Israel disparó munición letal contra un niño palestino de 9 años

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El gobierno de Israel mintió deliberadamente para tratar de ocultar la enésima tropelía de sus soldados contra civiles palestinos. Ocurrió el pasado 12 de julio en la ciudad de Kafr Qaddum, situada al norte de Cisjordania. Las tropas de infantería realizaron una incursión sobre territorio palestino para frenar las manifestaciones que protestaban contra la expansión de los asentamientos de colonos. Naciones Unidas ha reiterado en varias ocasiones la ilegalidad de estos campamentos, pero tanto la administración de Netanyahu como sus predecesores en el cargo han hecho caso omiso de los dictámenes de las organizaciones internacionales.

Según el relato oficialista de Tel Aviv, aquel día, sus soldados encontraron una fuerte oposición que fue repelida con “armamento disuasorio”, pero en ningún caso, aseguran, con munición letal.

Los hechos dicen lo contrario; Abdul Rahman Yasser Shteiwi, un niño de tan solo 9 años, sufrió un disparo cuando se encontraba jugando cerca de su casa, ajeno a la manifestación que se estaba produciendo en aquellos instantes. Tras lo sucedido fue trasladado de inmediato al Hospital Rafidia, en Nablus, para ser operado de urgencia. Unos días después, con su vida pendiendo de un hilo, se decretó su ingreso en el Hospital Tel Hashomer de Tel Aviv, donde todavía permanece en estado crítico.  

Su caso ha despertado la indignación entre los palestinos, que se lanzaron a las calles para mostrar su rechazo a la escalada de represión que Israel ha implementado en la zona, con la ayuda del silencio cómplice de la comunidad internacional.

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Abul, tras ser intervenido en el hospital de Nablus

El ejecutivo hebreo salió al paso de las acusaciones que apuntaban a un intento de asesinato premeditado y esgrimió que la causa de lo sucedido había sido provocada por el golpe de una pelota de goma: “Un desafortunado accidente”, concluyeron.

Abdul tenía una lesión penetrante en el lóbulo frontal del lado derecho. La lesión fue grave y hay más de 100 fragmentos de bala en su cabeza

Ahora, dos meses después, las organizaciones en defensa de los derechos humanos que trabajan sobre el terreno han hecho púbico el informe de Othman Othman, el neurocirujano del hospital de Rafidia que intentó salvar la vida de Abdul. El médico afirma “sin ningún tipo de duda” que el niño recibió varios impactos de bala: “Abdul tenía una lesión penetrante en el lóbulo frontal del lado derecho. La lesión fue grave y hay más de 100 fragmentos de bala en su cabeza. Esto no es una bala de goma, es una bala real. Una bala de goma no entraría de esa manera en el cráneo porque no tiene una cabeza afilada. Esto es algo que tenía una cabeza afilada por varios impactos de bala en su cabeza”.

Cuestionado sobre el estado de salud del niño, el doctor asegura que “todavía no podemos decir cuál es la verdadera lesión cerebral y las secuelas que tendrá Abdul en el caso de que sobreviva”.

A pesar de las evidencias, Israel sigue firme en su postura y defiende que la respuesta de su ejército fue “proporcional” y con material antidisturbios no letal. Por su parte, Murad Shtaiwi, líder del comité de resistencia popular de Kafr Qaddum, lamentó ante los medios lo que calificó como “un crimen de estado” y reiteró el compromiso de su pueblo de “seguir luchando para denunciar los abusos de Israel”. Pocos días después de realizar estas declaraciones, Shtaiwi fue detenido por la policía israelí durante 5 días, en los cuales asegura haber sido víctima de todo tipo de torturas y vejaciones.

Los vecinos de Kafr Qaaddum llevan 9 años organizando manifestaciones semanales contra la expansión de los asentamientos de colonos en su territorio. La multiplicación de los campamentos ilegales ha provocado, entre otras cosas, el cierre de la carretera que conecta con la vecina Nablusa, y con ello, la limitación de movimientos de los habitantes del pueblo.

Según datos de la organización Defense for Children International, desde septiembre del año 2000, 2.103 niños palestinos han sido asesinados por las fuerzas de ocupación de Israel

Las protestas son duramente reprendidas por el ejército de Israel, dejando tras de sí centenares de heridos en cada incursión. Los niños son el segmento de población más débil y los cadáveres ya se cuentan por miles. Según datos de la organización Defense for Children International, desde septiembre del año 2000, cuando estalló la segunda intifada, 2.103 niños palestinos han sido asesinados por las fuerzas de ocupación de Israel.

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