Héroes anónimos frente al fascismo

Los movimientos de ultraderecha están en auge en toda Europa. Los analistas apuntan a la crisis de los refugiados como el motivo de este repentino ascenso y aunque los discursos apocalípticos sobre la inmigración han sido caldo de cultivo habitual para la filosofía fascista, sería ruin culpar a las víctimas de la fortaleza de sus verdugos.

Mientras los viejos fantasmas parecen haberse soltado de sus cadenas, los medios de comunicación contribuyen a su empoderamiento blanqueando su verdadera cara. En estos tiempos oscuros que se ciernen sobre nuestras cabezas, necesitamos referentes que nos hagan recordar que nunca hay que permanecer impasibles ante la barbarie.

El bolso de Danuta.

Danuta Danielsson
Danuta Danielsson

Se llama Danuta Danielsson y tenía motivos: su madre sobrevivió milagrosamente a un encierro en el campo de concentración de Auschwitz, así que cuando se topó con una manifestación de cabezas rapadas no dudó en ajustar cuentas. Ocurrió el 13 de abril de 1985 en la localidad sueca de Växjö y aunque el bolso apenas rozó la coronilla del joven neonazi, la imagen se convirtió en un icono de la resistencia antifascista.

30 años después, la artista sueca Susanna Arwin quiso homenajear con una estatua la valentía de aquella mujer judía de origen polaco, pero el ayuntamiento de Växjö rechazó el ofrecimiento alegando que rememorar la imagen suponía un alegato en favor de la violencia. La decisión de las instituciones no fue compartida por los vecinos, que a modo de protesta colocaron bolsos en las estatuas de toda la ciudad. Finalmente, el coraje de Danuta Danielsson tuvo, aunque efímero, merecido reconocimiento

De brazos cruzados frente al nazismo.

 August Landmesser
August Landmesser

En 1936, el nacional socialismo vivía sus años de máximo esplendor. En uno de sus habituales actos de exacerbación pública, un grupo de gerifaltes del partido acudió a visitar los astilleros Blohm und Voss, en Hamburgo. Los trabajadores les recibieron con el saludo fascista, pero hay un hombre que sobresale por encima del resto. Su nombre es August Landmesser y permanece con las brazos cruzados en un gesto de rechazo frente a la histeria colectiva.

Dos años después, en 1938, Landmesser fue encarcelado por un delito de Rassenschande ("deshonra a la patria") por haber contraído matrimonio con una mujer de origen judío con la que además tuvo dos hijas. Tras salir de prisión fue enviado al frente, donde su rastro se perdió para siempre.

Sentado ante las bestias.

Dion Diamond
Dion Diamond

Dion Diamond tenía apenas 19 años cuando el 9 de junio de 1960 entró en una tienda solo para blancos en Arlington, Virginia. Acompañado de otros tres activistas por los derechos civiles, se sentó en el mostrador y se negó a moverse, a pesar del acoso de un grupo de militantes del partido nazi estadounidense.

Dion Diamond acabó detenido, pero su imagen de resistencia pacífica fue un impulso para la lucha por la igualdad racial. 

Con el puño en alto.

Tess Asplund
Tess Asplund

Con motivo del primero de mayo, unos 300 nazis del Movimiento de Resistencia Nórdico se manifestaron por las calles de la localidad sueca de Borlange. Al auspicio de las autoridades, que autorizaron la manifestación, y con la altanería de quienes se creen propietarios de la tierra que pisan, no podían imaginar que alguien se atreviera a plantarles cara.

"Fue un impulso" recuerda Tess Asplund, tras colocarse frente a los neonazis con el puño en alto y la mirada fija. "Estaba muy enfadada y pensé: ‘Diablos, son nazis, esta gente no puede estar aquí’. Me subió la adrenalina y decidí que no iba a permanecer con los brazos cruzados". Su gesto se ha convertido en un icono en todo el mundo, muy especialmente en los países escandinavos, donde la resistencia antifascista tiene en una mujer negra de 42 años a su nueva heroína.

 La Girl Scout de la República Checa.

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Lucie Myslikova

"Intenté explicarle que los países tienen la obligación de acoger a las personas que huyen de las guerras y del hambre y que todos somos personas y debemos ser tratados como iguales". Lucie Myslikova tien 16 años y el pasado 1 de mayo acudió a la ciudad de Brno, en la República Checa, para asistir a una protesta en contra de una manifestación organizada por un grupo ultraderechista.

Vestida de Girl Scout, una imagen en la que aparece intentando dialogar con uno de los neonazis se hizo viral en las redes sociales, que alabaron la valentía de la adolescente. "Lo que más me sorprende es que ahora algunas personas me llaman radical, como si ser antifascista fuera algo extremista".

Una sonrisa frente al fascismo.

Saffiyah Khan
Saffiyah Khan

Unas 100 personas de la organización fascista Liga de Defensa Inglesa rodean a una mujer que va vestida con un hiyab. "No eres inglesa, no deberías estar aquí", le gritan. Es en ese momento cuando Saffiyah Khan decide intervenir: se coloca frente a Ian Crossland, el líder de la organización, sonríe y protege tras su espalda a la joven musulmana. La imagen fue tomada en Birmingham por el fotógrafo Joe Giddins y comenzó a dar la vuelta al mundo cuando la diputada laboralista Jess Philips la subió a sus redes sociales.

Días después, el periódico The Guardian logró que Saffiyah conociera a aquella mujer a la que había rescatado de las guerras de la barbarie. Se llama Zaira Zafar: "Juntas derrotaremos al fascismo".

Cogido por los tirantes.

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Astrid Lindgren

Otra mujer sueca, esta vez de reputado renombre, decidió que tampoco iba a quedarse callada.

A principios de los años 90, Astrid Lindgren, autora de los populares cuentos infantiles de 'Pipi Calzaslargas' se encontraba haciendo un reportaje fotográfico sobre unas pintadas fascistas que días antes habían aparecido en la calle. Un joven de aspecto skinhead la reconoció y se acercó a saludarla como muestra de admiración. Lejos de recibir un gesto afectuoso, la escritora le agarró de los tirantes y le espetó; "¿Eres uno de esos cabezas rapadas? ¿Por qué? Pareces un buen chico, así que tienes que dejar de ser un racista..un nazi".

El chico del polo azul.

Vicente Danvilla
Vicente Danvilla

Se llama Vicente pero es conocido por todos como 'El chico del polo azul'. El pasado 9 de octubre, un grupo de neonazis se manifestó por las calles de Valencia causando graves disturbios. A pesar de que ese mismo día se celebraba una concentración cívica por la Diada Nacional del País Valenciá, la Delegación del Gobierno autorizó la marcha fascista que no tenía otro objetivo que salir a la caza de opositores.

Ante la inacción de la policía, que no se esmeró en contener los ataques de los ultraderechistas, un joven de 17 años fue el único dique de contención frente a los propagandistas del odio. Vicente no se quedó quieto cuando dos de ellos comenzaron a pegar patadas a una chica a la que previamente habían tirado al suelo. Minutos después se encontró solo, resistiendo los ataques de una manada de descerebrados.

El chico del polo azul logró salir ileso y aunque le aconsejaron permanecer en el anonimato, Vicente Danvilla dio la cara ante los medios de comunicación para denunciar la impunidad con la que la extrema derecha se mueve en Valencia.