María Cañas: "A las mujeres no nos quemaron por brujas sino por listas y revolucionarias"

Se autodenomina ‘La Archivera de Sevilla’, pero también la apodan como ‘La Tarantina de la era YouTube’, ‘Michael Moore borrachita de gazpacho’ o la ‘Agnès Varda andalusí’. Si hay algo que María Cañas tiene en común con estos grandes nombres del Celuloide es su heterodoxia natural para el arte cinematográfico. Para quienes no la conozcan, esta multipremiada videoartista, con veinticincos años de carrera a sus espaldas, hace su lucha particular y se descojona del nazismo con el efecto kuleshov o reivindica las procesiones a ritmo de Michael Jackson como martir pop y a la virgen resucitando como terrorista del archivo y de los zombis. En estas licencias de la justicia poética se explaya agitando y sospechando todo nuestro imaginario para ser un poquito más libre y asalvajada.

Has presentado en Alcances ‘La cosa vuestra’. ¿Qué sugieres con este título‘?

Trato de plantear una distopía futurista de los San Fermines, hacia dónde debería ir la fiesta. En vez de matar toros, vamos a perseguir Pokemons, que no muere nadie. También es una investigación sobre la violencia y un canto a la autodefensa feminista en el sentido de empoderarse con el humor.

Ya tocaste a fondo el tema folclórico-bovino en tu trabajo ‘La cosa nuestra’. ¿Qué aporta este trabajo a diferencia del anterior?

'La cosa vuestra' esta es una película más bizarra. Me centro en los animales y en las mujeres, a través de la risastencia. Y 'La cosa nuestra' se basaba en toda esta cultura machirula del asesinato y la violencia. Quería darle una vuelta a todo lo que representa las corridas de toros y esgrimir una crítica a lo que nos imponen como fiesta nacional. La hice en el 2006 y, como por entonces no existía YouTube ni los recursos que hay ahora en la red, tuve que colaborar con varios colectivos para que me pasaran material VHS sobre corridas de toros antiguas y me encontré con las atrocidades más grandes que se puedan ver acerca de mataderos, de toros reventados... En ese momento me conciencié del trato que se les da a los animales y dejé de comer carne.   

Yo tengo un cuaderno de ideas y me paso el día autocensurándome, porque muchas veces no tengo ganas de liarla y que me pongan un multón o me amenacen con cárcel.

¿Por qué esta fijación por el folclore español y la fiesta de los toros?

Porque nos lo imponen tanto y está tan vigente… En España, todo lo que sea toros y fiestas tradicionales siguen recibiendo millones en subvenciones. A mí me interesan lo tópicos para dinamitarlos y poder darles una vuelta de tuerca, es decir, coger todos estos mitos socioculturales y discursos oficiales para convertirlos en versiones low cost de cultura crítica. Y esto no solo afecta a España, porque luego te vas a Perú, en Lima, por ejemplo, y tienen unas problemáticas parecidas. Pero yo no me he inventado nada sobre esto, Basilio Martín Patino también hacía este saqueo de iconos generando relatos a contracorriente. 

Tu transgresión siempre nos impacta y la iconografía de este film nos conduce a reflexionar sobre la fiesta de los San Fermines en sí y sobre su deriva en los últimos años. ¿Crees que la violencia se retroalimenta de violencia?

Totalmente. Es el karma, y ‘La cosa vuestra’ muestra sin tapujos ni hipocresía a agresores y a asesinos como el de Nagore Laffage, La Manada, la tauromaquia y los encierros. La tesis consiste en cuestionar la fiesta de los San Fermines, en qué se ha convertido. Antes era como una juerga más familiar, pero ahora fletan autobuses y aviones de extranjeros de países donde están reprimidos. Mi planteamiento era que habría que hacer una fiesta más ecológica y evitar esa cantidad ingente de basura que se mezcla y no se recicla. En mis obras siempre saco lo incómodo de las cosas, precisamente porque es lo que hay que cambiar. Recuerdo que una señora en Cataluña me criticaba que no sacaba lo bonito de la fiesta. Yo pienso que para hacer documentales idílicos de cada sitio eso ya están Lebrón y compañía, que reciben las subvenciones de televisión española. Pero eso no molesta, hay que sacar la cara oscura de las cosas, lo que no sale ni en ‘Callejeros’ o sale mal tratado, con un tono totalmente irrespetuoso. 

¿Eres partidaria de esa corriente de opinión feminista que aboga por que las mujeres dejen de acudir a este tipo de eventos?

No, porque son fiestas populares y yo creo que las mujeres también deben disfrutarlas con sus amigos o familiares. A mí lo que me gustaría es que no mataran a los toros como pasa en Portugal y se acabara con la industria que los rodea. Pero volviendo a tu pregunta, no estoy de acuerdo con esa corriente de opinión "feminista", que es la misma que me critica por colaborar con las instituciones oficiales, porque la mayoría de los cargos los ostentan hombres, y que defiende que las mujeres tenemos que trabajar solo con los espacios autogestionados de mujeres. Yo siempre aporto mi obra a todos los colectivos de arte de mujeres, con los que trabajo mucho, pero quiero estar y estoy en todos los sitios, porque creo que la universidad, los museos y los centros de arte son casas populares de la cultura que tenemos activar tanto hombres como mujeres. 

¿De dónde viene lo de ‘La archivera de Sevilla’?

Porque trabajo con archivos y me gusta mucho la memoria o la contrahistoria. Lo mío es el cine sin fin, sin cámara y de reciclaje; la videoremezcla política. Tengo mucho disco duro y voy almacenando todo lo que me voy encontrando. Pero yo no tengo el poder de todas las imágenes y se demostró con la imagen de Walter Pop que usé y no conocía. Fue una buena cura. 

Hay como dos maneras de concebir el mundo, tan distintas, que parece que no vamos a poder comprendernos nunca: la pureza y la ortodoxia frente la libertad bastarda y la iconoclastia

¿Cómo se respira en una ciudad - Sevilla - donde el contraste de tradición y contracultura es tan grande? 

Pues como le pasaba al Gonzalo García-Pelayo. De vez en cuando te oprimen todo y te dan mucha caña desde los medios rancios locales. Aunque a mí me resbala lo que escriben, la verdad es que llega un momento que tienes que irte o "exiliarte de ti mismo", como decía Luis Cernuda. Por un lado, Sevilla y Andalucía me embriagan, pero por otro me ahoga y tengo que irme, aunque sea mentalmente. Me remito aquello que decía el abogado David Bravo, sobre la cantidad de creatividad que se está perdiendo por miedo. Yo tengo un cuaderno de ideas y me paso el día autocensurándome porque muchas veces no tengo ganas de liarla y que me pongan un multón o me amenacen con cárcel. Lo que me da coraje es que no somos realmente libres. Podemos serlo, pero en petit comité, como hacían antiguamente los pequeños grupos políticos anarquistas o revolucionarios clandestinos. Hay como dos maneras de concebir el mundo, tan distintas, que parece que no vamos a poder comprendernos nunca: la pureza y la ortodoxia frente la libertad bastarda y la iconoclastia.

María Cañas, en Alcances / SERGIO IBARRA
María Cañas, en Alcances / SERGIO IBARRA

Has comentado en cierta ocasión que crees en aquello que decía Duchamp sobre que el arte es un juego entre todos los hombres de todas las épocas. Si legitimamos esta reflexión, los derechos de autor perderían su sentido. ¿Los borrarías del mapa?

El tema es peliagudo. Yo con lo que no puedo es con tanto negocio. Para poder usar una imagen de Picasso, por ejemplo, tienes que pagar un dineral a la Fundación y de ahí están están chupando todos los familiares, que se están forrando a su costa. A mí me interesa la cultura libre y el archivo como construcción colectiva. Me gusta el Apropiacionismo, que no es sino inspirarse unos de otros y homenajearse mutuamente, porque todo está inventado. Mucho discursito de derechos de autor, pero al final  todo el mundo chupa y coge cosas de otros. A mí me gusta toda esta alegría y cultura popular que se hace mucho de forma online. Yo lo que hago son homenajes contrahistóricos populares, como hacía Duchamp con los videocollages, y en vez de grabar y utilizar a la gente prefiero trabajar con la memoria que ha quedado ahí. Soy totalmente activista de liberalizar toda la memoria histórica. Si el nodo es de todos, ¿por qué lo acapara televisión española y tienes que pagar por lo que quieras usar? 

¿Entonces cómo plantearías la retribución a los artistas?

Con precios populares, pero que la mayor parte recayera en manos del autor, no de los intermediarios, que para algo estamos trabajando. Voy a poner un ejemplo burdo, pero que lo define muy claramente: el espectáculo de los titiriteros vascos, les costó a ellos 500 euros y cárcel. El gestor cultural se llevó 5.000 euros y el politicazo de turno otros 10.000 y pico. A lo que voy es que los intermediarios son unos grandes chinchorros y en España hay demasiados. Por culpa de ellos, los autores carecemos de una retribución digna. A mí me llaman de muchos festivales para exhibir mis obras, pero nadie paga un duro. No se dan cuenta de que somos los que creamos los contenidos y, por consiguiente, los responsables de la transformación social. ¿Cómo no me vas a pagar al menos cien o cincuenta euritos por proyectar mi película? Habría que empezar por cambiar la política de precios abusivos y que se reparta todo mejor.

¿Qué pautas sigue en su proceso de creación?

Un proceso brutal, como el ciberquijote. Es una labor obsesiva compulsiva de leer y escribir mucho sobre un tema y acumular todo el material de documentación que pueda. Se trata de un trabajo muy de cocinillas. Estar encerrada creando y trabajando una historia es muy complicado porque no se trata de un guion al uso, sino en plan visionario y surrealista, rollo Buñuel. Es decir, son muchísimas ideas que van surgiendo y tienes que darle forma e incorporarlas en pequeños capítulos de una forma muy caleidoscópica. Después de esto vienen horas y horas con mi montador Guille García, con el que llevo muchos años, para que quede una resolución óptima que sea pueda proyectar en los cines y en cualquier soporte.

La nueva estrategia de las dictaduras de las redes sociales es muy cobarde. Son el refugio donde acuden miles de acomplejados a soltar su bilis 

¿Algún ejemplo de esto?

En este trabajo sobre los San Fermines, por ejemplo, tuve un cortocircuito creativo de estos que suelen aparecer cuando estás en el fragor del proceso, a partir de la anécdota de un amigo, que me contó que cuando él era chico su abuelo lo llevó a ver una corrida. El toro cogió al torero y él se levantó a aplaudir. Yo quise reproducir esta secuencia utilizando niños reales, pero no me fue posible, entonces recordé la época en que las plazas de toros hacían de auditorios y encontré en el No-do mucho material de las fans españolas de Los Beatles gritando extasiadas en el concierto de Las Ventas. Aproveché esto para mostrar a todos los toreros reventados y en vez de niños en la grada incluir el furor uterino de las grupis. Así que cuando lo normal sería verlas a todas tirándole bragas como a Jesulín de Ubrique, yo lo transformo en el fatalismo de las corridas de toros representado por unas fanáticas completamente fuera de sí por la venganza del toro que está masacrando a los toreros. De esta forma, se le da una vuelta de tuerca a las corridas, al tópico del torero como macho ibérico y a las mujeres que, en vez de ser unas forofas sumisas, ahora son unas brujas perversas. A mí el concepto de mujer bruja me pone mucho, porque a nosotras no nos quemaron por brujas sino por listas y revolucionarias. Yo me siento muy identificada con ellas al haber sufrido varios ciberlinchamientos y así lo reflejo en el montaje introduciendo un homenaje con los planos de las películas ‘Las brujas de Zugarramurdi’ y ‘La ardilla roja’ en los que hacen referencia a eso de "los hombres nos tienen miedo, porque Dios es una mujer".

Fotocollage 'Monsters for Animals'
Fotocollage 'Monsters for Animals'

¿Qué te mueve a seguir en esto del arte?

Por dinero no estás. A mí lo que me mueve es el compromiso con la sociedad y con el cambio, aunque luego no cambien muchas cosas. Ojalá pudiera conseguir que ‘Con la cosa vuestra’ se acabaran las corridas de toros, se erradicara la cultura de la violación y no hubiera más abusos, pero no soy una ilusa, pues esto se proyecta en festivales minoritarios y accedes a cierto público, pero no a las masas, porque lo que aquí se fomenta es el pan y circo de siempre, es decir, el fútbol, los toros… Yo con mis pelis no voy a tener esa capacidad transformadora, pero al menos a nivel espiritual o de pensamiento haces algo. Como decía el maestro Passolini en sus ‘Escritos corsarios’: "la cultura es una resistencia a la distracción". Hay que agitar conciencias para al menos poder sentirnos más libres, más salvajes y más creativos dentro de esta democracia irreal. Nos pueden robar todo, pero la libertad de pensamiento, el cantar, el chillar, como hacen el Flamenco Contra el Capital en los bancos o el Frente de la Risastencia, que es un movimiento de humor que surgió en Madrid en el 15M y con los que mantengo contacto. Pero bueno, que para mí Martes y 13 o El Intermedio también son risastencia. En definitiva, se trata de creer en el poder del humor como una forma de supervivencia y resistencia popular.

¿Qué tal tu experiencia con la censura?

A raíz de la polémica con cartel del SEFF empezó a salir gente que no me conocía de nada y que de repente quería mi muerte. También me han ciberlinchado los justicieros digitales y quitado varias veces el perfil en el "Fachabook". Pienso que la nueva estrategia de las dictaduras de las redes sociales es muy cobarde. Son el refugio donde acuden miles de acomplejados a soltar su bilis digital. Lo curioso es que todo se queda en lo virtual, porque te cruzas a uno de estos por la calle y no tienen media hostia; son gente que me ve y se esconde tras su gorra. 

¿No te ha denunciado ninguna asociación taurina?

No, porque no he sacado a ningún torero, porque son marcas registradas. Con mi obra ‘Holy Thriller’, por ejemplo, quise ser muy potente y sacar todas las caras de las vírgenes, pero tampoco pude porque también están registradas. En España todo es negocio y dinero; especialmente la religión, los datos y la especulación inmobiliaria. 

¿Qué y quién te inspira para crear; tienes algunos referentes?

Muchos. Me inspira Agnés Varda y su manera de ser super humanista; Werner Herzog; Patino; y muchos colegas, que no menciono porque soy muy exagerada y mis amigos no se van a enfadar por eso. Me refiero sobre todo la gente que se está dedicando ahora al documental social. Por eso, venir a festivales como el de Alcances significa un subidón de energía nueva, ya que estás en contacto con gente que está haciendo cosas interesantes con otras miradas a la realidad, al cambio, con mucho activismo y discurso feminista transformador. 

¿Crees que se visibiliza lo suficiente todo lo que se cuece en los festivales?

En absoluto. En general el principal problema que encuentro es la desconexión tan grande de las esferas políticas con las realidades sociales y con todos los movimientos ciudadanos que se están fraguando. Viven tan acomodados en su discurso vacío ya programado que se les olvida la realidad y de todo esto no les llega ni un susurro. 

¿En qué proyectos estás trabajando ahora y para cuándo verán la luz?

Por un lado, estoy metida en una editorial muy underground que se llama Los Doscientos, que está montada por doscientos amigos y destinamos un fondo para sacar cuatro libros al año. La coordina Rafael Doctor, que también dirige la iniciativa Monster for Animals para salvar refugios de animales. Yo colaboro con este proyecto donando fotos mías para que él las intervenga con el propósito de editar un libro que sirva para liberalizar las imágenes, las cadenas y la libertad de expresión. Para esta editorial también colaboro con unas versiones irreverentes de mi cartel del SEFF. Por otro lado, tengo que acabar la segunda parte del montaje de ‘Black Mirror Cañí’ con la que estuve residente en Laboral (Gijón); una exposición en el TEA de Tenerife; y estoy haciendo un pequeño video sobre los micromachismos en varias culturas, no solo en la nuestra. 

Imagen de portada: SARA GALLARDO LÓPEZ

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