Se recrudece la violencia en el Sahel Central

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El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha alertado de que el recrudecimiento de la violencia en Burkina Faso, Malí y Níger ha provocado un aumento del 62 por ciento en el número de muertes y ha obligado a más de un millón de personas a huir de sus hogares en el último año. La intensificación de los combates hace peligrar el acceso a los servicios básicos, incluida la asistencia de salud, y afecta a una economía frágil que ya está amenazada por la COVID-19.

La población civil está pagando el precio más alto de la escalada de la violencia. Más de 4.660 personas murieron en los primeros seis meses de 2020, según el Proyecto de ubicación de conflictos armados y datos de eventos (ACLED, por la sigla en inglés). El CICR siente honda preocupación por el nivel de violencia y recuerda que, de acuerdo con el derecho internacional humanitario, la población civil debe ser respetada y protegida.

Los efectos del cambio climático son un factor más de complicación para una situación que de por sí es dramática. Las cifras récord de altas temperaturas y los fenómenos meteorológicos imprevisibles, como las inundaciones actuales, tienden a agravar las tensiones y la violencia entre comunidades. 

"La combinación de violencia y muertes en aumento, instalaciones sanitarias cerradas, efectos del cambio climático y la pandemia de la COVID-19 complejizan esta crisis y le dan múltiples dimensiones", afirmó Maurer, presidente del CICR, quien visitó Níger y Burkina Faso durante la última semana. "Aquí se atraviesan múltiples dificultades que provocan sufrimiento intenso a las familias".

El acceso a la asistencia de salud es fundamental en medio de un conflicto y durante una pandemia mundial. Pero en Malí, aproximadamente un 20 por ciento de los centros de salud están parcialmente dañados o destruidos. En Burkina Faso, el 14 por ciento de los centros de salud están cerrados o funcionando con capacidad limitada.

Los enfrentamientos militares y los desplazamientos forzados limitan el acceso a las tierras de cultivo, lo que implica privaciones para las familias que dependen de la agricultura para su sustento. El acceso humanitario a las comunidades afectadas por los enfrentamientos es cada vez más difícil, lo que agrava la vulnerabilidad de las personas necesitadas.

Dadas estas dificultades, el CICR asignó recientemente un fondo adicional de 12 de millones de francos suizos (aproximadamente 13,2 millones de dólares estadounidenses) a su presupuesto para actividades operacionales en la región del Sahel. Estos fondos se destinarán a mejorar la protección de las personas civiles, así como a apoyar la provisión de servicios esenciales y la restauración de los medios de sustento de las comunidades afectadas por los conflictos.

"En todo el mundo, los presupuestos de los gobiernos están restringidos debido a los efectos de la COVID-19 en la salud y el empleo, pero está claro que esta región necesita asistencia para aliviar las consecuencias devastadoras tanto de los conflictos armados como de los riesgos climáticos", agregó Maurer.

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