Cuéntalo; el relato colectivo que acabó con el silencio

El 26 de abril de 2018 amaneció con una bofetada. Ese día, la Audiencia Provincial de Navarra falló que la superviviente de 'la manada' no había sufrido violencia ni intimidación en la violación grupal ocurrida durante una noche de los Sanfermines de 2016. El suceso había ocupado el foco informativo durante meses y la decisión de la justicia fue un duro revés para millones de mujeres que habían visto reflejados sus fantasmas en el testimonio de la víctima.

Con la indignación popular recorriendo las calles y las redes sociales, la periodista Virginia Alonso decidió publicar un artículo donde se atrevió a contar un episodio de abuso sexual que había sufrido en Londres cuando tan solo era una adolescente.

No es fácil romper el muro del silencio que durante años hizo que este tipo de situaciones permanecieran aisladas en los márgenes del relato, allí donde se ocultan la culpa y la vergüenza que suelen imponerse a las afectadas, como si de una marca ignominiosa se tratase, pero si bien, la penúltima dentellada de 'la manada' fue profunda y dolorosa sirvió también como estilete para despertar un movimiento que ya forma parte de la historia de la conciencia feminista.

Fue la también periodista Cristina Fallarás la que prendió en Twitter una mecha llamada #Cuéntalo, que pronto se extendió por todo el mundo alzando las voces de infinidad de mujeres que se atrevieron, muchas de ellas por primera vez, a verbalizar los episodios de abusos y agresiones que habían sufrido a lo largo de sus vidas.

Tristemente, uno de los aspectos que tienen en común las mujeres de cualquier parte del planeta es haber sido objetivo de algún tipo de violencia machista y #Cuentalo fue la correa de transmisión para sacar a flote lo que durante tanto tiempo había permanecido oculto.

El elefante en la habitación hizo al fin acto de presencia gracias a testimonios de personas  anónimas como @fematraka: "Me encerraron, me acorralaron, me tocaron, quise gritar y una mano me sujetó la mandíbula y me tapó los labios. Siempre pensé que si me ponían una mano en la boca la mordería, pero no puede y me supe atrapada, sin escapatoria conocida y sin capacidad de pensar" o @TormentDrake: "Antes de cumplir 10 años, mi madre me mando a un recado a la tienda de abajo de mi casa. En el portal había un tipo joven. Saco su pene y me hizo tocarlo con la mano. Después me dijo que me bajará las bragas. Me eche a llorar. Me dijo que me fuera a casa y subí corriendo", y también de caras conocidas como Teresa Rodríguez: "Primer día de Universidad. El pueblo queda atrás. Camino de la primera clase. Nervios, ilusión, orgullo. Un tipo en bicicleta se me para, me coge las tetas con las dos manos y se va riendo. Miedo, vergüenza, odio. La ciudad se convierte en una enemiga" o Elisa Beni: "Tres veces me intentaron agredir sexualmente: en una litera del expreso Madrid-Pamplona, un coronel del Tercio en Ceuta y un estudiante de arquitectura del Opus en Pamplona. Del acoso sexual en el curro os lo cuento otro rato".

Es tan solo una pincelada, una pequeña representación de las 790.000 mujeres, de todo tipo de edad y condición, que tuvieron la valentía de contar sus vivencias con el soporte de #Cuentalo. 

Ahora, periodistas, documentalistas y profesionales del big data han creado un archivo interactivo con el fin de preservar para siempre esta narración del sufrimiento compartido. El resultado son 160.000 tuits, de los cuales 40.000 contaban agresiones o abusos en primera persona y 11.000 en nombre de una tercera. Además, más de 3.000 están protagonizados por víctimas menores de edad. 3 de cada 10 mensajes hablan de agresiones, 1 de cada 3 de acoso y miedo a salir a la calle, 1 de cada 10 de asesinatos, 1 de cada 7 de violaciones y 1 de cada 6 de maltrato. El movimiento se originó en España y de allí proceden el 38% de los testimonios, mientras que América Latina copa otro 30%. En total, más de 60 países participaron en la iniciativa.

Sumando tuits, retuits y comentarios se produjeron 2.750.000 interacciones que ahora permanecerán en el resguardo sempiterno; en el de internet, pero también en el de las administraciones públicas, y es que el equipo liderado por Fallarás ha puesto el grueso de la documentación a disposición de Ayuntamientos y Delegaciones de Gobierno para que sea útil en las nuevas estrategias que se deben adoptar para seguir luchando contra la lacra de la violencia de género, en cualquiera de sus manifestaciones.

Porque, como dijo el filósofo y escritor George Steiner; "lo que no se nombra no existe": ¡Cuéntalo!

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