¿Te imaginas alguna exaltación del nazismo en Alemania?

"Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en verdad". Esta famosa frase, que se atribuye erróneamente al ministro de propaganda de Adolf Hitler, Joseph Goebbels (no hay constancia de que la pronunciase en ningún discurso ni tampoco de que la dejase escrita), es una curiosa paradoja sobre la imagen que se tiene de la Alemania desnazificada. Es cierto que en Alemania no existe la fundación Adolf Hitler, ni el ducado de Hitler, ni tampoco el Führer cuenta con un mausoleo en el que reposen sus restos. La labor educativa que se ha hecho del nazismo en Alemania durante décadas ha sido muy extensa y exhaustiva. En Alemania es frecuente ver documentales sobre nazis todas las cadenas de televisión y al visitar museos o búnkeres no se honra la figura de Hitler, sino que se da cuenta de que fue una de las figuras más siniestras de la historia. 

Pero más de 70 años después de la finalización de la II Guerra Mundial, hablar de Hitler en Alemania sigue siendo, en cierta medida, un tema tabú. En el país germano el nazismo es un tema perseguido en cuanto a su exaltación pública, pero no es, ni mucho menos, un ejemplo modélico en cuanto a su transición hacia la democracia que hoy es. El Estado español no es el único lugar en el que la transición de dictadura a democracia se hizo cubriendo todo con una sábana blanca. Así lo ve Lucía Guijo, residente en Berlín desde hace más de 3 años. "La desnazificación no fue completa, Estados Unidos decidió junto con Reino Unido y Francia crear la República Federal de Alemania porque había que relanzar la máquina europea del dinero y dejarse de limpiar nazis del país. Esa gente ocupó cargos importantísimos en prensa, empresas, gobiernos y sus hijos siguen ahí", comenta. 

La semana pasada un escándalo sacudió a la policía de Berlín, pues se hizo público que un alto cargo de la policía berlinesa enviaba mensajes a sus subalternos cuya despedida era el número 88, considerado el saludo nazi. El año pasado, el ejército también se vio cuestionado cuando se empezó a hablar de la existencia de una red de extrema derecha dentro de la propia Bundeswehr y se descubrió que un militar con tendencias ultraderechistas planeaba un atentado haciéndose pasar por un refugiado. 

Quién diría que en Alemania existe un partido seguidor del nacionalsocialismo. Pues sí, desde 1964 el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD), heredero del NSDAP de Hitler, puede concurrir a las elecciones y cuenta con representación parlamentaria regional y en el Parlamento Europeo. Hace dos años se planteó su ilegalización, pero finalmente se rechazó judicialmente. El NPD ha sido descrito como “el mayor partido neonazi desde 1945”.

El hermetismo del gobierno de Merkel cuando ocurre algún escándalo relacionado con el nazismo es máximo. No en vano, la ultraderecha en Alemania cada vez es más fuerte y el partido Alternativa para Alemania (AfD), marca blanca del NPD, cuenta desde septiembre con 92 diputados en el Bundestag. Se tardó mucho tiempo en denominar públicamente como nazis a los integrantes de AfD. Tuvo que ser a raíz de que su líder en Turingia, Björn Hocke, dijese públicamente que "Berlín es la única capital de Europa que tiene en el centro de la ciudad un monumento a la vergüenza" (el monumento a los judíos asesinados en Europa). A esto, le siguieron otras perlas como cuando el actual líder de la formación, Alexander Gauland, dijo que había que "alabar el papel de los soldados alemanes en la II Guerra Mundial" (el ejército nazi). Hace poco, él mismo definía el Holocausto como "una cagada de pájaro". Sus declaraciones en esa línea son cada vez más habituales. Franco delle Donne es consultor en comunicación y autor del libro "Factor AfD". Sobre este partido declara que "Son expertos en aplicar la provocación estratégica y se definen como víctimas de los medios o de los partidos tradicionales, lo que les garantiza que el rédito político siempre esté latente". 

Las encuestas ya pronostican un sorpasso de AfD sobre el Partido Socialdemócrata (SPD), socio principal de Merkel si hubiese de nuevo elecciones federales. Si esto se produce podrían quedar segundos, sólo superados por CDU. De hecho ya tienen representación en todos los parlamentos regionales salvo en Hesse y en Baviera, donde se celebrarán las elecciones este año y entrarán en ambos, a tenor de los sondeos electorales. 

Si hay algo en Alemania que ha hecho resurgir el odio hacia el extranjero es la llegada de refugiados. En 2015 solicitaron asilo unas 800.000 personas procedentes, en su mayoría, de Siria. No todas pudieron quedarse, pero los partidos ultraderechistas utilizan estas llegadas como baza electoral. Uno de los eslóganes de AfD para las federales decía así: "Burkas? Nosotros preferimos bikinis". Otro de sus carteles apelaba directamente a la xenofobia. Consistía en una foto de una playa y decía: "Vete de ‘vacaciones’ a tu país", mientras en la arena unas pelotas con letras formaban la palabra "Siria". Uno de los más peligrosos era un cartel en el que se apelaba a que los alemanes eran una "raza superior", pues aparecía una mujer embarazada bajo la frase: "¿Nueva Alemania? La construimos entre nosotros mismos". Sus líderes tampoco utilizaban la diplomacia. Frauke Petry, ex-líder de AfD, dijo en su día que "habría que disparar a los refugiados en las fronteras para que no lleguen a Alemania". AfD se define como un partido "anti-islam", a pesar de que hay más de cuatro millones de musulmanes en Alemania, la mayoría con nacionalidad o nacidos directamente allí. Tras las pasadas elecciones federales Merkel creó el ministerio "de la patria", ocupado por su socio bávaro Horst Seehofer. Amenazando con hacer caer el gobierno, Seehofer le exigió a Merkel la creación de centros de internamiento para refugiados en las fronteras, en los que serían deportados en 48 horas. Los socialdemócratas no aceptaron (aunque proponen centros tipo CIE), pero Seehofer presentó posteriormente un plan en el que obvia este acuerdo de la Gran Coalición. Ese día cumplía 69 años y entre risas comentaba: "Aunque no lo había pedido, hoy en mi 69 cumpleaños  han sido deportados 69 Afganos".

Desde 2014 PEGIDA  ("Patriotas contra la islamización de Occidente") se manifestaba una vez a la semana en varias ciudades del país para pedir que no llegasen inmigrantes. Aquí tampoco se escondía la ideología nazi. Su ex-líder, Lutz Bachmann, causó una gran polémica al subir una foto suya a una red social disfrazado de Adolf Hitler y lo justificó como un "chiste". Tampoco son broma las manifestaciones neonazis que sigue habiendo en casi todas la ciudades periódicamente. 

Ignacio Rubio lleva casi 5 años en Alemania y relata que "una vez visité una empresa en Hamburgo que era la que producía el gas Zyklon B que se usaba en las cámaras de gas nazis, aunque inicialmente era un veneno para espulgar. Durante la desnazificación se les obligó a colocar una placa en su fachada en memoria de las víctimas del Holocausto, aunque ellos defienden que no sabían para qué se usaba el gas que vendían. Pusieron la placa y dos jardineras a los lados para dejar crecer las plantas y que tapasen la placa. Así cerraban los ojos a su pasado. Cada año activistas podan esas plantas".

Sobre Alemania y los vestigios del nazismo se podrían escribir muchas más cosas. Entre ellas que en Turingia se celebra el festival neonazi más grande de Europa, el "Rechtsrock", que el año pasado aglutinó a más de 6.000 nazis. En este festival se puede conseguir merchandising con simbología nazi e incluso camisetas en las que se puede leer "I love Hitler". 

Este tipo de ejemplos hacen que la frase, ya convertida en mantra, "¿os imagináis que esto ocurriese en Alemania?" sea de tan dudosa veracidad como la que se le atribuye a Joseph Goebbels. 
 

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