España es cómplice de la barbarie en Yemen

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La guerra contra Yemen comenzó en marzo de 2015 y ha afectado la infraestructura del país, destruyendo hospitales, escuelas y fábricas. Según cifras oficiales, 22.2 millones de yemeníes necesitan urgentemente alimentos, siendo una población de aproximadamente 28 millones. La amenaza de hambre severa se cierne sobre 8.4 millones y casi 400.000 menores de edad están sufriendo malnutrición. Según las Naciones Unidas, estamos ante la crisis humanitaria más grave de los últimos 100 años, superando las cifras del conflicto de Siria. Muchos yemeníes ya piensan que los ataques contra Arabia Saudita son la última esperanza para detener la guerra y levantar el bloqueo a su país.

Yemen está siendo ignorado por la comunidad internacional; un país asolado por una guerra que se ensaña con la población civil. La coalición que lidera Arabia Saudí y que tiene como mayor aliado a los EE.UU, ataca hospitales, colegios, mercados, bodas, funerales. Este conflicto se ha alimentado desde el principio con la venta de armas de varias potencias occidentales, cuya lista lideran, como no podía ser de otra manera, Estados Unidos (que durante el último quinquenio fue la fuente del 61% de sus importaciones) y el Reino Unido (con un 23%), seguido de Francia (3,6%), España (2,4%) y Alemania (1,8%). Más allá del porcentaje que se lleve cada país, dichas ventas representan una importante partida para sus respectivas industrias armamentísticas. Concretamente en España, Arabia Saudí es el principal cliente fuera de la UE y la OTAN.

España apoyó en secreto la guerra en Yemen prestando apoyo logístico a Arabia Saudí para la intervención armada; después se vio recompensada con el contrato multimillonario de Navantia con Riad

Entre 2015 y 2018, España exportó armas a Arabia Saudita por un valor de 2.046 millones de euros. Si bien el actual Gobierno ha anunciado varias veces no haber vendido nada nuevo al país saudí ni firmado nuevos contratos, no ha confirmado si ha revocado las licencias de las autorizaciones pendientes del gobierno anterior. En cualquier caso, el Estado Español es cómplice y corresponsable de las atrocidades cometidas por Arabia Saudí en Yemen. España apoyó en secreto la guerra en Yemen prestando apoyo logístico a Arabia Saudí para la intervención armada y después se vio recompensada con el contrato multimillonario de Navantia con Riad, consistente en cinco corbetas por valor de 1.800 millones de euros, que se encuentran en plena construcción en los Astilleros de Cádiz. 

Según Amnistía Internacional, Buthaina, de cinco años, perdió a sus padres y cinco hermanos y hermanas de entre dos y diez años en un ataque saudí. Un ataque en el que se usaron bombas guiadas por láser, muy similares a las 400 bombas de precisión que España vendió a Arabia Saudí en 2015 y que, sin muchos escrúpulos, nuestro Gobierno acabó enviando en 2018.

No solo eso, Emiratos Árabes Unidos (EAU), integrante de la coalición que participa activamente en los ataques contra la población yemení, es otro de los grandes compradores de armas exportadas desde España. Entre 2015 y 2017 el Gobierno español autorizó 40 licencias de exportación de material de defensa a EAU por valor de 102,4 millones de euros, y llevó a cabo exportaciones de armas por importe de 83,6 millones de euros, según un documento de Armas Bajo Control. En dicho informe se destaca además, que en el primer semestre de 2018, "el Gobierno autorizó 10 licencias de material de defensa por valor de 239 millones de euros". 

En ese sentido, Armas Bajo Control advierte que Emiratos "sigue desempeñando una función destacada en la coalición internacional encabezada por Arabia Saudí", remarcando que "ha llevado a cabo decenas de ataques ilegítimos en Yemen". De hecho, denunciaba que "tropas de EAU y milicias que operan en el sur de Yemen llevaron a cabo desapariciones forzadas y torturas".

Un grupo de expertos de la ONU en derechos humanos publicó el pasado septiembre un informe en el que denuncia una serie de posibles crímenes de guerra cometidos por las diversas partes envueltas en el conflicto del país árabe durante los últimos cinco años. Entre las violaciones humanitarias que describe el informe se incluyen bombardeos indiscriminados, asesinatos y detenciones arbitrarias, torturas, violencia sexual y de género, y el bloqueo al acceso a la ayuda humanitaria. 

El bloqueo del petróleo impuesto por la coalición que lidera Arabia Saudí está impidiendo la llegada de ayuda humanitaria

El Grupo, creado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, encontró que tanto los gobiernos de Yemen, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, como los hutíes y los comités populares afiliados, gozaron de una "falta de responsabilidad generalizada" en cuanto a violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. El presidente del Grupo, Kamel Jendoubi, señaló que "las violaciones contra civiles yemeníes continúan sin cesar tras cinco años de conflicto, con un total desprecio por la difícil situación de la población y la falta de acción internacional para exigir responsabilidades a las partes en el conflicto". Asimismo, se ha identificado a un número indeterminado de personas que podrían ser responsables de crímenes internacionales y presentaron una lista confidencial de nombres a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Asimismo, especificó que, en caso de no poder identificar a algún individuo, se reconoció al grupo responsable.

El informe pide el cese inmediato de todos los actos violentos cometidos contra los civiles y exige a las partes que adopten medidas para protegerlos y garantizar la administración de justicia para todas las víctimas. Insta a terceros Estados a abstenerse de suministrar armas que puedan utilizarse en el conflicto. Jendoubi además calificó como "inhumana" la falta de acceso a medicinas, agua y alimentación que sufre la población yemení y dijo que esta restricción "debe cesar de inmediato". Añadió que "la supervivencia de los 24 millones de personas necesitadas debería ser la prioridad" y mostró su contrariedad ante el posible uso del hambre como método de combate "ya que esos actos contribuían a privar a la población de cosas indispensables para su supervivencia".

El bloqueo del petróleo impuesto por la coalición que lidera Arabia Sauí está impidiendo la llegada de ayuda humanitaria. Se necesita combustible para el transporte y la escasez ha provocado que los precios del combustible aumenten hasta un 200 por ciento en algunas áreas. Cómo consecuencia, salvar vidas es más costoso en estos momentos, pues las entregas que solían demorarse un día ahora se dilatan hasta tres. Los camiones tienen que esperar el combustible y esto se traduce en retrasos importantes en la entrega de alimentos y medicamentos a las comunidades más vulnerables.

Un nuevo informe del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas muestra que un endurecimiento reciente del bloqueo de la Coalición contra el país y la escasez de combustible que ha provocado, no solo están exacerbando la crisis humanitaria en el país, sino que puede hacer de Yemen el país más pobre para el año 2022. El portavoz del ministerio, Dr. Yousef al-Hadhri, dijo en un comunicado que más de 120 hospitales, 3.000 centros de salud, hospitales privados, farmacias, laboratorios y bancos de sangre están en riesgo de "catástrofe" si la Coalición continúa evitando la llegada de derivados del petróleo.

La escasez de combustible está causando una crisis de salud pública, ya que se esperan picos de enfermedades transmitidas por el agua debido a la incapacidad de los sistemas de filtración para operar y de los camiones para entregar agua potable segura

El número de establecimientos de salud en el sector privado afectados por la escasez de derivados del petróleo se estima en 183 hospitales, 165 dispensarios y 555 centros médicos, un total de más de 903 establecimientos, incluidos hospitales privados, que atienden a más del 60 por ciento de población. Además de sus efectos agudos en los hospitales de Yemen, la escasez de combustible está causando una crisis de salud pública, ya que se esperan picos de enfermedades transmitidas por el agua debido a la incapacidad de los sistemas de filtración para operar y de los camiones para entregar agua potable segura, como plantas desaladoras que no pueden operar sin combustible.

Según fuentes locales, en la guardería del Hospital de Maternidad e Infancia en Amran, tanto los médicos como las familias temen que la escasez de combustible conduzca a cortes de energía, hundiendo la sala en la oscuridad y haciendo que sus máquinas que salvan vidas no funcionen. El Dr. Hadi Al-Hamzi, director general del hospital, alertó de que 30 bebés podrían morir si sus incubadoras se detienen por solo dos horas: "Tenemos una grave escasez de combustible para el generador, y no tenemos perspectivas de obtener más en los próximos días". 

Por su parte, Mohammed Mujahed, director de la Oficina de Salud de la Gobernación de Amran, advirtió que los cuidados intensivos para madres embarazadas y guarderías en la provincia podría detenerse en cuestión de horas si no se asegura el combustible del generador. Actualmente se necesita combustible no solo para alimentar los generadores que han sido la única fuente de electricidad para los hospitales desde un apagón generalizado en 2015, sino también para el transporte. 

Save the Children ha declarado en un comunicado que "los precios del combustible han subido un 100% en los últimos 40 días, ya que el gobierno internacionalmente reconocido (respaldado por Arabia Saudita) impuso aranceles aduaneros en la capital interina de Adén. Eso causó una disminución del 60% en la cantidad de combustible que llega a través del puerto clave de Hodeida". Durante 40 días, la Coalición que lidera Arabia Saudí ha seguido manteniendo 13 barcos cargados con derivados del petróleo en el mar, evitando que entren en el puerto de Hodeida. La ONU ya ha inspeccionado y licenciado los barcos en cumplimiento de una decisión emitida por el gobierno que exige que se paguen los aranceles aduaneros en Adén antes de que los barcos puedan descargar en Hodeida.

La Coalición ha intensificado la incautación y detención de barcos que transportan alimentos y combustible a Yemen, y la gente común ya siente los efectos de esas incautaciones. Miles de yemeníes que ya enfrentan una grave escasez de alimentos podrían morir, ya que las existencias de alimentos almacenados disminuyen y no se pueden reponer. Sultana Begum, representante de la organización humanitaria del Consejo Noruego para los Refugiados, dijo a Reuters que "la escasez de combustible en Yemen exacerba la ya grave situación humanitaria en el país y conduce a niveles inaceptables de sufrimiento".

Tras cinco años de guerra, en Yemen cerca de 18 millones de personas no tienen suficientes alimentos para comer  

Tras cinco años de guerra, en Yemen cerca de 18 millones de personas no tienen suficientes alimentos para comer y ha surgido el brote de cólera de más rápido crecimiento jamás registrado. La gripe porcina, la rabia, la difteria y el sarampión también han emergido en el país; y todo esto ocurre mientras el país encuentra en medio de la peor hambruna del mundo. Con todo, los desnutridos son aún más susceptibles a las enfermedades. Las vacunas utilizadas para prevenir la propagación de la miríada de enfermedades que afectan a Yemen también están en riesgo, ya que las instalaciones de almacenamiento especializadas que se utilizan para mantener las temperaturas específicas necesarias y asegurar su eficacia no tienen electricidad.

El director de Save the Children, Tamer Kirolos, dijo que la crisis del combustible ya está afectando a sus operaciones humanitarias, pues dependen en gran medida de la disponibilidad de combustible para transportar la ayuda a las instalaciones que apoyan. Cientos de miles de niños y sus familias están afectados por la crisis humanitaria de Yemen.

Mushsin Siddiquey, director de Oxfam en Yemen, informó de que "un niño o niña es asesinado cada día y la violencia sigue siendo una amenaza diaria para las y los yemeníes, junto al hambre y las enfermedades". Asimismo, reclamó que "la población de Yemen necesita urgentemente un alto el fuego a nivel nacional antes de que se pierdan más vidas por esta horrible guerra y el desastre humanitario que está alimentando. Todas las partes en conflicto y quienes tienen influencia sobre ellas deberían hacer todo lo que esté en su poder para terminar con esta sangrienta guerra".

El conflicto entre los hutíes y el Gobierno internacionalmente reconocido, que cuenta con el apoyo de una coalición internacional de la que forman parte Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, lleva arrastrándose cinco años. Las Naciones Unidas han estimado que, si la guerra continúa en 2022, más de medio millón de personas habrán perdido la vida como resultado de los combates, el hambre y las enfermedades.

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