La ola de violencia sexual y su impunidad en Nigeria desencadena un movimiento de indignación nacional

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Ha surgido un brote de indignación nacional en Nigeria tras el asesinato de una estudiante universitaria de 22 años en una iglesia donde estudiaba, en la ciudad sureña de Benin. Uwavera Omozuwa, conocida como Uwa, fue brutalmente violada y asesinada a golpes. Se trata de uno entre varios casos impactantes en las últimas semanas que han desencadenado protestas callejeras, una petición en línea firmada por miles de personas y un hashtag de Twitter #WeAreTired. Muchas personas en Nigeria denuncian un sistema legal que obstruye la condena a presuntos violadores y culpa a las mujeres cuando son víctimas de agresión sexual. 

En Nigeria, no es raro que no se denuncien las violaciones. Algunas víctimas y sus familias, por temor a la estigmatización, la extorsión policial y la falta de confianza en el proceso judicial, optan por no denunciar los casos a las autoridades. También ha habido casos en los que quienes son suficientemente valientes como para informar son blanco de comentarios despectivos en la policía.

Wanda Ebe, es trabajadora social y dirige una organización que ayuda a víctimas de violación. Ella sufrió abusos sexuales en el pasado y a menudo les habla de sus experiencias para ayudarlas. En una entrevista para la BBC comentaba que las víctimas suelen encontrar sólidas barreras en los hospitales, comisarías de policía y tribunales, donde se supone que deben obtener justicia y que, aunque la pena por violación en Nigeria es de hasta 14 años de prisión, ha llegado a presenciar como un juez dictaba una sentencia para  condena a cuatro años, con dos años suspendidos, sustentada en que el violador era joven y tenía una vida por delante.

La policía también ha sido acusada de violar mujeres. En 2019 en la capital, Abuja, algunas mujeres que fueron arrestadas durante una redada policial acusaron a los oficiales de violarlas. Denunciaron que la policía las acusó de ser prostitutas y mientras estaban en la comisaría, fueron violadas repetidamente por agentes.
La policía negó las acusaciones y el caso se encuentra actualmente en los tribunales.

Según datos oficiales de la Oficina de Estadística de Nigeria, en 2017 hubo 2.279 casos denunciados de violación y agresión sexual, 1.164 casos denunciados de "delitos no naturales" (es decir, sexo anal), 0 condenas denunciadas por la policía, 1 estado (de 36) no informó sobre casos de agresiones sexuales. Nadie sabe exactamente cuántas violaciones tienen lugar anualmente en el estado de África occidental. Pero los expertos sostienen que es probable que la verdadera cantidad de violaciones sea mucho mayor.

La abogada de las víctimas, Dorothy Njemanze, declaró que tales incidentes no aseguran a las víctimas que las cominsarías de policía sean los lugares donde pueden obtener ayuda. Según Njemanze, reciben al menos seis personas por casos de violencia doméstica a la semana, y que durante el bloqueo del coronavirus, comenzaron a recibir de cuatro a siete casos por día. El 70% de ellos eran violaciones.

Los resultados de una encuesta publicada por NOIPolls en julio de 2019 sugirieron que hasta una de cada tres niñas que viven en Nigeria podría haber experimentado al menos una forma de agresión sexual para cuando alcancen los 25. Las leyes recientes han ampliado el alcance por el cual los delitos sexuales pueden ser penalizados en Nigeria, haciendo más fácil juzgar a los sospechosos. Sin embargo, muchos estados de Nigeria no han implementado las nuevas leyes.

Según algunos abogados, la mayoría de los estados en el norte de Nigeria practican el sistema de justicia de la sharia, que estaría en desacuerdo con la Ley de Prohibición de la Violencia contra las Personas, una de las nuevas leyes. En el norte se debe a la religión y en el sur a los impedimentos culturales donde tienen algunas prácticas de viudez que son contrarias a la ley.

Las deficiencias en el sistema legal de Nigeria, donde es probable que cualquier caso se demore años en procesarse y una fuerza policial acusada de no ser exhaustiva en sus investigaciones, también desalienta a las víctimas a acudir a los tribunales en busca de justicia.

La Sra. Njemanze aconseja a cualquier persona que haya sido violada que intente y conserve pruebas, como ropa, que puedan usarse en los tribunales. Advierte que resulta muy injusto que en la mayoría de los casos los hospitales pidan un informe policial antes del tratamiento, pues se trata de un delito con plazos. 

Las fiscalías, al igual que la policía también han sido acusadas de obstaculizar las posibilidades de que las víctimas tengan una audiencia imparcial en los tribunales. ¿Cómo puede un sistema así garantizar la justicia? ¿Habrá justicia para Uwa? Tras el estallido de indignación nacional, la policía anunció que había arrestado un sospechoso el caso de Uwa, cuyo cuerpo fue encontrado en una iglesia. Declararon que el extintor de incendios utilizado en su asesinato fue examinado por expertos forenses y pudieron identificar las huellas digitales del sospechoso.

El jefe de policía de Nigeria también anunció que se desplegarían investigadores especiales de la policía de todo el país para responder a los crecientes desafíos de las agresiones sexuales y la violencia de género. Sin embargo, el caso de Uwa no ha estado exento de controversia. Su familia acusó a la policía de hacer comentarios sarcásticos y exigir sobornos antes de investigar el caso.

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