Rosa Cobo: "Me parece preocupante que IU haya expulsado al Partido Feminista"

Rosa Cobo es una de las teóricas feministas más importantes de España. Una trayectoria apabullante como académica, escritora y activista la avalan tras 40 años dedicados a investigar, escribir y luchar por la igualdad de las mujeres en la movilización social y en la arena política. Su línea de investigación principal es la sociología del género y ha arrojado luz sobre la prostitución dentro del sistema. En los últimos años le han sido concedidos varios premios por su labor. En vísperas del 8M conversamos con ella sobre temas candentes del feminismo y hablamos de su último libro 'La imaginación feminista'.

¿Qué propone la teoría Queer y por qué está controlando los designios del feminismo?

El aspecto más complicado de la teoría queer es la idea de que el sexo es una construcción social como lo es el género. Esta idea es controvertida para el feminismo porque si el sexo es una construcción social, entonces se debilita la idea de las mujeres como genérico oprimido. El sexo no es una entelequia, es una realidad material y sobre el sexo-sexualidad-reproducción se ha edificado la jerarquía patriarcal.

La teoría queer no es una teoría feminista

La teoría Queer y la corriente posmodernista ahora son tendencia en las universidades, siendo Judith Butler la referencia. ¿Se está desplazando en los Máster de Género a las teóricas del feminismo radical?

Quizá habría que decir que la teoría queer está intentando desplazar a la teoría feminista. La teoría queer junto al movimiento LGTB han creado un clima ideológico y político que invisibiliza a las mujeres como sujeto político del feminismo, que intenta borrar a las mujeres como genérico oprimido, debilita el imaginario de la redistribución económica y difumina los sistemas de dominación. La teoría queer no es una teoría feminista. Es la teoría de las disidencias sexuales.

¿En qué chocan básicamente las posturas del transactivismo queer y lo que defiende el feminismo radical?

Para mí la oposición no es entre transactivismo queer y feminismo radical, sino entre transactivismo queer y feminismo en toda su complejidad. El feminismo es una tradición intelectual y un movimiento social que tiene como objetivo luchar contra la subordinación de las mujeres y contra la violencia patriarcal. El objetivo del transactivismo queer es la lucha a favor de las disidencias sexuales. Por lo tanto, ambos movimientos tienen espacios políticos diferentes, reivindicaciones políticas diferentes y sujetos políticos diferentes. El feminismo tiene tres siglos de historia y en esos tres siglos ha conseguido derechos para las mujeres, ha construido plataformas culturales, ha creado organismos de igualdad que han aplicado políticas públicas, ha acuñado conceptos y categorías que explican la opresión patriarcal... y todo lo conseguido se ha traducido en conquistas para las mujeres. No queremos perder la especificidad de nuestra lucha ni tampoco el genérico al que va destinada nuestra lucha. Mejor entendernos como socios preferentes, porque así seremos más fuertes frente a la extrema derecha o a los neofacismos.

El movimiento LGTB tiene que entender, y estoy segura que en su mayoría lo entienden, el enorme problema que es para el feminismo que se difumine la idea de mujer

Hace varios días IU expulsó al partido feminista de su coalición. Reconocidas académicas ya se han posicionado, incluida usted, en contra de esa decisión y en discrepancia acerca de la llamada ley trans que el gobierno propone aprobar. ¿Con qué partes de esta ley disienten exactamente y por qué?

En primer lugar, me parece preocupante que IU haya expulsado al Partido Feminista. Hay una arremetida fuerte desde sectores del movimiento LGTB contra el feminismo por la hegemonía del discurso y por el control de los recursos de los organismos de igualdad, pero también buscan influencia política para conseguir la legalización de los vientres de alquiler. El problema para mí no es el Partido Feminista de España sino la opa que han lanzado sectores gaycapitalistas al feminismo. Ese es el verdadero problema. Si el conflicto no se lee en esos términos, no se entiende lo que está ocurriendo. En segundo lugar, la ley trans es problemática en varios aspectos que deberían ser enmendados en el trámite parlamentario. Lo más controvertido es el concepto de autodeterminación de género o sexo sentido. La ley contempla la libre reasignación del sexo a partir de los 16 años. El otro aspecto es el de los bloqueadores hormonales a partir de la pubertad. El movimiento LGTB tiene que entender, y estoy segura que en su mayoría lo entienden, el enorme problema que es para el feminismo que se difumine la idea de mujer.

¿Qué es es el género?

El feminismo descubre que el género es una construcción normativa muy coactiva para las mujeres en el propio momento en que el feminismo se constituye como pensamiento crítico. Mary Wollstonecraft lo dice con el lenguaje de su tiempo. Sin embargo, se conceptualiza como tal en el marco del feminismo de los años setenta. El descubrimiento del género como una construcción social fue una conquista para las mujeres porque hizo posible que la definición de masculinidad y feminidad se entendiese como una construcción histórico-social y no como una determinación biológica. Por tanto, el género es el conjunto de valores y prácticas que las sociedades patriarcales asignan a hombres y mujeres. Es una estructura de poder patriarcal de la que las mujeres queremos escapar y por eso el feminismo tiene una posición muy crítica con el género

Mary Wollstonecraft fue la primera teórica del feminismo y ya en el siglo XVIII propone abolir el género. ¿Cómo es que en tres siglos de lucha feminista aún no se ha podido erradicar el aspecto que sigue determinando la opresión de la mujer en el mundo? 

La autora británica descubrirá que el género es una estructura de poder que jerarquiza a hombres y mujeres, aunque lo explicará con el lenguaje del siglo XVIII. Y sobre esa conceptualización se ha edificado el feminismo. Concluir que el género no es una determinación biológica sino una construcción social ha sido una conquista que ha situado nuestra lucha en el terreno de la historia y la ha sacado del de la ontología. Ahora bien, desde que Mary Wollstonecraft escribiese su magnífico libro, Vindicación de los Derechos de la Mujer, hasta ahora, las mujeres hemos conquistado muchos espacios de libertad, de igualdad y, sobre todo, de conciencia crítica acerca de las estructuras simbólicas y materiales que nos oprimen. La lucha política feminista no ha sido baldía. En aquellos países en los que se ha desarrollado el movimiento feminista, hay mayores cuotas de libertad e igualdad para las mujeres.

En pocas palabras, ¿qué aporta Poullain de la Barre al feminismo?

Poullain de la Barre es un filósofo de filiación cartesiana que escribirá en el siglo XVII un libro que se llama La igualdad entre los sexos en el que explicará que hombres y mujeres somos iguales, que merecemos la misma educación y que podemos desempeñar las mismas funciones sociales. Fue un adelantado a su tiempo y con él empieza la modernidad feminista que estallará en el siglo XVIII.

El Me Too ha confirmado el acierto del análisis del feminismo radical

Tal como escribes en el primer capítulo de tu último ensayo ‘La imaginación feminista’, la sociología no ha aplicado la hermenéutica crítica a la jerarquía patriarcal y ha sido ciega a la imaginación feminista. ¿Se consiguió resignificar la sociología?

Una parte de la sociología ha conceptualizado críticamente la realidad social. La sociología feminista se inscribe en el marco de las teorías críticas de la sociedad. En los últimos años, el feminismo teórico ha sido muy influyente porque ha conceptualizado fenómenos sociales que ningún otro paradigma teórico había tenido la capacidad de identificar analíticamente. La sociología feminista es solo una parte de la sociología crítica, pero ha tenido la fuerza suficiente como para que la sociología no haya podido prescindir de categorías acuñadas por el feminismo. ¿Qué sería de la sociología sin categorías como género, patriarcado, androcentrismo, violencia sexual, democracia paritaria, acoso sexual, feminización de la pobreza o industria de la explotación sexual? Todos estos conceptos, indispensables para dar cuenta de las sociedades en que habitamos, han sido acuñados por el feminismo.

En la segunda ola feminista, las pioneras de la Escuela de Chicago vincularon reflexión crítica e investigación teórica con activismo político. En el movimiento feminista actual está claro que hay activismo político, pero, ¿cómo vamos de teoría crítica?

Nunca había tenido tanta presencia la teoría feminista como la tiene hoy en la academia a pesar del poco espacio que tiene el pensamiento crítico en la universidad. Habitamos los márgenes, pero hemos sido capaces de imponer conceptos y análisis y hemos obligado a planteamientos teóricos no críticos y críticos a dialogar con la teoría feminista. Como señala Celia Amorós, 'en feminismo, conceptualizar es politizar'. Esa es la tarea de la teoría crítico-feminista.

¿En qué medida cree que las nuevas generaciones feministas siguen a las académicas?

No lo se. Lo que sí sé es que el feminismo es un movimiento social y una tradición intelectual. Por tanto, la teoría feminista es indisociable de la práctica política feminista, aunque a veces su relación no sea fácil. Así ha sido y así es. Son dos caras de la lucha feminista que tienen códigos diferentes. La teoría feminista no existiría sin la acción política porque de las luchas en la sociedad civil se extrae el material para conceptualizar. Al mismo tiempo, el movimiento feminista necesita de esas conceptualizaciones para interpretar mejor la realidad y así transformarla.

En la tercera ola explosiona el feminismo radical en los años 70 y es cuando se acuñan los conceptos de género y patriarcado para relacionar la opresión de las mujeres directamente con el control patriarcal de las capacidades sexuales y reproductivas. ¿Crees necesario retomar estas tesis como claves para la concienciación y enfoque de la lucha de la mujer de este tiempo?

El feminismo radical de los años setenta nos ha proporcionado un análisis que la realidad ha confirmado una y otra vez: el origen de la opresión de las mujeres se encuentra en el poder masculino sobre la sexualidad y la reproducción de las mujeres. Este análisis nos permite entender el trabajo gratuito y de cuidados que desempeñan las mujeres en el hogar al mostrar la familia como una estructura básica del poder patriarcal. Nos permite entender por qué tantas élites patriarcales se oponen al aborto o porque los estados toleran o promueven la industria de la explotación sexual. El Me Too ha confirmado el acierto del análisis del feminismo radical. Sin embargo, este análisis debe ser completado con otros planteamientos teóricos que desvelan otras estructuras de poder que no están en el centro del análisis del feminismo radical. Partes del análisis del material marxista, decolonial o de los feminismos de las mujeres de color son útiles en la construcción de un marco teórico que tenga la capacidad de comprender las múltiples caras del dominio patriarcal. Dicho esto, sí creo que el feminismo radical ha sido confirmado como muy útil para entender la explotación sexual y reproductiva y por eso debemos usarlo para dar cuenta de la opresión patriarcal.

El poder no se suele mostrar como realmente es y maneja muchos discursos para enmascarar los inicuos intereses que están en el fundamento de los distintos sistemas de poder

Gracias a la sociología feminista encuadrada en esta cuarta ola, se identifica y se revela a la industria del sexo como una de las estructuras de poder patriarcal que ha multiplicado la opresión y esclavitud de la mujer en el nuevo siglo. ¿Cuáles serían los pasos a seguir para abolir la prostitución con éxito en un país como España?

En mi opinión, sería muy importante hacer una ley abolicionista siguiendo el modelo sueco. Esta ley debería tener cuatro patas: la primera, cerrar los burdeles y pisos en los que hay prostitución y perseguir el proxenetismo; la segunda, sancionar la demanda, es decir, penalizar a los puteros; la tercera, hacer políticas públicas para las mujeres que están en prostitución, con recursos de todo tipo: habitacionales, renta básica o similar, apoyo psicológico para ellas y sus hijos e hijas, formación cultural, cualificación profesional y todo ello a partir de lo que las mujeres en prostitución quieren para sí mismas; por último, introducir la coeducación en el sistema educativo porque ésta es la mejor prevención.

Dice usted que la teoría feminista nace para conceptualizar lo que no se ve, lo subterráneo, esa estructura de intereses y privilegios patriarcales que permanece oculta intencionadamente. ¿Por qué no es fácil identificar estas redes de poder?

El poder no se suele mostrar como realmente es y maneja muchos discursos para enmascarar los inicuos intereses que están en el fundamento de los distintos sistemas de poder. Por eso son tan importantes los pensamientos críticos, porque desvelan lo que no se ve, lo que no es mostrado a la mirada de la gente, porque sacan a la luz las razones de la opresión... Es difícil identificar las estructuras ocultas del poder patriarcal porque son presentadas como actos de libertad individual o como resultado de la firma tácita o explícita de un contrato entre dos partes (omiten, por supuesto, que esas dos partes están en desequilibrio) o porque venden como igualdad lo que solo es opresión... Los mecanismos de ocultación son muchos y están en un proceso permanente de reelaboración, pero las feministas con nuestros análisis y nuestras luchas políticas los vamos desenmascarando y quitándoles la legitimidad política que tenían.

¿Qué hay de verdad en separar el feminismo en radical o liberal? O mejor formulada la pregunta, ¿se puede considerar el feminismo como liberal?

Hay muchas posiciones teóricas y políticas en el feminismo del siglo XXI. Las mujeres feministas hacen planteamientos que responden a su contexto y a su situación y también los hacen desde sus posiciones ideológicas. El resultado de todo ello es que en el feminismo conviven diferentes planteamientos teóricos y políticos. El feminismo radical, al haber sido confirmado por la realidad, crece, pero el feminismo liberal, al haber sido desautorizado por la brutalidad del capitalismo neoliberal, ha reducido significativamente su influencia.

La prostitución acabará algún día, cuando la gente comprenda que es una esclavitud. El fin de la explotación sexual civilizará la sociedad y la dotará de un nervio ético que hoy no tiene

¿Cree que en estos momentos el feminismo necesita un mayor activismo en las calles, no está todo demasiado concentrado en la red?

Sí, las redes tienen su cara y su cruz. Sirven para encontrarnos y movilizarnos de una forma más rápida, pero también para que nuestras diferencias y nuestros desencuentros se hagan públicos de una forma inmediata y sin que medie reflexión. Muchas veces se vomita lo primero que pasa por la cabeza sin medir las consecuencias. Esto añade desencuentros y grietas a nuestra lucha. El lugar natural del feminismo es la sociedad civil, las calles, los barrios. Ahí se realizan las acciones políticas y se ejerce presión contra las políticas patriarcales. Sin movilizaciones sociales el feminismo se queda en casi nada.

Lo pregunto porque en el tema de la prostitución el gobierno no se decanta por el modelo abolicionista. Si estamos en la hora de la sociología y del feminismo como pensamiento crítico y acción política, ¿no habría que hacer más ruido para reivindicar esto?

No tengas duda de que haremos ruido y el gobierno lo oirá. La prostitución es una institución que se alimenta de mujeres vulnerables que han sido expulsadas de sus sociedades, comunidades y familias, pero que, además, tiene efectos sobre todas las mujeres porque los varones e socializan en la idea de que en el momento en el que quieran y donde quieran pueden acceder al cuerpo de mujeres por precios cada vez más ínfimos. Las feministas pensamos que los cuerpos de las mujeres no tienen precio, no se pueden ni alquilar ni vender. Y la prostitución es, precisamente, eso: poner los cuerpos de las mujeres en el mercado y asignarles un precio. La prostitución acabará algún día, cuando la gente comprenda que es una esclavitud. El fin de la explotación sexual civilizará la sociedad y la dotará de un nervio ético que hoy no tiene.
 
El nuevo Gobierno plantea adoptar en el sistema educativo un “enfoque de igualdad efectiva de género a través de la coeducación, y fomentar en todas las etapas la prevención de la violencia  de género y el respeto a la diversidad afectivo-sexual”. Desconocemos cuál será la forma de implementar esto. ¿Cómo instauraría usted el feminismo dentro del sistema educativo?

La coeducación es una propuesta educativa en la que se combate lo que se ha denominado el currículum oculto de género, que no es otra cosa que niños y niñas, jóvenes de ambos sexos, hombres y mujeres, recibimos desde toda las instancias socializadoras mandatos de género. La coeducación tiene como objetivo desactivar los mandatos de género a través del sistema educativo, que en otros términos quiere decir que la igualdad se debe colocar en el corazón de la educación. La coeducación es una propuesta feminista de educación en igualdad y dirigida a que las niñas y los niños asuman de verdad que unas y otros son iguales - que no idénticos-. La educación en diversidad es algo distinto y no es una propuesta feminista. Se trata de que niños y niñas asuman que hay formas alternativas y no heternormativas de entender y vivir la sexualidad.

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