Muere Conxita Grangé, la catalana que luchó contra el nazismo

Kamchatka es un espacio colectivo para una forma de hacer periodismo: feminista, de clase, contestatario e independiente. No tenemos grandes inversores que interfieran en nuestra ética profesional y para que esto pueda seguir así necesitamos más que nunca vuestra colaboración. Ayúdanos a seguir siendo libres. Ayúdanos a resistir.

Conxita Grangé solo tenía 17 años cuando se incorporó a las filas de los maquis, grupos de resistencia contra el fascismo surgidos durante la guerra civil española que más tarde extendió su actividad para combatir la ocupación nazi de Francia.

Grangé desempeñó su actividad en la zona de Ariège, al norte del país galo, donde ejerció como enlace entre los milicianos a uno y otro lado de la frontera. El 24 de mayo de 1944, mientras daba cobijo en su casa a un guerrillero y tres refugiados, fue detenida por la policía del régimen de Vichy, el gobierno títere de Alemania para la administración del territorio francés.

Durante 7 días fue sometida a todo tipo de torturas por parte de miembros de la Gestapo, pero Grangré nunca reveló información alguna que pudiera comprometer a sus compañeros. Cuando los nazis se percataron de que el compromiso de aquella mujer era más poderoso que los golpes, ordenaron su traslado al campo de concentración de Ravensbrück, a 90 kilómetros al norte de Berlín. Fue el 9 de septiembre de 1944 y acababa de cumplir 19 años.

Con 17 años se alistó en las filas de los maquis, donde ejerció de enlace con la resistencia francesa

Tras la victoria de los Aliados sobre las potencias del Eje, el testimonio de Grangé fue esencial para sacar a la luz pública las atrocidades del nazismo. Durante su estancia en el campo, la joven declaró haber visto las condiciones inhumanas a las que fueron sometidas las embarazadas, que tras parir no volvían a saber nada de sus hijos; niños, de hasta 2 y 3 años, asesinados por las dentelladas de los perros; mujeres utilizadas en los más aberrantes experimentos médicos y hombres que morían extenuados tras jornadas de trabajo esclavo que superaban las 16 horas.

Acabada la guerra, Grangé se estableció definitivamente en Toulouse, donde contrajo matrimonio con José Ramos Bosch, un antiguo guerrillero catalán. Dedicó sus días a mantener encendida la llama de la memoria colectiva entre los más jóvenes, para que las nuevas generaciones no olviden jamás la ignominia cometida por la Alemania nazi.

A lo largo de su vida, que se ha apagado a los 94 años, fue reconocida por multitud de condecoraciones otorgadas por el gobierno francés: la Legión de Honor, la Medalla al Mérito Nacional, la Cruz de Guerra, la Medalla de la Resistencia y la Medalla Militar son el recuerdo material de una mujer que decidió no permanecer impasible ante la barbarie. 

Suscríbete a nuestra newsletter