El estigma de la enfermedad mental

450 millones de personas en el mundo sufren algún tipo de enfermedad mental. Este año, el Día Mundial de la Salud Mental está centrado en la población más joven, y es que la mitad de las dolencias mentales comienzan a manifestarse antes de los 14 años y el suicidio es la segunda causa de muerte entre los 15 y los 19.

Para la Organización Mundial de la Salud, el diagnóstico tardío es uno de los problemas principales, debido a que trastornos como la depresión, la ansiedad o la anorexia son a menudo interpretados como comportamientos típicos de la adolescencia. Las adicciones, no solo a las drogas y al alcohol, sino también a la dependencia respecto a las nuevas tecnologías, son factores de riesgo en las edades más tempranas, así como los llamados trastornos disociales y adaptativos, que pueden devenir en aislamiento o conductas violentas.

La estigmatización continúa siendo la gran barrera que impide a muchas personas solicitar ayuda profesional, una situación que podría solucionarse centrando el foco en la educación inclusiva, enseñando tanto a menores como a adultos a hablar de este tipo de problemática con total naturalidad en los entornos familiares, laborales y sociales.  Las asociaciones de salud mental solicitan, además, la puesta en marcha en los hospitales de zonas diferenciadas por tramos de edad y la dotación de recursos para campañas de prevención, así como potenciar el concepto de resiliencia mental para hacer frente a las situaciones de adversidad con las que cualquier persona tendrá que enfrentarse a lo largo de su vida.

En este sentido, la tarea para atajar los problemas de salud mental y evitar sus consecuencias comienzan por ser capaces de detectar y entender los síntomas más precoces. Para ello, tanto en las escuelas como en cualquier otro centro comunitario, las administraciones deberían enfatizar en la necesidad de tejer redes de apoyo psicosocial, así como en mejorar o ampliar la capacitación de los profesionales sanitarios

En cuanto a la situación en España, según datos de la Confederación de Salud Mental, dos millones de jóvenes de entre 15 y 29 años han sufrido algún tipo de trastorno psíquico en el último año, aunque solo la mitad se atreven a reconocerlo abiertamente.

Uno de los que sí ha alzado la voz es el actor y escritor Damián Alcolea, que ha querido hacer público su testimonio en un acto celebrado en el Congreso de los Diputados: "Empecé a ir una psicóloga a los 14 años porque llevaba tiempo sintiéndome acosado con constantes pensamientos sobre la muerte y por algunos compañeros de instituto que me hacían la vida un poco complicada. Quizá era por mi condición homosexual o porque mostraba una sensibilidad que ellos no llegaban a entender", ha revelado el actor manchego, que fue diagnosticado con un trastorno obsesivo compulsivo. Alcolea ha insistido en que el suyo es un "testimonio de superación" y ha denunciado, antes los representantes políticos allí presentes, la falta de asistencia médica gratuita: "Necesitamos más psicólogos porque no todo el mundo puede pagarse un tratamiento privado".

Por supuesto, el entorno es uno de los factores más influenciables en niños y adolescentes. El acoso escolar del que habla Alcolea afecta muy negativamente al correcto desarrollo de los menores, más aún si se precipita en abuso emocional e incluso en sexual. "Esa hostilidad del entorno puede desembocar en esos desasosiegos, en verse prisionero de uno mismo y desarrollar una patología mental", asegura Nel González, presidente de la Confederación de Salud Mental en declaraciones a RTVE.es.

Los expertos señalan también el desmesurado nivel de exigencia al que son sometidos los infantes desde muy temprana edad, tanto en el ámbito familiar y escolar, donde no se les deja espacio para el ocio, como en el ambiente social que les rodea, en el que son bombardeados con cánones de belleza inalcanzables para la gran mayoría y que se ven reflejados en los trastornos alimenticios tan habituales en los primeros estadios de la vida.

La inversión pública, vinculada con programas que den a conocer a los adolescentes y a los adultos jóvenes cómo cuidar su salud mental y la de los que están a su alrededor, resulta esencial para revertir el futuro incierto que prevé la Organización Mundial de la Salud;  si no se toman medidas para remediarlo, en un plazo de 20 años, los trastornos mentales serán la principal causa de discapacidad en el mundo.

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