España, el país que tortura toros y ahorca galgos

No es un mito, es una descarnada realidad. No son exageraciones, es tan habitual que duele verlo en los medios, casi diariamente. No es una manzana podrida, el de los galgueros es un colectivo que cría animales para utilizarlos como herramienta de caza, que selecciona los que mejor le sirven para este macabro propósito y descarta los que ya no le son útiles o a los que nunca lo han sido, en muchas ocasiones de la peor manera, como muestran estos tres casos recientes: 

A mediados de febrero de 2018 aparecía en el término municipal de Tarancón (Cuenca) una gran fosa que albergaba los cadáveres de 30 perros, la mayoría de ellos galgos. Muchos estaban identificados con microchip y se teme que, debido las condiciones en las que los encontraron, hubieran sido lanzados vivos, lo que probablemente les provocó una lenta y dolorosa agonía hasta morir. 

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Fosa de galgos en Tarancón

A finales del mes pasado, también, el terrible hallazgo de una veintena de cadáveres de perros atados a las vías de tren que une Sevilla y Huelva nos heló la sangre. En este caso, también la mayoría de los animales eran canes utilizados para la caza. Al menos uno de los galgos estaba identificado mediante chip y registrado como perro usado para caza, tal y como se exige en el registro de animales andaluz. 

Y hace apenas unos días, a mediados de marzo, fueron incautados seis galgos a un vecino de Illescas (Toledo) por encontrarse en tales condiciones higiénico sanitarias, de hacinamiento y malnutrición, según la valoración realizada por el veterinario oficial que acompañó a las autoridades, que sus vidas corrían un grave riesgo.

Éste es el desolador panorama que los animales utilizados para la caza soportan en nuestro país. No sólo los galgos - convertidos en el emblema del maltrato animal – padecen esta terrible lacra de la insensibilidad. Podencos, bracos, bretones, y demás perros pertenecientes a razas destinadas a la caza, son tristemente protagonistas de una actividad de la que son también víctimas los más de 20 millones de animales silvestres con los que se acaba a tiros todos los años en nuestro país. 

España es el único país en Europa donde se permite la modalidad específica de caza con galgo, es decir, aquella donde el animal es el arma que se utiliza para dar muerte a la presa, la liebre, sin necesidad de utilizar escopeta. 

En esta modalidad de caza, interesa la velocidad que alcance el animal persiguiendo a la liebre. La velocidad se convierte así en la cruz del galgo. Si después de someterles a intensivos entrenamientos que incluyen amarrarles a vehículos a motor para obligarles a llevar un extenuante ritmo constante, no son lo suficientemente hábiles, serán descartados. Y en ese momento empezará su calvario.

Las protectoras que recogen animales abandonados no dan abasto. Sin ayudas ni subvenciones, únicamente con el trabajo altruista y generoso de los voluntarios, realizan la labor que deberían estar haciendo las administraciones. 

La única solución a este círculo vicioso de cría y desecho de animales, es acudir a la raíz del problema. Mientras sigamos permitiendo y amparando legalmente la práctica de la caza seguiremos asistiendo a este dramático espectáculo. Empecemos por poner fin a la cría indiscriminada de animales, pongamos freno al abandono con políticas de tenencia responsable, control obligatorio de la natalidad y endurecimiento de las penas a quien abandone o maltrate a los animales. Avancemos hacia un futuro donde los animales comiencen a ser reconocidos, sin ambages ni medias tintas, en la legislación estatal. 

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Foto cedida por Silvia Barquero

Entonces, podremos decir que España ha superado su Edad Negra en lo que se refiere al trato que damos a los animales. Entonces, dejaremos de ser vistos por el resto de países civilizados como la nación que mata toros y cuelga galgos.

 

*Silvia Barquero es Presidenta del Partido Animalista PACMA.

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