Llamamiento a construir una nación sólo de mujeres

Conocí el llamamiento a construir una nación de mujeres leyendo una entrevista a Andrea Dworkin hecha en el 2000; Take no prisoners. Por lo que averigüe, Dworkin había escrito sobre esta idea en un libro publicado ese mismo año llamado 'Scapegoat' (Chivo expiatorio). Hay una discusión sobre si Dworkin llamó realmente a construir una nación para mujeres. Leyendo sus entrevistas tras la publicación del libro no queda ninguna duda. En más de una entrevista, Dworkin dijo que una nación para mujeres era una idea digna de ser pensada y que era factible. "Podría suceder, podría pasar."

En 'Scapegoat' fue por un lado más ambigua, por otro lado más clara. Dworkin no habló expresamente de una nación solo para mujeres, pero dio más detalles sobre lo que necesitamos como sexo oprimido: “Siendo más concreta: las mujeres necesitan tierra y armas o una defensa; o necesitan organizarse sin violencia en grandes masas que crezcan de pequeñas manifestaciones usando la desobediencia civil. Esto último es más difícil que lo anterior, pero se logran resultados más justos.”

Muchos leyeron en esa frase: “Las mujeres necesitan tierra y armas o una defensa” que Dworkin llamaba a construir una nación para mujeres. He de decir que más para ridiculizarla y considerarla una demente. Era y es habitual etiquetar a las feministas para desprestigiarlas: locas, taradas, ridículas, psicópatas.

La verdad es que en esa parte del libro, Dworkin habla de una manera más amplia de la necesidad de organizarse y de los métodos de lucha más eficaces para el movimiento de mujeres.

“Es necesario un compromiso con la disciplina y el sacrificio, igualdad o superioridad política y económica. Son necesarias chicas fuertes que crezcan para ser enérgicas y mujeres feroces. Es necesaria una comprensión de lo que es urgente, incluido acabar con el analfabetismo y la pobreza.”

Dworkin, en este fragmento, habla más del movimiento feminista, que Andrea consideraba que no estaba realmente comprometido ni bien organizado,  y que por tanto carecía de objetivos claros y concretos y de una estrategia para lograrlos.

“En el feminismo no parece haber ningún plan, ninguna organización política. Ha sido la mayor brecha entre otras feministas y yo. Creo que el movimiento feminista es un movimiento político y un movimiento político tiene objetivos y estrategia y avanza y a veces sufre derrotas, pero luego continúa. Un gran número de mujeres se sintieron muy bien al descubrir cosas que no habían conocido antes sobre la historia y las vidas de las mujeres, pero no estaban preparadas para decidir estratégicamente qué tenemos que hacer, qué queremos y cómo lo conseguimos.”

Dworkin va desplegando en ‘Scapegoat’ cuáles son para ella las necesidades de las mujeres y del movimiento feminista.

“Son necesarias comida, refugio, cuidado de la salud y educación para las mujeres. así como derechos políticos. Es necesaria una militancia concreta, organizadoras de base, la práctica femenina de cooperación vista en los campos de concentración nazis y en las cárceles argentinas.”

Y aquí, al leer REFUGIO, es cuando comenzó a interesarme y a parecerme una idea realmente seria y necesaria el llamamiento de Dworkin a crear una nación solo para mujeres.

Añadido al resto de propósitos de los que Andrea habló antes, su propuesta me pareció un proyecto digno de, al menos, ser conocido y debatido por el movimiento feminista mundial y por la comunidad internacional.

Porque, ¿no necesitan las mujeres perseguidas por su sexo en todo el mundo un país refugio, un espacio realmente seguro para vivir, sanar, salvar sus vidas, su libertad o su salud, tanto. física como psíquica, un espacio realmente seguro para poder ser ellas mismas, quizás por primera vez en sus vidas?

Hablo de las mujeres que huyen de sus países para evitar la ablación de sus clítoris. Hablo de las víctimas de trata y esclavitud sexual. Hablo de las mujeres cuyas vidas son amenazadas por ser mujer o por su lucha feminista. Hablo de las mujeres violadas, abusadas, maltratadas. Hablo de mujeres que para poder vivir o estudiar, no ven otra solución que prostituirse, ser actrices porno o alquilar sus vientres. Hablo de las mujeres que viven en países donde el aborto es ilegal y son encarceladas. Hablo también de las mujeres perseguidas por su sexo, por su orientación sexual, por su raza o por su clase. O hablo de las mujeres a las que se le ha hecho literalmente insoportable vivir en una sociedad patriarcal, como sexo dominado, perpetuamente amenazadas por los varones. Hablo de millones de mujeres.

En ningún momento Andrea Dworkin habla de la extinción de la especie humana, ni de una nación de mujeres donde todas nos vayamos a vivir. Al contrario, sus palabras son claras al exigir a los estados patriarcales mixtos ya existentes justicia real, libertad real y poder real para las mujeres.

“Es necesario un compromiso no retórico con la justicia, el gobierno y la autonomía política de las mujeres. Es necesario un trato justo de la minoría masculina. Hacernos cargo de las políticas públicas y del poder civil, y revisar principios que son propios de pensadores del siglo XVIII. Son necesarias normas en los tribunales basadas ​​en cómo realmente suceden los crímenes: la violación, por ejemplo, y es necesario el desarrollo de normas sobre las pruebas que sean justas desde el punto de vista de las violadas, no del violador.”

Dworkin habla de una nación de mujeres como fruto de un acuerdo internacional. En ‘Scapegoat’ solo da unas pinceladas de las bases con las que el movimiento feminista mundial podría solicitar una nación de mujeres  a la ONU o a cualquier organismo internacional competente.

“Los crímenes contra la humanidad son inevitablemente crímenes contra mujeres, niñas y niños, así como contra los hombres estigmatizados. El derecho internacional es extremadamente importante para el futuro de las mujeres, para liberar a las mujeres de la dominación masculina.”

En la entrevista a Dworkin que cité al principio, hay un momento en que el entrevistador dice:

"Entonces comenzamos a hablar sobre este país de mujeres".

"Podría suceder, podría pasar. Nunca hemos tratado el tema de la soberanía porque nosotras nunca hemos comprendido que hemos de ser un movimiento político realmente serio. 
No digo que sea la única solución, pero no tiene sentido pasar por alto la construcción de una nación solo para mujeres como una posibilidad. Si la queremos, necesitaremos a todas: de chicas a mujeres mayores".

Fueron las últimas palabras de Andrea Dworkin sobre su propuesta. ¿Qué pasó después del llamamiento de Dworkin, más claro en sus entrevistas que en ‘Scapegoat’?

En el año 2000 hubo mucha polémica, más para desprestigiar a Andrea como loca y ridícula, tergiversando sus palabras, que un debate serio sobre su propuesta. Ni siquiera se debatió dentro del movimiento feminista, hasta donde alcanza mi conocimiento. Luego llegó el 11-S en 2001, y la propuesta se olvidó. Los últimos años de Dworkin los vivió enferma, se retiró de la vida pública y murió en 2005.

Hoy en día, este proyecto que puede parecer a muchos una utopía, se está construyendo a menor escala en países tan lejanos como Kenia (Umoja), EE.UU. (Portland) o en medio de la guerra de Siria, por las mujeres kurdas en Jinwar. 

Estas son las palabras de estas mujeres heroicas, que tras luchar contra el ISIS, comunican la creación de Jinwar al mundo: “Ha habido otras mujeres que pensaron en el significado y la profundidad de la vida libre, que escribieron novelas y libros sobre ello. Quizás se consideraron mucho más sueños utópicos que espacios reales de una vida libre. Nosotras somos muy conscientes de que estos sueños y utopías siguen enfrentándose a la opresión y los insultos. También sabemos que los pensamientos y sueños libres son desviados, negados y menospreciados. No estamos limitadas a los sueños y utopías cuando decimos que queremos tierras de mujeres libres. Tenemos el poder de la determinación y de la acción para hacer nuestros sueños realidad. Los lugares donde materializaremos nuestras utopías nos esperan. Vamos a luchar firmemente contra todas las formas de pensar reaccionarias, tradicionales, incrédulas y agresivas.”

La idea de construir una nación solo de mujeres continúa viva. Tanto en el mundo físico como en el digital. Hoy día la idea no genera tanto rechazo como hace 18 años. Se aprecia el aumento de la conciencia feminista y el hartazgo ante una violencia y opresión contra la mujer que no parece tener fin.

He compartido en redes el llamamiento para construir una nación de mujeres. En Twitter realicé una encuesta sobre la disposición de las tuiteras a ir a vivir a una nación de mujeres. Sé que no tiene el valor de una encuesta válida, pero sí da una idea de que la creación y la existencia de una nación de mujeres no generó rechazo entre las tuiteras, más bien al contrario.

¿Irías a vivir en una nación solo para mujeres? (1.533 votos)

42%

15% Tal vez

24% Si necesitase refugio

19% No

El primer paso para conseguir una nación de mujeres sería difusión, debate  y que el movimiento feminista internacional adoptase su creación como uno de sus objetivos principales. Y el segundo comenzar a dialogar con las organizaciones internacionales y la comunidad internacional.

Somos la mitad de la humanidad, nos merecemos y necesitamos al menos un espacio seguro para ser nosotras mismas, para ser las mujeres que el capitalismo y el patriarcado nos impidieron ser.

“Como Andrea Dworkin dijo hace bastante tiempo: la situación de las mujeres requiere nuevas formas de pensar, no solo pensar en cosas nuevas", Catharine A. MacKinnon.

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