Escocia no rescatará a las empresas con vínculos en paraísos fiscales

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Escocia se ha convertido en el último país en anunciar que no prestará la ayuda financiera prevista por la crisis del coronavirus a empresas que tengan sede en algún paraíso fiscal o sean subsidiarias de una compañía offshore. Canadá, Dinamarca, Francia, Bélgica, Argentina, Polonia y Gales han aplicado recetas similares para sus paquetes de rescate  empresarial. "Cualquier empresa que evite su responsabilidad de contribuir a la sociedad no debería recibir ayuda cuando las cosas van mal", asegura Patrick Harvie, co-líder del Partido Verde de Escocia.

La iniciativa aumenta la presión sobre Boris Johnson, que hasta la fecha se ha mostrado reacio a adoptar una medida similar extensible para todo el Reino Unido.

Las organizaciones por la justicia fiscal han celebrado la decisión del parlamento escocés, aunque advierten que no impedirá que las grandes corporaciones que defraudan miles de millones de libras accedan a los fondos de rescate.

Escocia, como el resto de países europeos, confía en la lista de paraísos fiscales confeccionada por la Unión Europea 2UE2, que excluye a grandes lavaderos de dinero como Países Bajos, Suiza, o las Islas Vírgenes Británicas. "La lista negra de la UE está anticuada e ignora la realidad de los paraísos fiscales modernos. Muchos de los mayores paraísos fiscales corporativos tienen su sede aquí, en Europa", denuncia Alex Cobham, director ejecutivo de Tax Justice Network.

Esta organización, formada por una coalición independiente de investigadores y activistas que analizan los efectos negativos de la evasión de impuestos, realizó un estudio donde se concluye que Luxemburgo, nación que no figura en la lista negra de Bruselas, tiene una tasa de defraudación fiscal 11 veces mayor que las Islas Seychelles. El pequeño estado centroeuropeo le cuesta a los ciudadanos del viejo continente unos 12 mil millones de euros anuales en impuestos corporativos no declarados.

Para evitar este tipo de subterfugios, el Partido Verde de Escocia presentó una enmienda para que las empresas que decidan acogerse al rescate tengan que presentar un informe detallado de sus cuentas en cada país donde hacen negocios, pero la iniciativa fue finalmente rechazada por los miembros del parlamento. "Este movimiento no es la última palabra, pero marca el comienzo de un nuevo enfoque para confrontar a las empresas que evitan descaradamente pagar impuestos. Continuaremos construyendo sobre lo que se ha logrado hoy", concluye Harvie

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