Muere Margarita Salas, pionera de la ciencia en España

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La bioquímica Margarita Salas, uno de los grandes referentes contemporáneos de la ciencia española, ha fallecido este jueves en Madrid a la edad de 80 años. Nacida en 1938 en Canero (Asturias) e hija de un médico que influyó decididamente en sus inquietudes científicas, Salas cursó estudios en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid, donde en verano de 1958 conoció a Severo Ochoa, Premio Nobel de Fisiología y Medicina, y otra de sus grandes influencias. Junto a él tuvo la ocasión de trabajar en el Departamento Científico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, tras emigrar a Estados Unidos en 1963 dejando atrás una España subyugada por la dictadura a la que tildó como un "páramo científico".

Sin embargo, en el país norteamericano también tuvo que superar los obstáculos asociados a su condición de género, pero gracias a la mediación del Nobel español pudo completar una tesis doctoral en bioquímica que fue calificada como "brillante". Continuó trabajando en Estados Unidos, en el equipo de Severo Ochoa, hasta que en 1967 regresó a Madrid para incorporarse al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Fue en este organismo, tras años de investigación sin apenas financiación, donde descubrió, en 1989, el ADN de la polimerasa Phi29, una enzima capaz de producir con total exactitud copias genéticas partiendo de rastros tan minúsculos como una simple gota de sangre. Su aplicación se ha extendido masivamente a la medicina forense, la oncología o la arqueología y su patente es una de las más exitosas del CSIC, con más de 6 millones de euros en beneficios durante el periodo de 6 años que estuvo activa.

En 1989 descubrió el ADN de la polimerasa Phi29, una enzima capaz de producir con total exactitud copias genéticas partiendo de rastros tan minúsculos como una simple gota de sangre

Hasta el día de su fallecimiento, Margarita Salas ejercía como presidenta del Patronato de la Fundación Severo Ochoa y trabajaba como profesora ad honorem del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid. Desde 2003 era Académica de la RAE, en 2007 ingresó en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y también era miembro de la European Molecular Biology Organization, la Academia Europea, la American Academy of Microbiology y la American Academy of Arts and Sciences. Asimismo fue presidenta del Instituto España desde 1995 hasta 2003 y formó parte de los consejos editoriales de 12 revistas nacionales e internacionales. En 2016 se convirtió en la primera mujer en recibir la prestigiosa Medalla Echegaray por "su brillante y dilatada carrera científica, jalonada de numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales".

Entre esos galardones destacan algunos tan prestigiosos como el Carlos J. Finlay de la UNESCO, el Premio México de Ciencia y Tecnología, la Medalla de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, el Premio Helena Rubinstein “Women in Science” o el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal. Además, fue distinguida con la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo y la Gran Cruz de la Orden Civil Alfonso X el Sabio y era Doctora Honoris Causa por las Universidades de Oviedo, Politécnica de Madrid, Extremadura, Murcia y Cádiz.

Margarita Salas también fue una mujer comprometida. Durante toda su vida utilizó su visibilidad para denunciar la precariedad que sufrían los investigadores en España, circunstancia que obliga a muchos jóvenes a emigrar en busca de un horizonte mejor. Miles de ellos abandonaron el país durante los peores años de la crisis y la mayoría todavía no ha regresado. Las empresas españolas invierten la mitad de la media europea en I+D, un factor clave para que 7 de cada 10 investigadores españoles se hayan planteado emigrar. "El problema es que tenemos muy poca financiación. Incluso sufrimos los que estamos ya investigando porque cada vez nos llega menos apoyo económico para realizar nuestra investigación", denunciaba Margarita Salas en una conversación con eldiario.es.

Espero que la mujer obtenga en el mundo de la ciencia el puesto que le corresponde

En esa misma entrevista, la científica aprovechó para hacer causa de otro de los grandes compromisos de su vida; el empoderamiento de las mujeres y la lucha contra la discriminación que sufren en el ámbito de las ciencias: "En esa época se pensaba que las mujeres no estábamos capacitadas para investigar. Me discriminaron por eso, estuvo muy discriminada", en referencia a su etapa de la tesis doctoral, en los años 60. "Las cosas han cambiado mucho y espero que la mujer obtenga en el mundo de la ciencia el puesto que le corresponde. Siempre de acuerdo con su capacidad y su trabajo, independientemente de si es hombre o mujer", concluía. 

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