Son nazis, nazis de mierda

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Lucen camisetas con soflamas de apoyo al barrio, pero atacan a los colectivos que no comulgan con el crimen, que no la ideología, de ser unos nazis.

La Asociación de Vecinos Doctor Fleming, en la madrileña localidad de Coslada, se ha convertido en uno de sus objetivos prioritarios. Su sede lleva semanas sufriendo actos de vandalismo, desde pintadas a rotura de cristales, sin que hasta la fecha hayan tenido una respuesta contundente por parte de justicia. Los cachorros de la ultraderecha ocupan impunemente el espacio público -"gente que camina y va apestando la tierra", como dice Machado- aupados por sus "cabecillas" en las bancadas del Congreso y por unos medios de comunicación, las grandes corporaciones del pensamiento único, que día tras día ejecutan una labor de blanqueamiento con el objetivo de convertir a las bestias en actores legítimos del tablero democrático.

"Ciudadanos con banderas", "manifestantes" e incluso "patriotas" son algunos de los eufemismos que hoy vomita la prensa para dulcificar la imagen de los nazis que ayer intentaron reventar un acto de Unidas Podemos en Coslada.

"Los cinco hombres que le han gritado "fuera la casta de nuestro barrios a Pablo Iglesias"  (lainformacion.es) son miembros de Bastión Frontal, un grupúsculo de ultraderecha surgido en tiempos de pandemia que se hizo popular el pasado mes de julio cuando organizaron una "cacería" contra menores migrantes no acompañados, a los que acusaron falsamente de la violación de una chica en el madrileño barrio de San Blas. La falacia fue desmontada por la policía, pero el grupo persiste en sus campañas de hostigamiento contra los centros de menores. La fiscalía ha interpuesto una denuncia por un presunto delito de odio y los informes policiales señalan las conexiones de Bastión Frontal con Ultras Sur, Juventudes Canillejas y Suburbios Firm, organizaciones neonazis extraparlamentarias que abogan por la acción directa y el derrocamiento de la democracia. "Son nazis, racistas, machistas y homófobos", afirman desde la Fundación Rosa Luxemburgo.

"Son nazis, racistas, machistas y homófobos", afirman desde la Fundación Rosa Luxemburgo.

Otro de sus "grandes logros", así lo califican los miembros de Bastión Frontal, fue la concentración de apoyo a Kyle Rittenhouse, un adolescente estadounidense de 17 años que en agosto de 2020, durante las protestas del movimiento Black Lives Matter, asesinó a dos personas en Kenosha (Wisconsin). Hicieron lo mismo tras conocerse la sentencia que condenaba al partido griego neonazi Amanecer Dorado como organización criminal y en sus redes sociales han mostrado simpatías por el grupo francés Generation Identity, ahora disuelto y al que las autoridades galas calificaron como un "grupúsculo que utiliza un discurso de odio que incita a la discriminación o la violencia contra las personas por su origen, raza y religión y que tiene características de milicia privada, así como vínculos con pequeños grupos de ultraderecha que defienden teorías racistas o supremacistas".

Las frases laudatorias se repiten con personajes como Ramiro de Ledesma, al que homenajearon el pasado octubre en una concentración en el cementerio de Aravaca, o con Isabel Peralta, conocida como "la nazi de Madrid", que en el mes de marzo, durante una marcha autorizada por la Delegación de Gobierno, vertió una serie de comentarios antisemitas contra los judíos.

La estrategia de Bastión Frontal se asemeja a la de otros grupos identitarios como Hogar Social, con un discurso nacionalista al que le imprimen una pátina de reivindicación obrera

La estrategia de Bastión Frontal se asemeja a la de otros grupos identitarios como Hogar Social, con un discurso nacionalista al que le imprimen una pátina de reivindicación obrera, preocupados en apariencia por los despidos y las condiciones precarias de la clase trabajadora, de la que se han arrogado la representación en las calles ante el abandono, aseguran que han sufrido en los últimos años por parte de la izquierda tradicional y su "agenda globalista".

Utilizan la recogida de alimentos, solo para españoles, como un cebo para atraer simpatizantes, y aunque en el imaginario colectivo suelen estar infrarrepresentados como grupúsculos aislados, lo cierto es que en solo unos pocos meses desde su fundación han conseguido abrir delegaciones en Sevilla y Extremadura.

La Fundación Rosa Luxemburgo ha elaborado un extenso informe sobre la extrema derecha en España y advierte de la "frenética actividad" que organizaciones neofascistas han experimentado durante el último año, bajo el paraguas ideológico de Vox y con la pandemia como caldo de cultivo idóneo para la propagación de teorías conspirativas contra las instituciones democráticas. “La extrema derecha ha tratado de rentabilizar la excepcionalidad de la situación, primero responsabilizando al Gobierno de las muertes; después, criticando las medidas de seguridad y el estado de alarma, enmarcándolo en un supuesto plan totalitario para coartar las libertades públicas; luego, ante la situación catastrófica para muchos negocios, culpando al Gobierno de no implementar medidas efectivas. Todo esto ha partido principalmente de Vox y de sus satélites y simpatizantes, tanto en medios de comunicación como en comunicadores afines. A ello se ha sumado el resto de la extrema derecha, que ha aprovechado el relato de Vox y la propaganda que le han brindado”, asegura el informe.

Foto: Dani Gago.

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