El cierre de Airbus amenaza el futuro de la provincia de Cádiz

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"Lucha o exilio" es el lema de los trabajadores de Airbus, la planta aeronáutica ubicada en la localidad gaditana de Puerto Real, cuyos 280 empleados sobreviven con la amenaza del cierre en el horizonte más inmediato. Desde hace 3 décadas, la provincia de Cádiz está siendo azotada por un terremoto constante que ha convertido a este territorio del sur de España en una de las zonas con más desempleo de Europa. La marcha de grandes industrias como Tabacalera, Delphi o Visteon, unido a la inestabilidad en la carga de trabajo de los astilleros, está abocando a las generaciones más jóvenes a tener que elegir entre dos opciones poco apetecibles: trabajar en el sector servicios, uno de los más precarizados y con peores condiciones laborales, o hacer la maleta para transitar el camino de la emigración.

"Yo tengo dos niñas chicas y se me parte el alma porque tendrán que irse. Si fuera porque ellas quieren no habría ningún problema, pero es muy duro que lo hagan por necesidad". Rosario es una de las trabajadoras de Airbus que está viviendo estos últimos días con incertidumbre. El pasado miércoles, la multinacional pospuso la decisión sobre el futuro de la planta de Puerto Real, y aunque la noticia podría interpretarse como un balón de oxígeno, Rosario cree que se trata de una artimaña para evitar la confrontación social. "Ahora la prensa está muy encima y creo que quieren esperar a tener un clima más favorable".

Desde hace 3 décadas, la provincia de Cádiz está siendo azotada por un terremoto constante que ha convertido a este territorio del sur de España en una de las zonas con más desempleo de Europa

Los trabajadores tienen por contrato una cláusula de disponibilidad geográfica, circunstancia que la patronal podría aprovechar para optar por una estrategia más silenciosa de pequeños traslados espaciados a lo largo de los próximos meses. "Mandarán fuera a 50 y luego a otros 50, hasta que poco a poco no quede nadie. Hace unos días clausuraron una oficina dentro de la planta", asegura la trabajadora.

Airbus mantiene que la situación es "muy crítica" y argumenta que la crisis del coronavirus ha acelerado la necesidad de tomar medidas para garantizar, aseguran, la viabilidad de la empresa en el futuro más inmediato.

El coronavirus ha dejado a los aviones en tierra, lo que ha supuesto un frenazo en la producción del modelo A380, cuya tecnología de montaje se realiza en la planta de Puerto Real. La aeronave fue diseñada para competir con el Boeing 747, su rival directo en la competencia estadounidense, pero ha resultado ser un error de estrategia en la planificación de Airbus. La compañía europea optó por un modelo planificado para un tráfico aéreo de corto recorrido, mientras que el rumbo del mercado en los últimos años se ha decantado hacia vuelos directos de larga distancia sin escalas. "No disponemos de una cartera sustancial de pedidos del A380 y, por tanto, no hay una base que sustente su producción, a pesar de todos los esfuerzos de venta que hemos realizado. Esto nos lleva a la finalización de entregas para 2021", declaró Tom Enders, CEO de la empresa, después de que la aerolínea Emirates colocara el último clavo en la tumba del A380 al reducir la demanda de 162 a 123 aviones.

Hace 4 años que salió de Puerto Real el último A380 y desde entonces no han enviado nada nuevo. Lo que pedimos es una redistribución de la carga de trabajo

"Hace 4 años que salió de Puerto Real el último A380 y desde entonces no han enviado nada nuevo. Lo que pedimos es una redistribución de la carga de trabajo, como ha sucedido en otras plantas donde también se fabricaba el mismo modelo". Rosario lamenta la dualidad de la patronal en la toma de decisiones, que abocan al cierre de la fábrica gaditana mientras invierten cantidades millonarias en las plantas de EE.UU., Canadá, Alemania, o más recientemente en Getafe, donde el pasado 15 de abril estrenó un nuevo campus, valorado en 400 millones de euros, y que contó en el acto de inauguración con la presencia de Pedro Sánchez y de Felipe VI. Un grupo de trabajadores de Puerto Real quiso desplazarse hasta allí para ejercer su actividad sindical, pero fueron interceptados por la policía nada más salir de la provincia. "Yo era una de las que iba en ese autobús. Solo queríamos mostrar el contraste de las decisiones de la empresa. Sentimos una impotencia tremenda".

Tal y como asegura Rosario resulta difícil comprender las decisiones de Airbus con la planta de Puerto Real, a la que la propia compañía otorgó la calificación de excelencia y cuyas infraestructuras ha utilizado como banco de pruebas para las últimas innovaciones. "Esta es una planta pionera en muchos ámbitos. Todo se prueba aquí y si funciona sigue adelante. Somos trabajadores muy cualificados y exigentes, pero los directivos no han estado a la altura".

Rosario toma aire cuando hablamos del papel de los grandes sindicatos. "UGT fue quien comenzó con las movilizaciones y luego se unió la GCT. El problema es que Comisiones Obreras tiene la mayoría e imponen sus decisiones. Desde el momento en que decidieron unirse a las reivindicaciones han tenido una actitud muy dictatorial y han desconvocado manifestaciones. Necesitamos una unidad real y la unidad no es que yo acate lo que tú quieras".

Las administraciones tampoco salen muy bien paradas del juicio de los trabajadores, salvo algunos ayuntamientos de la zona que han suscrito públicamente las reivindicaciones laborales. En el mes de febrero, el Parlamento de Andalucía aprobó, con diferencia de criterios entre los grupos, una proposición no de ley (PNL) impulsada conjuntamente por el PSOE y Adelante Andalucía con el objetivo de implementar un plan estratégico para el sector aeroespacial. "Queremos leyes, no una PNL. Agradecemos el compromiso y las muestras de apoyo, pero necesitamos un marco jurídico firme que nos proteja".

Entre directos e indirectos, 2.000 empleos se perderán si la planta echa el cierre

Le pregunto a Rosario por qué tanto revuelo si Airbus se ha comprometido a recolocar a todos los trabajadores de Puerto Real. "¿Y la industria auxiliar qué?". Entre directos e indirectos, 2.000 empleos se perderán si la planta echa el cierre. "Esto afectará hasta al pequeño comercio. Tenemos que luchar, se lo debemos a nuestros padres, que tanto pelearon, y se lo debemos al futuro de nuestros hijos", concluye. 

  • El efecto dominó en la industria auxiliar

Si el cierre de Airbus llegara a producirse el varapalo resonará en toda la provincia de Cádiz. La planta es el sustento de miles de familias, desde las empresas suministradoras hasta el pequeño comercio, que sobreviven en mayor o menor medida de la capacidad productiva de la planta de Puerto Real. "Sería muy perjudicial, sobre todo para los trabajadores eventuales, las contratas auxiliares y muchos empleos indirectos". Diego fue durante muchos años un empleado de la llamada industria auxiliar, y ahora, como muchos otros gaditanos, se ha visto obligado a buscar mejores pastos a más de 900 kilómetros de su Cádiz natal.

Desde Navarra, este antiguo trabajador de los astilleros de Navantia está implicado en la actividad sindical de su ciudad a través de la Coordinadora de Trabajadores del Metal (CTM), un colectivo reconvertido en sindicato hace menos de un año que "aparece para reivindicar los derechos laborales en Navantia y la industria auxiliar y en contra de la subcontratación".

En Cádiz hay una leyenda urbana muy extendida que atribuye a la plantilla de astilleros una vida holgada y exenta de preocupaciones. La estrategia patronal de azuzar el odio del último contra el penúltimo tiene mucho éxito en las zonas donde el empleo se ha convertido en un artículo de lujo, pero lo que muchos desconocen es que tras ese aparente relumbrón que desprenden los tajos de astilleros se esconde una política de externalización y pérdida de derechos laborales. "Solo el 20 por ciento de la plantilla es fija. El 80 por ciento restante somos mano de obra subcontratada en condiciones muy malas y con convenios que no se cumplen".

Solo el 20 por ciento de la plantilla es fija. El 80 por ciento restante somos mano de obra subcontratada en condiciones muy malas y con convenios que no se cumplen

La estructura de Navantia está conformada por cientos de empresas que diferencian a los trabajadores en salarios, normativas y estatus, lo que se traduce en una estrategia de disgregación que merma severamente la capacidad reivindicativa y la colectividad sindical. "Unirnos es una de las asignaturas pendientes, porque la lucha ha sido muy pobre en los últimos años. Hay muchas empresas que ni siquiera tienen comités ni delegados y los sindicatos mayoritarios han apostado por adormecer la reivindicación obrera".

La situación es delicada, pero Diego se muestra optimista porque "se están empezando a hacer cosas" y porque de la desidia de las grandes asociaciones sindicales ha surgido la actitud combativa de pequeñas organizaciones como la CTM, que apuestan por una actitud beligerante y sostenida en el tiempo para revertir la situación de una provincia que lleva décadas paralizada ante la amenaza del abismo. "Es muy importante que Airbus no se cierre, pero si se consigue no podemos simplemente volver a casa. Reivindicar los derechos laborales se ha convertido en un lujo, pero no podemos conformarnos con cualquier cosa".

Le pregunto a Diego si Cádiz está condenada a ser una tierra de camareros para servir a los turistas. "Eso siempre se dice, pero a mí no me gusta. Es muy digno ser camarero, pero hace falta diversificar y conseguir más carga de trabajo en otros sectores".

El 1 de mayo, los trabajadores y trabajadoras volverán a salir a las calles para intentar frenar el cierre de Airbus y para exigir el cumplimiento de una reivindicación histórica: un plan de reindustrialización para la provincia que garantice un futuro laboral estable más allá del tacticismo cortoplacista. "Necesitamos una reindustrialización inminente, pero que venga cargada de derechos laborales", concluye Diego. 

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