Niké Alonso: "Tengo mucha esperanza en las nuevas generaciones de mujeres"

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Niké Alonso es pionera en la producción de efectos visuales en España. Ha trabajado con algunos de los realizadores más importantes de nuestro cine, aunque reconoce que durante su trayectoria le han marcado profesionales como Alejandro Amenábar y la posproductora Magoga Piñas. Nos encontramos con ella en el festival Cine por Mujeres para hablar sobre su oficio y aportación al mundo del cine.

¿En qué consiste la figura del productor de efectos visuales?

Consiste en organizar cada una de las fases del proyecto, desde el contacto inicial con la productora hasta la entrega del master. Es un trabajo que se desarrolla mano a mano con el Supervisor del proyecto. En líneas generales, somos quien está al cargo de atender el proyecto a nivel interno (dentro del estudio) y mantener el contacto con los clientes. Somos los que nos encargamos de que salga en tiempos, teniendo en cuenta también el presupuesto con el que contamos. A grandes rasgos, el proceso a seguir es el siguiente: se recibe un guión a partir del cual se habla con la productora y con el director. A partir de ahí se desglosan, junto con el Supervisor del proyecto, los planos a posproducir, y el supervisor plantea cómo será el rodaje de esos planos para que pueda hacerse luego los Efectos Visuales. Luego recibimos los planos digitalizados en alta resolución y una edición en tiempos. Ahí empieza el trabajo dentro del estudio, coordinando a los distintos departamentos tanto 3D como 2D para repartir el trabajo de forma óptima y llegar a la fecha de entrega. Durante este proceso, se presentan los avances a los directores y productores y se van modificando según sus comentarios. Una vez aprobados se hace la entrega al laboratorio o al editor, para generar el master final. Dependiendo del proyecto el proceso de entrega varía.

Siempre recordaré que cuando el cine se rodaba en analógico, para poder digitalizar los planos había que hacer una copia de seguridad de cada uno en el laboratorio, después cortar el negativo y finalmente escanearlo en Londres.

Este puesto se perderá en las pequeñas producciones, de bajo presupuesto 

No debería ser así, de hecho no creo que suceda en muchas ocasiones. Cualquier proyecto, por pequeño que sea, necesita una producción, es un trabajo que hay que hacer en cualquier caso. Lo que sí puede pasar en producciones pequeñas es que sea un trabajo que se comparta con otras funciones. 

¿Qué es lo más complejo que te ha tocado hacer en una película y qué responsabilidad acarreaba?

Cada proyecto es diferente. En todos aprendes y en todos te enfrentas a cosas nuevas aunque lleves muchos años trabajando en esto, es maravilloso que nunca dejas de aprender. Siempre recordaré que cuando el cine se rodaba en analógico, para poder digitalizar los planos había que hacer una copia de seguridad de cada uno en el laboratorio, después cortar el negativo y finalmente escanearlo en Londres. Imagínate lo que supone mandar cortar un negativo original, con unos códigos de tiempo que mandábamos por mail al laboratorio. Ahora todo es digital y puedes hacer las copias que necesites, en cambio antes el negativo hacía que cada paso te lo pensaras y revisaras mil veces. No había tanto margen de equivocación. Era mucho más complicado de llevar, más estresante.

¿Cómo fueron tus inicios en la profesión?

Empecé desde cero, me vine desde Sevilla a Madrid de ayudante de producción  para trabajar en el departamento de 3D de una empresa que se llamaba Daiquiri. Eran los mejores de la época, en torno al año 2000. Allí empecé a aprender sobre este negocio, muy poco a poco, preguntando mucho y trabajando muchas, muchas horas.  

¿Cuál es la experiencia que ha marcado tu trayectoria?

Cuando me llamó Félix Bergés y Magoga Piñas para trabajar en su equipo del departamento de cine. Trabajábamos en la misma empresa y necesitaban a alguien. Yo no tenía mucha experiencia pero supongo que vieron que podía y quería aprender. Ellos me dieron mi primera oportunidad para tener algo de responsabilidad y hacer cine, se lo agradeceré siempre. A día de hoy seguimos trabajando juntos, 20 años después. 

A la hora de promocionar y ascender a puestos importantes, a veces pienso que hay pocas mujeres en esos cargos y muchas en otros menos relevantes. No sé si es casualidad o hay otras razones detrás.

¿Quiénes son tus referentes en el cine español o internacional?

No sé si llamarlos referentes, es una cuestión muy subjetiva a quién admiras o con quién trabajas mejor. En España tenemos mucha suerte, hay muchísimo talento y grandes directores con los que disfrutamos trabajando y a los que admiramos. Si tuviera que elegir a uno de todos los directores con los que he trabajado, el que más me ha sorprendido para bien es Alejandro Amenábar. Es una delicia trabajar para él, pues es la persona más inteligente y entregada a su trabajo con la que he coincidido. 

¿Alguna mujer que te haya influido en tu oficio?

Hoy en día ya hay algunas mujeres en este sector con cargos de bastante responsabilidad. Antes éramos menos y la mayoría pintábamos poco. Quizá Magoga Piñas sea la mujer que más me ha influido, ya que admiro su valentía y su talento trabajando. 

En tu gremio, ¿las mujeres seguís teniendo que demostrar mucho más que los hombres para que os elijan? 

No creo que sea un sector discriminatorio en ese sentido. Por desgracia, los hay mucho peores. Entiendo que se contrata de la misma manera a un hombre que a una mujer, que se valora el talento y la trayectoria profesional, sin tener en cuenta en sexo. A la hora de promocionar y ascender a puestos importantes, a veces pienso que hay pocas mujeres en estos cargos y muchas en otros menos relevantes. No sé si es casualidad o hay otras razones detrás.

Como profesional, ¿has sufrido discriminación de género a lo largo de tu carrera?  

No he tenido esa sensación de una manera muy evidente. Llevo trabajando veinte años, he pasado por diferentes empresas con gente de todo tipo y alguna situación injusta sí que he vivido, no podemos negar que es algo que existe, en mayor o menor medida.  

¿Puedes contarnos alguna anécdota?

Alguna que otra vez, sí me ha pasado que debido a mi nombre, pensaban que era un hombre, cuando me oían la voz o me veían, de repente su actitud hacia mí cambiaba. Me lo he tomado siempre con humor. Tengo mucha esperanza en las nuevas generaciones de mujeres, que tienen las cosas mucho más claras y no se callan ante las injusticias. Estoy convencida de que conseguirán llegar hasta donde las de mi edad no vamos a llegar, por mucho que queramos. Confío mucho en nuestra capacidad de mejorar, en la de los hombres y en la de las mujeres. 

¿Estás embarcada en algún proyecto en estos momentos?

Bueno, ahora llevo la producción de el departamento de publicidad en El Ranchito. Ya sabes, los proyectos cambian cada semana. Son proyectos más cortos de duración y más intensos que el cine. Ahora estoy con varios a la vez, pero al ser marcas comerciales no creo que se puedan nombrar en una entrevista... ya sabes.

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