Guy Debord y el 'situacionismo' se resignifican en Márgenes

El Festival Márgenes se ha convertido en una referencia indispensable, tanto en Madrid como a nivel nacional e internacional, de la parte más independiente de la producción cinematográfica iberoamericana y española. Se fundó en 2012 como un festival online y a partir de la segunda edición comenzó a simultanear el streaming online con la exhibición presencial multisede (Madrid, Barcelona y ciudades de Latinoamérica). 

El hecho de combinar ambas formas de proyección de filmes ha permitido que miles de espectadores de todo el mundo tengan la posibilidad de disfrutar de algunas de las películas más estimulantes de los últimos años. Obras que, pese a su calidad, normalmente quedan relegadas fuera de los circuitos convencionales. Por esto, una de las señas de identidad que distinguen a este festival vanguardista es su decidida apuesta por abrir una ventana de visibilidad sin precedentes para una generación de cineastas con talento que trabajan en las afueras de la industria cinematográfica tradicional. 

Fieles a su idiosincrasia, Márgenes se define por rendir tributo a trayectorias de creadores que con su obra han contribuido a la propulsión de corrientes inspiradoras para otros artistas. En su VIII edición, el eje temático del festival está dedicado a Guy Debord y a la Internacional Situacionista - movimiento que más tarde el imaginario colectivo pasaría a denominar como 'situacionismo' - cuyo planteamiento central era la 'creación de situaciones', surgido en la década de los 50 de una convergencia entre el marxismo y el avant-garde (vanguardismo) y motivado por revivir el potencial político radical del surrealismo.

La filosofía situacionista tendría un importante papel ideológico en el desarrollo de las jornadas de Mayo del 68 francés, influyendo sobre grupos como la Angry Brigade (1970-1972) o el Movimiento Ibérico de Liberación (1971-1973). Es en este contexto donde Guy Debord escribe La sociedad del espectáculo, un libro que tiempo después significará un vademécum para entender este movimiento. Simplificadamente, este texto cumbre basaba su argumentación en que la vida social auténtica estaba siendo sustituida por su imagen representada. Según Debord, el espectáculo es la imagen invertida de la sociedad en la cual las relaciones entre mercancías han suplantado relaciones entre la gente, en quienes la identificación pasiva con el espectáculo suplanta la actividad genuina: "El espectáculo no es una colección de imágenes, sino una relación social entre la gente que es mediada por imágenes". La sociedad del espectáculo aportó una reinterpretación extensa del trabajo de Marx, concretamente en su aplicación del fetiche de la mercancía a los medios de comunicación contemporáneos. También amplía el concepto de la enajenación para incluir la actividad más allá del trabajo, y expone la política espectacular común de los regímenes soviético y estadounidense.

Esta obra fue determinante a finales de los 60 al cuestionar el auge del monstruo del espectáculo, que ya comenzaba a dar signos de forma de comunicación de masas a través de las imágenes. Dicha supremacía audiovisual sigue vigente y ha proliferado de tal forma que impresiona el poder de influencia que ejerce sobre la sociedad de hoy. Con motivo del 30 aniversario de la publicación de Los comentarios sobre la sociedad del espectáculo de Guy Debord, el festival pone en marcha el seminario 'Imágenes Full Time: el espectáculo integrado', donde se examina el legado teórico y práctico de la Internacional Situacionista y del propio autor, en un momento en que la crítica de los discursos audiovisuales es más urgente que nunca y su diagnóstico parece haberse acentuado.

En paralelo al Seminario Imágenes Full Time, Márgenes programa el ciclo de cine contemporáneo 'El espectáculo en la era millennial', donde se reflexiona sobre la vigencia y radicalización de aquel sistema deshumanizador a través de los nietos del situacionismo, que libran su última batalla contra el monstruo del espectáculo. Se trata de una retrospectiva de obras dirigidas por cineastas nacidos entre 1980 y 2000, que denuncian la neoesclavización de la sociedad bajo el yugo de la apariencia.

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