Telecinco consintió una violación en directo

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En noviembre del año 2017, Telecinco emitía la decimoctava edición de Gran Hermano, que a la postre sería la última con personajes anónimas. El reality show arrastraba unas audiencias paupérrimas, así que la cadena de Mediaset echó mano de una de sus clásicas artimañas para azuzar el ambiente. El viernes 3 organizó una fiesta con ingentes cantidades de alcohol, con la esperanza de que sirviera como catalizador de posibles conflictos para despertar el interés de público.

72 horas más tarde, José María López, uno de los concursantes, era expulsado, según explicó la organización en un escueto comunicado debido a un "comportamiento intolerable". Asimismo, acordaron que Carlota Prado, otra de las participantes, abandonara la casa "por su propio interés".

Así comenzaba a escribirse uno de los episodios mas bochornosos de la historia reciente de la televisión en España. Ahora, dos años después, el testimonio y la valentía de Carlota han arrojado luz sobre un suceso que Mediaset se afanó en ocultar en la más profunda oscuridad.

Carlota Prado había sido violada en directo, ante las decenas de cámaras de una televisión nacional, mientras los responsables del programa no hicieron nada para impedirlo

Carlota Prado, que por entonces tenía 24 años, había sido violada, en directo, ante las decenas de cámaras de una televisión nacional, mientras los responsables del programa no hicieron nada para impedirlo. La sospecha llevaba tiempo circulando por los mentideros de las redes sociales, pero no ha sido hasta hace unas semanas cuando la víctima ha confirmado los detalles a través de su cuenta de Instagram.  

La joven ha compartido un video donde se la puede ver, sentada en un sofá, en un claro estado de embriaguez. José María aprovecha la situación para agredirla mediante tocamientos, aunque ella insiste en dejar clara su negativa, llegando incluso a propinarle un manotazo. Instantes después, la levanta del sofá agarrándola de los brazos y la conduce hasta una habitación. Esto es lo que se pudo ver. A partir de aquí, Telecinco jamás ha emitido lo que sucedió a continuación, aunque las imágenes están grabadas y en disposición judicial.  

"Después de lo que habéis visto me llevó al cuarto. Después de lo que habéis visto perdí la consciencia. Después de lo que habéis visto mi vida cambió para siempre", relata la joven. Según su testimonio ante el juzgado que lleva el caso, José María se hizo valer de su estado de inconsciencia para violarla, delante de una decena de trabajadores y responsables del programa, que vieron todo lo sucedido a través de las cámaras pero decidieron no intervenir.

"Cuando me levanté, de camino al baño, noté cómo se me caía la ropa interior al suelo porque no estaba bien puesta. Llevaba unos pantalones de pijama que no recordaba haberme puesto, pero en ese momento no presté atención a ese detalle tan importante", relata en declaraciones a El Confidencial.

En palabras casi textuales, el auto de la jueza dice que se ve "clara, precisa y reiterada mi oposición" a las acciones de esta persona, hasta que finalmente quedo inconsciente

Carlota recuerda cómo le comunicaron la expulsión de José María: "Pensé que era una broma porque él me dijo que se había pasado la noche cuidando de mi". La organización le hizo ir a el "confesionario", un espacio de la casa donde los concursantes pueden comunicarse con los responsables del programa. Fue allí donde le pusieron los 10 minutos de grabación que nunca se han emitido. "Se ve perfectamente como se aprovecha de mí en la habitación y que yo estoy inconsciente. En palabras casi textuales, el auto de la jueza dice que se ve "clara, precisa y reiterada mi oposición" a las acciones de esta persona, hasta que finalmente quedo inconsciente. Se ve cómo le digo "quítate, no puedo" y hacer gestos de una persona que está diciendo "déjame tranquila". […] Es mi cuerpo el que sale ahí, inconsciente y violado. Es que incluso se ve cómo se ríe de mí después de hacerlo. Se ve cómo la 'Super', porque esa noche era una mujer la responsable de la casa, me llama y yo no respondo porque estoy inconsciente. Él dice entre risas algo como "me da que Carlota no va a llegar al Confe".

La joven denuncia la complicidad del equipo del programa, que a pesar de tener acceso a todas las estancias de la casa, permanecieron impasibles. Además, tardaron tres días en expulsar a José María, por lo que permitieron que el agresor siguiera interactuando con la víctima durante 72 horas.

Él se afanó reiteradamente en negar las acusaciones, hasta que ella le dijo que había visto la grabación: "Se lo conté y acabó admitiéndolo. Me dijo que creía que yo estaba despierta y que fue un segundo. Tuvieron que medio separarme de él y, al final, acabé por irme de esa sala […] Mi preocupación en ese momento era saber si había riesgo de estar embarazada. Volví a la sala en la que él estaba, se lo pregunté y me dijo que no llegó a terminar".

Tras salir durante unos días al exterior, decidió regresar al concurso "porque no tenía valor de enfrentarme a la realidad", hasta que pocas semanas después fue expulsada por los votos de los espectadores. Comenzó entonces una segunda etapa que suele ser trágicamente habitual para las mujeres que han sido víctimas de una agresión sexual, y que en el caso de Carlota se mantiene hasta la fecha. “Hasta los huevos de amenazas, de mensajes humillantes, de una sociedad que predica callarse las injusticias”.

Carlota ha sufrido y sufre mensajes de acoso, en las redes sociales y también en la calle. Insultos y vejaciones que trató de sobrellevar tiñéndose el pelo "para que nadie me reconociera" y con tratamiento psicológico y psiquiátrico.

La Audiencia Provincial de Madrid acaba de desestimar tres recursos de apelación interpuestos por la defensa del imputado

Al estrés relacionado con lo sucedido hay que sumar la lentitud de un proceso judicial que lleva casi dos años en marcha sin que todavía haya una fecha para el juicio. "La Audiencia Provincial de Madrid acaba de desestimar tres recursos de apelación interpuestos por la defensa del imputado. El 29 de agosto, el juzgado ha comunicado al fiscal que tiene 10 días para formalizar escrito de la acusación. Aunque se supone que esto son buenas noticias, no sé cuánto tiempo más tendré que seguir esperando para que se celebre el juicio".

La joven explica que ha decidido hablar ahora para servir de apoyo a otras víctimas, para acabar con la revictimización social y para contribuir a romper los silencios de las mujeres que se han visto obligadas a padecer un trance similar. "Solo pretendo que se haga justicia, dar a conocer mi testimonio, que se sepa toda la verdad y animar a las personas que están pasando por lo mismo a que no se callen. No podemos seguir normalizando estas atrocidades".

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