"España es un país de bares, no de científicos"

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La vacuna española contra el SARS-CoV-2 continúa en fase de desarrollo en los laboratorios del Centro Nacional de Biotecnología. En los próximos días comenzarán los ensayos con ratones y hámsters, y si todo va bien, con el inicio de la temporada estival llegará el turno de probar su fiabilidad en macacos.

Los investigadores prevén que durante el primer trimestre del año 2022 esté preparada para su administración en humanos, y aunque todavía es pronto para extraer conclusiones, las expectativas son altas para una vacuna de una sola dosis y administración nasal, autoamplificable, o dicho de otro modo, con una carga de ARN que puede multiplicarse por entre 1.000 y 5.000 dentro del organismo, y que genera inmunidad esterilizante, es decir, además de no enfermar, las personas vacunadas tampoco transmiten el virus.

Los investigadores prevén que la vacuna española estará preparada para el primer trimestre del año 2022

Al frente de un proyecto que ha obligado a la ciencia española a condensar su potencial en un único objetivo se encuentra el veterano virólogo Luis Enjuanes. "Solucionaremos el problema, pero no podemos bajar la guardia", asegura en una entrevista difundida por el CSIC.

La vacuna española llegará más tarde que las fabricadas por las grandes corporaciones farmacéuticas, pero será efectiva para las mutaciones del virus del Reino Unido, Sudáfrica, Brasil y las variantes que en los últimos meses han aparecido en California y Nueva York. Enjuanes se muestra optimista por la mayor capacidad inmunogénica de su vacuna, que puede extenderse hasta los 3 años, pero advierte que deberá actualizarse, como sucede con el virus de la gripe "en función de las variantes que vayan surgiendo".

La gravedad del Sars-Cov-2 reside en su complejidad, ya que a diferencia del SARS 1, que es específico de un tejido, es decir, infecta el tracto respiratorio y el tracto entérico, la nueva variante es un politropismo, "lo que significa que puede infectar cualquier órgano: pulmones, tracto intestinal corazón, cerebro, venas, hígado, páncreas, riñón… y causa hasta 50 patologías distintas".

Enjuanes insiste en la necesidad de seguir cumpliendo con las medidas de seguridad sanitaria, incluso para aquellos con una prueba PCR negativa, ya que el virus ha demostrado una capacidad de comportamiento variable en polos opuestos. "Algunas personas se infectan y enseguida enferman gravemente, otras se infectan y son asintomáticas; las hay que inducen muchos anticuerpos, frente a otras que no; hay personas que además de inducir muchos anticuerpos, les duran tiempo, mientras que en otras estos desaparecen en unas semanas. Se dan todas las combinaciones imaginables. Hay personas que se infectan, enferman y se recuperan, mientras que otras permanecen infectadas 3, 4 o 5 meses. Puede pasar cualquier cosa".

En líneas generales, el virólogo se muestra satisfecho con el apoyo que están recibiendo por parte de las administraciones públicas, y asegura que se están haciendo "verdaderos esfuerzos por impulsar la ciencia y prepararnos mejor para otras epidemias o pandemias", pero la impresión es muy distinta para quienes observamos desde fuera la precaria situación de la ciencia y la investigación en España.

Luis Enjuanes tiene 76 años, y aunque su dilatada experiencia profesional es un valor añadido en la batalla contra la pandemia, también es uno de los grandes hándicaps de un sistema que es incapaz de aportar los recursos suficientes para evitar la fuga del talento joven.

Mariano Esteban y Vicente Larraga, de 76 y 73 años respectivamente, están al frente de las otras dos vacunas contra el coronavirus y al igual que Enjuanes ejercen ad honorem, o sea, trabajan sin recibir retribución económica alguna. Los tres virólogos viven de su pensión y lideran un equipo de investigadores altamente cualificados, pero con contratos, en su mayoría temporales, y unos salarios que oscilan entre los 800 y los 1.600 euros. "Yo estaba empezando a reducir mi actividad científica, pero para los que somos especialistas en coronavirus resultaba duro abandonar el barco en estas circunstancias. Por eso seguimos trabajando. He extendido mi periodo hasta que vea que la situación está encarrilada y que la dirección del laboratorio queda en buenas manos", confiesa Enjuanes.

Los tres científicos cobran sus pensiones de jubilación y lideran unos equipos que ganan entre 800 y 1.600 euros 

La sucesión en las investigaciones es otro de los grandes problemas estructurales que arrastra la ciencia en España. Cuando Enjuanes, Esteban o Larraga cesen en sus labores también lo hará el equipo que trabaja con ellos, debido a que no se convocan plazas para sustituir a los científicos que se jubilan. En los últimos años apenas se ha restituido a 1 de cada 10, lo que hace inviable la continuidad de las investigaciones. "En el momento en el se vaya de este laboratorio pasará a otra científico titular que hará otras investigaciones y nuestro trabajo se interrumpirá y con el tiempo se olvidará", denuncia Pedro Alcolea, uno de los miembros del equipo de Vicente Larraga, en una entrevista a Cuatro.

Por si fuera poco, el presupuesto para investigación se ha reducido un 25 por ciento en la última década, mientras que en países como Francia, Reino Unido y Alemania aumentó en torno al 40 por ciento. El los últimos dos años, el gobierno de España ha incrementado los fondos para investigaciones científicas y ha fijado para el año 2027 la tan ansiada meta del 2 por ciento de PIB, muy cerca de la media europea (2,1 por ciento), pero todavía alejada del 3 por ciento que invierten los países más avanzados del continente.

Las circunstancias tan adversas para el desarrollo laboral de los profesionales impulsa desde hace años el éxodo de los jóvenes talentos, formados en la educación pública española pero cuyos beneficios disfrutan aquellos países que tienen una apuesta decidida por la investigación y el desarrollo. Desde el año 2010, más de 12.000 investigadores se han visto obligados a emigrar debido a la falta de empleo, entre ellos un 27 por ciento de premios extraordinarios de fin de carrera. "A mí me apasiona este trabajo, pero estoy llegando a un callejón sin salida donde no hay manera de promocionar y la única salida que veo es tener que salir fuera", asegura Alcolea. Porque, como dice Vicente Larraga, "España es un país de bares, no de científicos". 

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