Luces y sombras de Picasso en breves trazos

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Pablo Picasso nació en Málaga el 25 de octubre de 1881. En lo que concierne a su profesión y vocación, fue un pintor excepcional y un artista prodigio, desde muy niño. Pero su faceta humana estuvo fracturada en dos caras muy opuestas. En una, mantuvo un compromiso fiel de resistencia al fascismo, al que combatió a través de sus lienzos y con su inquebrantable posición política, donde volcó toda su solidaridad. La otra, reflejó sin duda cómo maltrató a las mujeres, a las que consideró puros objetos que usaba únicamente para cumplir sus fines artísticos y sexuales. 

EL GUERNICA

Probablemente la obra más reconocida del artista y un homenaje a la causa republicana. El Guernica se mantuvo en el Museo de Arte de Nueva York desde 1940, pero por petición del propio Picasso, volvió a España cuando finalizó el Franquismo.

Traslado del Guernica
Traslado del Guernica

 

DIRECTOR DEL MUSEO DEL PRADO

En septiembre de 1936, el Gobierno de la II República nombró a Pablo Picasso director del Museo del Prado. El pintor aceptó encantado el nombramiento, ya que idolatraba las pinturas que allí estaban colgadas y adoraba a sus autores. Pero nunca tomó posesión del puesto, ni tampoco se publicó nunca su revocación del cargo. Por lo tanto, en teoría, y a pesar de llevar 46 años muerto, Pablo Ruiz Picasso sigue siendo director de la gran pinacoteca, como él mismo comentó jocosamente en más de una ocasión.

Nombramiento de Pablo Picasso
Nombramiento de Picasso como director del Museo del Prado

 

REPLICA A UN FUNCIONARIO NAZI

Pablo Picasso, al igual que el músico Pau Casals, se quedó en 1940 en París en lugar de buscar asilo en otro país tras la entrada nazi en París. Picasso dio refugio a otros antifascistas y, aunque nunca lo pillaron in fraganti, estuvo todos esos años en el punto de mira de la Gestapo. Cuenta María Teresa León en su Memoria de la melancolía que el embajador de la Alemania nazi Otto Abetz, que coleccionaba los cuadros de pintura contemporánea que Hitler desdeñaba, fue a verlo a su taller parisino y le pidió que le enseñara lo que estaba haciendo. Cuando Picasso le mostró una reproducción del Guernica, el alemán exclamó: "Es lo mejor que ha hecho usted hasta ahora", a lo que Picasso replicó: "Esto no lo he hecho yo, lo han hecho ustedes".

Picasso estudio
Picasso en su estudio de París

 

COMUNISTA AFILIADO

Picasso, declarado antifascista, siempre apoyó la República española, participó en la Resistencia francesa, fue miembro activo del movimiento pacifista durante la Guerra Fría y defensor del comunismo internacional. Se afilió al Partido Comunista en 1947, pero tuvo una relación compleja con él, pues no aprobó la represión al levantamiento húngaro ni la Primavera de Praga. Aun así, se mantuvo fiel a los ideales marxistas hasta su muerte en 1973. Llegó a recibir el premio Stalin de la Paz en 1950 y el premio Lenin Internacional de la Paz en 1962. 

Picasso Premio Stalin
Picasso y Stalin

 

EL SUÉTER DE RAYAS

El famoso suéter a rayas que llevaba era, desde un decreto de 1858, parte del uniforme oficial de los marineros de Bretaña, un diseño vistoso para distinguir fácilmente a los trabajadores de la mar si tenían la mala suerte de caer por la borda. Cada una de sus 21 rayas, representaba una victoria de Napoleón Bonaparte. La legislación era tan estricta que indicaba también el grosor de cada raya: las azules debían medir un centímetro y las blancas, el doble. Coco Chanel fue la que tomó esta humilde prenda marinera y la introdujo en el mundo de la moda en 1917; fue acogida como un símbolo de rebeldía por las damas adineradas que la lucían junto a sus joyas y pantalones. Desde entonces se ha asociado a cierta rebeldía, tal vez por el carácter transgresor de las celebridades que la han llevado: no solo Picasso, sino también Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, Jean Paul Gaultier, Kurt Cobain o Kate Moss. Ese suéter se ha convertido un poco en símbolo del inconformismo y la libertad.

Picasso con el suéter de rayas
Picasso con el suéter de rayas

 

PICASSO Y LAS MUJERES

Una de las cosas que más ha dado que hablar ha sido la relación de Picasso con las mujeres. Puede que fuera un genio con los pinceles, pero parece ser que hizo muchísimo daño a las mujeres a las que amó, a quienes también trató de forma tiránica y despiadada. Él mismo llegó a decir que las mujeres eran "máquinas de sufrir".

Picasso sentía una profunda atracción por las mujeres, eran sus musas, su fuente de inspiración, su motor y el objeto de su deseo. Iba hilvanando amantes, no había acabado una relación y ya empezaba otra. Lo del poliamor le habría ido que ni pintado. Una de sus relaciones más tormentosas fue la que mantuvo con la fotógrafa Dora Maar. En su libro Guernica, 1937, Alain Viscondelet da a entender que Picasso, para quien el amor y el arte se entremezclaban irremediablemente, escapó del hechizo de Maar creando el famoso cuadro, el lienzo se convirtió en la matanza de su propia pasión por la artista.

La lista de mujeres que amaron a Picasso no es corta: Françoise Olivier, Marcelle Humbert, también conocida como Eva Gouel, Gaby Lespinasse, Olga Jojlova (su primera esposa), Marie Thérèse Walter, Dora Maar, Françoise Gilot, Geneviève Laporte, Jacqueline Roque (su segunda esposa). Picasso las enamoraba, pero en muchos casos también les arruinaba la vida, no era fácil convivir con un genio que además era el macho alfa por antonomasia. Así el destino de muchas de ellas no pudo ser más trágico: Olga murió desahuciada, Marie Thérèse se ahorcó a los 68 años, Jacqueline se suicidó en 1986, disparándose con un revólver en la cabeza, y Dora no superó la profunda depresión en la que se vio sumida tras romper con el artista.

cuadro gran desnudo en un sillon rojo
Representación de Olga Khokhlova, la primera mujer de Picasso

 

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