Luces y sombras de una sentencia histórica

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Tras casi 7 semanas de juicio y 5 días de deliberaciones, Harvey Weinstein, otrora el gran productor de cine de Hollywood, ha sido declarado culpable de 2 de los 5 delitos sexuales a los que se enfrentaba, y por los que podría pasar hasta 29 años entre rejas. Un Tribunal de Nueva York le condena por un delito sexual en tercer grado contra la ayudante de producción Mimi Harleyi, a la que obligó a realizarle una felación, y por violación en tercer grado (sin consentimiento expreso) a la actriz Jessica Mann.

El jurado del caso, el primero y hasta la fecha único relacionado directamente con el MeeToo, le absuelve del cargo de agresión sexual depredadora, un término que se utiliza para explicar que los abusos forman parte de un patrón de conducta, y por el que arriesgaba la cadena perpetua.

El juez del caso, James Burke, ha denegado la petición de los abogados del ex productor, que solicitaron que su cliente pudiera seguir en su casa en libertad bajo fianza por motivos de salud. Los alguaciles le colocaron las esposas mientras clamaba por su inocencia camino de los calabozos, donde estará el menos hasta el próximo 11 de marzo, fecha en la que está previsto que se conozca el tiempo de la condena.

La sentencia llega dos años y medio después de que el New York Times y la revista New Yorker hicieran públicos los testimonios de decenas de mujeres que aseguraban haber sido víctimas de todo tipo de ataques de índole sexual.

El caso fue el germen del MeToo, un movimiento que ha traspasado las fronteras de la industria del cine y que puso en evidencia que las conductas depredadoras perpetradas por hombres poderosos eran prácticamente un convencionalismo social.

Aunque las mujeres que mantienen haber sido atacadas por Weinstein suman casi un centenar, solo 5 de ellas consiguieron llevarle a juicio, y finalmente 2 han logrado recluirle entre las rejas de un presidio. Del resto, algunas fueron descartadas por haber prescrito o estar fuera del marco jurisdiccional de Nueva York, mientras que otras se retiraron por miedo a las posibles consecuencias. Weinstein pasará una larga temporada en la cárcel, pero hasta hace muy poco era el gran productor que hacía y deshacía a su antojo en los círculos de poder de Hollywood. Responsable de cintas oscarizadas como 'Shakespeare in love', 'Pulp Fiction', 'El Paciente inglés' o 'El Indomable Will Hunting', casi nadie se podía imaginar que el ídolo de barro podría verse destruido en mil pedazos.

Los abogados de la defensa han seguido una estrategia de inocencia basada en intentar convencer al jurado de que las relaciones fueron consentidas, esgrimiendo que las denunciantes mantuvieron contacto con Weinstein después de los abusos. Este extremo fue desmentido en sala por la doctora psiquiatra Barbara Ziv, quien argumentó que es habitual que las víctimas sigan relacionándose con los agresores, más aún si resulta ser un hombre con una fuerte ascendencia en el ámbito personal o profesional.

El intento de desdibujar a las supervivientes como mujeres ambiciosas que permitieron los encuentros para avanzar en sus carreras profesionales tampoco ha funcionado, a pesar de que contrataron los servicios de la empresa israelí de espionaje Black Cube para tratar de desacreditarlas.

Idéntico final ha tenido el plan de presentar a Weinstein como un pobre anciano de mala salud que se veía obligado a acudir a los juzgados con la ayuda de un andador tras ser intervenido de una operación de espalda. "No están viendo a un anciano inofensivo. Es un depredador sexual y un violador" advirtió al jurado la fiscal asistente Meghan Hast. 

En los últimos dos años, la vida del rey midas de la industria audiovisual estadounidense ha cambiado radicalmente. "Estoy encantado de ser el sheriff de esta puta ciudad", presumía en una de sus fiestas. Ahora, tras ser expulsado de la Academia del Cine, ha tenido que vender sus propiedades para financiar la costosa defensa y se divorció de la mujer con la que llevaba casado más de una década. "Estaba consumido por mi trabajo y mi permanente búsqueda del éxito", declaró durante una entrevista a la CNN poco después de ingresar en una clínica para tratarse lo que calificó como "una adicción desenfrenada por el sexo y por mantener el control de todo lo que sucede a mi alrededor".

Si bien la condena que afronta puede retenerle casi 30 años entre rejas, debería considerarse afortunado, ya que ha sido finalmente absuelto del cargo para el que se solicitaba la cadena perpetua. El jurado ha considerado que su actitud delictiva no forma parte de un patrón de conducta general, a pesar de las decenas de mujeres que han coincidido en un mismo testimonio: Weinstein las citaba en la habitación de un hotel con la promesa de un trabajo. Era entonces cuando las agredía y las amenazaba de las consecuencias de una delación.

El fiscal jefe del distrito de Manhattan, Cy Vance, celebró el resultado del proceso como un "nuevo escenario de esperanza para las supervivientes de ataques sexuales", pero la sensación general es agridulce ante un dictamen judicial que deja a medias el castigo para unos delitos de tal magnitud.

Los abogados de Weinstein anunciaron la presentación de un recurso basado en posibles irregularidades en la selección del jurado, mientras ya se preparan para un nuevo juicio en Los Ángeles, donde 2 mujeres le acusan de abusos perpetrados en febrero de 2013. 

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