La única jirafa blanca de Kenia y su cría, víctimas de la caza furtiva

Kamchatka es un espacio colectivo para una forma de hacer periodismo: feminista, de clase, contestatario e independiente. No tenemos grandes inversores que interfieran en nuestra ética profesional y para que esto pueda seguir así necesitamos más que nunca vuestra colaboración. Ayúdanos a seguir siendo libres. Ayúdanos a resistir.

La única jirafa blanca de Kenia y una de sus crías han sido sido víctimas de la caza furtiva, según ha confirmado el Centro de Conservación Ishaqbini Hirola, encargados de la prevención y el cuidado de la flora y la fauna en esta zona del país africano. Los animales llevaban sin ser avistados desde el pasado mes de enero, hasta que hace unos días, trabajadores del centro encontraron los cadáveres. "Es un día muy triste para jirafa y para toda Kenia. Somos la única comunidad en todo el mundo que conserva las jirafas blancas. Estas muertes suponen un fuerte revés a los avances que había llevado a cabo la comunidad para la conservación de especies raras y únicas en el mundo", lamenta Mohammed Ahmednoor, director del centro de conservación.

 

Con la muerte del ejemplar adulto y su cría, una hembra de apenas 7 meses, los expertos estiman que solo queda con vida otra cría de jirafa blanca, un joven macho sobre el que ahora aumentarán las medidas de seguridad.

La particularidad de estos animales radica en su tonalidad de piel, fruto de una alteración genética llamada leucismo, que a diferencia de los albinos, hace que los órganos y los tejidos blandos se mantengan en su color habitual. Tal es la rareza que solo hay constancia de otro ejemplar adulto, visto en Tanzania en 2016.

Un año después, las jirafas de Kenia saltaron a la fama tras ser descubiertas por un grupo de guardabosques que subieron un video a internet. Muchos usuarios advirtieron en su momento del peligro que suponía revelar la ubicación de los animales, unos malos presagios que desgraciadamente han terminado cumpliéndose.

Al margen de la excepcionalidad de su color blanco, los dos especímenes pertenecen al grupo de jirafas reticuladas, incluida en la lista roja de peligro de extinción y de la que apenas quedan 11.000 ejemplares en todo el mundo. 
 

Suscríbete a nuestra newsletter