A las mujeres nos siguen acechando más de 50 sombras

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Sin profundizar mucho en el tema, podríamos decir que el camino hacia la igualdad entre hombres y mujeres se va abriendo a medida que pasan los años, pero, ¿esta afirmación es realmente cierta?

Actualmente existe un movimiento feminista muy fuerte gracias a las redes sociales, que a pesar de que en la mayoría de los casos desempeñan fallidas labores periodísticas sin el mayor rigor, en otro tipo de comunicación como es la personal, funcionan muy bien, y de hecho fueron concebidas para ello. Las mujeres hemos usado estos canales virtuales para conocernos mejor y ese ha sido nuestro gran triunfo. Hemos roto estigmas, compartido historias, nos hemos hecho mejores amigas e incluso novias. Hemos traspasado esa barrera que nos impedía comprender que el relato era recíproco y que por ello debemos permanecer unidas en nuestra lucha.    

Poco a poco y gracias a la presión que ejercemos vemos cómo personajes femeninos van cobrando importancia en el cine por su personalidad, fortaleza o inteligencia, cualidades infravaloradas en el pasado. En anteriores ocasiones las mujeres solo eran un apéndice al papel del actor principal. Las virtudes que caracterizaban a estas damas eran belleza, sumisión, victimismo, juventud, ingenuidad y otros atributos insustanciales con los que no existe la posibilidad de elaborar un argumento interesante. 

Echando una mirada hacia atrás podemos observar que en nosotras siempre existieron ganas de alcanzar la utópica liberación tanto económica como sexual y, aunque a veces hemos errado en la metodología (como es lógico en un colectivo oprimido y que no conoce su pasado), demostramos en más de una ocasión que la herida permanecía abierta y que el combate no se zanjaría fácilmente hasta conseguir nuestro objetivo. ¿Y cual es ese propósito?

Si nos remontamos unos diez años, vemos que en aquella década apareció un producto "erótico" confeccionado para nosotras (a traición) el cual despachó millones de ejemplares, convirtiéndose además en un bestseller y dando posteriormente el salto a la gran pantalla. Cincuenta sombras oscuras nos acechaban, vendiéndonos moderna independencia sexual que sin mucho análisis previo, descubríamos cómo repetía patrones machistas que ya conocíamos bien. Ingenuidad, frustración, veneración y la sumisión por bandera fueron el cóctel molotov que fabricó sin piedad y a nuestra costa esa máquina de fabricar billetes. ¿Cómo pudimos comprarlo, si en el porno ya existían esos mecanismos y nunca fuimos acérrimas consumidoras? 

Pese a los avances conseguidos a base de lucha, nuestras hijas e hijos continúan recibiendo mensajes misóginos desde el cine y la televisión, donde se sigue colocando a la mujer en un estatus inferior. Por no hablar de la música. A lo largo de la historia siempre fuimos o delicadas princesas o malas amantes que no tienen una aspiración mejor que hacer sufrir a los hombres. Cuando creíamos estar entrando en una etapa de mayor equilibrio, o al menos en los márgenes de esos clichés, irrumpe el reggaeton con toda su virulencia y nos los engullimos sin más. ¿De verdad tenemos que soportar un fenómeno musical tan nocivo en sus comunicados? A estas alturas, no estoy descubriendo la pólvora si afirmo con rotundidad que son violentos y machistas. Es preocupante que en pleno siglo XXI no analicemos con lupa la cultura y la publicidad a sabiendas del impacto social que conlleva y su influencia en las nuevas generaciones. 

Si obviamos que la educación no solo se imparte en las aulas de nada sirven los logros anteriores. Los niños crecerán pensando que las chicas son muñecas y, de igual forma, las niñas en el futuro sostendrán esa visión de ellas mismas.

Sería revelador concentrarnos en aquel momento donde comprendimos que la amistad entre mujeres no tiene nada que ver con el físico, porque al igual que queremos a nuestras amigas tal y como son, tenemos que querernos a nosotras mismas sin excusas. Aplicando este modo de vida en cada momento, reforzaríamos la importancia de nuestro valor personal, profesional y humano sin que no nos influyan comentarios superficiales. ¡Apuntalemos el cielo y la tierra con palabras como igualdad y respeto, para que sirvan de precedente a nuestr@s pequeñ@s!

Si algo que me queda claro es que nos intentarán engañar de nuevo con sutiles artimañas de manipulación, ya que el enemigo es muy astuto… ("No es un caso aislado, se llama patriarcado"). Y aunque a veces volvamos a caer en la trampa, no bajaremos la guardia porque no estamos solas.

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