La Galia riojana de Santurde

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"Yo era muy optimista. Estaba convencida de que íbamos a conseguirlo". Inma es vecina de Santurde de Rioja, un pequeño pueblo riojano de apenas 288 habitantes que bien podría haber protagonizado una de las historietas de Albert Uderzo y René Goscinny.

El pasado mes de julio, las autoridades regionales decidieron recortar el servicio médico de la localidad. De un tiempo a esta parte, durante las campañas electorales, los partidos políticos se afanan en verbalizar la importancia de frenar el éxodo de población en eso que han convenido en llamar "la España vaciada", pero cuando se cierran las urnas también lo hace el puño que asfixia a decenas de miles de personas, por todo el país, que están luchando por la supervivencia de su identidad.

En Santurde no estaban dispuestos a claudicar, y solo dos días después del tijeretazo, los vecinos y las vecinas se concentraron de forma espontánea en la plaza del pueblo. "Esta medida supone una amenaza para la población rural, ya que hace que sea más difícil vivir en el pueblo, pero también supone una desprotección grandísima para nuestras personas mayores, que son las que nos han traído hasta aquí. Exigimos la restauración inmediata de los servicios sanitarios", reza el primer comunicado de lo que empezó como un grupo de trabajo y se convirtió en la asociación ‘Santurde en defensa de la sanidad pública’, que semana tras semana lideró las manifestaciones para revertir los recortes.

Dos días después del tijeretazo, los vecinos y las vecinas se concentraron de forma espontánea en la plaza del pueblo

Las visitas médicas en el consultorio rural se habían reducido de 5 días a 3 en Santurde y a 2 en Santurdejo, la localidad vecina. Una situación agravada durante los meses de verano debido a la importante afluencia de turistas que desbordaba la capacidad del servicio. "Nuestra crítica era contra la Consejería de Sanidad. El personal sanitario hacía lo que podía", recalca Inma.

El siguiente paso era hacer partícipe a los poderes políticos, y fue Izquierda Unida quien institucionalizó la protesta a través de la presentación de una Proposición no de Ley que resultó aprobada en el parlamento autonómico.

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Manifestación de vecinos y vecinas de Santurde

El murmullo de los ciudadanos se hacía cada vez más grande y la Consejería de Sanidad no tuvo más opción que sentarse a la mesa para escuchar sus reivindicaciones. Los encuentros con la administración transcurrieron de buen grado, a la par que el ruido de las cacerolas seguía tronando en las calles de Santurde, hasta que hace escasamente unos días, esta aldea gala del oeste de La Rioja derribó las amuralladas defensas romanas. "Por fin podemos decir con orgullo que lo hemos logrado, volvemos a tener cinco días de consulta, y eso lo hemos conseguido gracias a que hemos sido un pueblo unido", celebran desde la asociación.

Para la memoria colectiva de los santurdeños y las santurdeñas, dice el último comunicado, quedará el árbol de navidad decorado con tijeras y mensajes contra los recortes, las pancartas "que Paqui y Benito nos hicieron desinteresadamente", las camisetas que diseñaron los jóvenes y el agradecimiento "a los profesionales médicos y de enfermería, no solo por su iniciativa y colaboración para que el cambio haya sido posible, sino también por el excelente servicio que nos han prestado durante estos meses". En definitiva, "la conciencia colectiva que hemos creado, ayudándonos las unas a las otras".

Le diría a la gente que se organice y luche, porque se puede

Inma se confiesa emocionada. "Somos un pueblo muy pequeño que ha conseguido un cambio muy importante. Le diría a la gente que se organice y luche, porque se puede". ¿Y ahora qué?, le pregunto. "La asociación seguirá por si tenemos que volver a pelear".

El caso de Santurde de Rioja es paradigmático de un escenario que se repite por todo el país. En las grandes y en las pequeñas urbes, la ciudadanía sobrevive a las políticas de recortes que han mermado severamente la calidad de los servicios públicos.

Ahora, con el azote de la pandemia y la irreparable pérdida humana que deja tras de sí, se hace más necesaria que nunca la superación de los marcos individuales, para recuperar el tejido colectivo en el tránsito hacia la consecución de los objetivos comunes que nos atraviesan a todos y a todas. Porque las sociedades líquidas son una soga al cuello que segmenta a la población en unidades cada vez más pequeñas, donde nadie conoce a nadie. Y porque el camino, por muy empinado que sea, se recorre más fácilmente con la ayuda de una mano para cuidar y para que la cuiden.

Algunos dirán que el ejemplo de Santurde, por las particularidades intrínsecas a una pequeña población, no es extrapolable a una sociedad de 46 millones de habitantes, pero una sola gota de lluvia en la Galia riojana puede ser suficiente para desatar el mayor de los temporales. 

"¡Oh, Panoramix, nuestro gran druida! ¿Crees verdaderamente que algún día podremos derrotar a los romanos?"

"Claro que sí, Astérix".

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