70 años de la creación del estado de Israel, el gran éxodo palestino

Sucedió el 14 de mayo de 1948, en una pequeña sala del Museo de Arte de Tel Aviv presidida por un retrato de Thedor Herzl, fundador del sionismo político. Allí, junto a dos banderas blanquiazules con la estrella de David flanqueando la estancia, unas 350 personas lideradas por David Ben-Gurión, primer jefe del gobierno israelí, llevaron a cabo la Declaración de Independencia de Israel.

En realidad se trató de un mero formalismo para escenificar lo que unos meses antes había aprobado la Asamblea General de Naciones Unidas; la partición de Palestina, hasta la fecha administrada por un mandato británico, en dos estados independientes, uno judío y otro árabe palestino, con las ciudades de Belén y Jerusalén bajo control internacional.

La llamada resolución 181 de la ONU contó con el respaldo de 33 países, incluyendo los dos grandes bloques; Estados Unidos y la Unión Soviética, mientras que tan solo Cuba, India y Grecia, además de las diez naciones árabes o islámicas, votaron en contra.  

"Depositando la confianza en la Roca de Israel, suscribimos esta declaración en la sesión del Consejo Provisional del Pueblo sobre el suelo de la patria, en la ciudad de Tel Aviv, la víspera del shabat, el 5 del mes iyar de 5708 (14 de mayo de 1948)". Apenas unas horas después de que Ben-Gurión pronunciase estas palabras, los ejércitos de Transjordania, Egipto, Siria, Líbano e Iraq cruzaron la frontera del nuevo estado, iniciando así la primera guerra árabe palestina -gracias a la cual Israel se apropió de un 26% más del territorio que le fue asignado- y un periodo de derramamiento de sangre que se prolonga hasta nuestros días.

En el mismo instante en que las armas comenzaron a rugir, cientos de miles de palestinos -entre 300.000 y 750.000- se vieron obligados a abandonar sus casas, en parte por el llamamiento de los grandes líderes del mundo árabe, que pretendían con ello facilitar la posterior invasión de Israel, y en parte por la llegada constante de ciudadanos judíos procedentes de todos los rincones del mundo, que acudieron prestos a ocupar el terreno que la comunidad internacional les había asignado.

Los palestinos se refieren a ese día como el Nakba (día de la catástrofe) y desde entonces el éxodo de los que fueron desposeídos de su tierra ha sido constante. Según datos de ACNUR, 5 de los 11 millones de habitantes que conforman la población palestina son refugiados. La mayoría residen en Jordania, Siria y en los territorios ocupados de la Franja de Gaza y Cisjordania.

"El Nakba (día de la catástrofe) es el término que utilizan los palestinos para referirse al gran éxodo que provocó la fundación del estado de Israel"

Los cambios demográficos que a lo largo de los años ha experimentado la región, es un argumento utilizado habitualmente por las autoridades palestinas para denunciar un ejercicio intencionado que persigue diezmar su población, y la frialdad de las cifras así lo certifican. En 1922, dos años después de establecerse el mandato británico, el censo estaba formada por 674.000 árabes y apenas 83.000 judíos. 26 años más tarde, a la fecha en la que se declara la proclamación del estado de Israel, la demografía había cambiado diametralmente. Debido a la migración masiva provocada por la persecución de los nazis y el crecimiento del antisemitismo en toda Europa, la región se vio obligada a recibir a 630.000 judíos, mientras que la cuota de ciudadanos árabes se redujo drásticamente hasta los 150.000 individuos. En la actualidad, ésta disputada área geopolítica comprendida entre la costa del Mediterráneo y el rio Jordán está morada por 8 millones de judíos y 4,8 millones de palestinos.

El aumento de la presencia hebrea no ha sido únicamente poblacional. Los diferentes gobiernos de Israel han ido ocupando de forma sistemática territorios que según la resolución de Naciones Unidas no les pertenecen, estableciendo colonias que a lo largo de los años han mermado las zonas de influencia palestina. Sucedió tras la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando el ejército israelí se apropió de Cisjordania, incluyendo Jerusalén y la Franja Este de Gaza, buena parte de las Alturas del Golán de Siria y la Península del Sinaí, esta última, finalmente devuelta a Egipto en 1982.

muro
Muro israelí en Cisjordania / HispanTV

Organizaciones como Amnistía internacional han denunciado reiteradamente la violación de los derechos humanos que se produce en estos territorios contra la población palestina. Las hostilidades llegaron a su punto álgido en 2002, cuando Israel comenzó la construcción de un muro que encierra Cisjordania y Jerusalén con bloques de hormigón y verjas electrificadas. A pesar de haber sido declarado ilegal por la ONU y por el Tribunal de Justicia Internacional, su edificación sigue adelante, condenando a los palestinos a vivir en una ratonera de la que no pueden salir ni entrar sin cruzar los puntos de control militarizados, previa autorización del ejecutivo hebreo.

Además, este muro que se extiende a la largo de 800 kilómetros ha servido a Israel para seguir usurpando terrenos que no son de su soberanía. Según la ONG israelí Peace Now, solo en 2017, los asentamientos ilegales han aumentado en un 17%, a la par que las medidas de represión contra la población palestina se han vuelto cada vez más cruentas. Los bombardeos selectivos, los castigos colectivos o las detenciones ilegales son herramientas habituales en la estrategia del gobierno presidido por Benjamín Netanyahu, a pesar de que están penadas como crímenes de guerra según las disposiciones del Cuarto Convenio de Ginebra.

"Los bombardeos selectivos, los castigos colectivos o las detenciones ilegales son herramientas habituales en la estrategia del gobierno presidido por Benjamín Netanyahu"

Este año, la celebración del Nekab está marcada por la maniobra de EE.UU. de trasladar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, la ciudad sagrada que tanto judíos como palestinos reclaman como epicentro de sus identidades nacionales.

La decisión de Donald Trump no hace más que avivar un conflicto que se perpetua en el tiempo sin visos de solución, mientras que por la gran herida abierta de Oriente Próximo continúa sangrando el éxodo del pueblo palestino, con el silencio cómplice de la comunidad internacional.  

Suscríbete a nuestra newsletter