reducir las emisiones, la contaminación y los residuos, y en mejorar la calidad del agua, pero no aportan medidas específicas, más allá de hablar de la necesidad de que la administración pública adquiera estos compromisos.

Algunas afirmaciones del programa resultan preocupantes, por parecer desconectadas de la realidad; por ejemplo, se habla del impuesto al sol que ya fue eliminado por el Gobierno

Algunas afirmaciones del programa resultan preocupantes, por parecer desconectadas de la realidad; por ejemplo, se habla del impuesto al sol que ya fue eliminado por el Gobierno, o se plantea la "preservación y gestión del medio natural y sus especies con un equilibrio armónico entre la protección y los usos económicos y de ocio", una idea a todas luces insuficiente para proteger la biodiversidad.

Sí es cierto que algunas medidas parecen más efectivas, como la creación de un "impuesto al carbono para desincentivar su producción", o la necesidad de implantar una ley para luchar contra el cambio climático (al que se alude también como "emergencia climática"). No hay una cifra de inversión en I+D+i en materia científica, y resulta interesante destacar que en todo momento estas medidas se plantean como algo que desarrollaría una República catalana, no el Estado español.

 

  • Conclusiones

El espacio dedicado a la ciencia en el programa de la mayoría de partidos resulta, cuando menos, insuficiente. El mayor compromiso de inversión de PIB en I+D+i ni siquiera alcanza la media actual de la Unión Europea, y eso que se plantea para dentro de 4 años. Tampoco hay un compromiso por parte de ningún partido, exceptuando a Unidas Podemos, de ejecutar ese dinero presupuestado, por lo que los problemas de inversión que existen hoy en día podrían mantenerse.

El espacio dedicado a la ciencia en el programa de la mayoría de partidos resulta, cuando menos, insuficiente

En general, los dos principales partidos a la izquierda presentan un programa que presta mayor interés a la ciencia, tanto en inversión como en recuperación de investigadores emigrados. La defensa del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático y los aspectos sociales de la ciencia son los puntos donde más destacan; en el otro extremo, el rechazo a la energía nuclear es su asignatura suspensa. En cuanto a ERC, se añade a ese rechazo antinuclear poco basado en la evidencia una cierta confusión en su programa, que no tiene muchas medidas concretas en estos ámbitos.

Por su parte, Ciudadanos supone un "partido bisagra", que sin mostrar tanto compromiso con la ciencia como el PSOE o Unidas Podemos, sí que lanza medidas interesantes para la defensa del medio ambiente y la transición ecológica, a pesar de que su programa científico esté completamente al servicio del sector económico y las empresas. Lo mismo sucede con el PP, que además no presta casi atención al cambio climático. En último lugar, queda Vox: no habla de ciencia, no habla de cambio climático, no habla de medio ambiente, y defiende la caza de forma más férrea que sus potenciales socios. Un auténtico despropósito en materia científico-tecnológica.

Como último apunte, resulta sorprendente la falta de interés de los partidos por algunos temas que han supuesto auténticos campos de batalla en los debates públicos: por ejemplo, el problema de las pseudociencias, del que ha hecho gala el PSOE en su gobierno, o la controversia de los organismos genéticamente modificados (los OGMs, o transgénicos), muy criticados entre las filas de partidos como Unidas Podemos.

En general, como decíamos más arriba, las medidas son insuficientes, poco concretas, y a menudo incongruentes. Los programas de estas elecciones demuestran la urgencia de una mayor formación científica entre la clase política de nuestro país, que tiene que entender que sin ciencia no hay futuro posible.

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