Ocupación S.A., el saqueo español de los recursos naturales del Sáhara

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La responsabilidad de los diferentes gobiernos de España con la situación del Sáhara Occidental, territorio del que continúa siendo potencia administradora, no es solo una mera cuestión de geopolítica e intereses cruzados. Cargos públicos y numerosas empresas están haciendo fortuna con el saqueo de los recursos naturales de un país que lleva 45 años soportando la ocupación ilegal por parte del régimen de Marruecos.

Así lo denuncia el documental Ocupación S.A., un  proyecto de la ONGD vasca Mundubat y de la productora brasileña Forward Films, dirigido por la periodista Laura Daudén y el profesor experto en Relaciones Internacionales Sebastián Ruiz-Cabrera, y que ya se puede ver íntegro en el siguiente enlace. La cinta señala con nombres y apellidos a las grandes corporaciones que se aprovechan de la especial situación jurídica por la que atraviesa el Sáhara Occidental para mercadear con el extractivismo de un territorio rico en pesca, fosfatos, arena y energías renovables. "Muchas empresas transnacionales buscan contextos que tengan poca regulación, donde se pueda actuar de manera más flexible para aumentar su margen de beneficios", explica Felipe Daza, investigador del Observatorio de Empresas y Derechos Humanos en el Mediterráneo (ODHE).

Unión Martín, proveedora de productos marinos para Mercadona, se nutre de las capturas realizadas en territorios ocupados, lo que supone para el Sáhara Occidental unas pérdidas de 1.200 millones de euros anuales

Empresas como la corporación Masaveu, un holding familiar asturiano que extrae arena de los territorios ocupados para la fabricación de cemento, o Unión Martín, proveedora de productos marinos para Mercadona que se nutre de las capturas realizadas en los caladeros de El Aaiún y Dajla, lo que supone para el Sáhara Occidental unas pérdidas de en torno a los 1.200 millones de euros anuales.

En algunas ocasiones, la labor de las empresas españolas, más que de explotación, sirve como soporte para viabilizar la ocupación. Es el caso de la vasca Siemens Gamesa, parte central de un negocio de 2.800 millones de euros para la construcción de cinco grandes parques eólicos que generan energía para otros grandes proyectos extractivistas. "El viento que gira estas turbinas de Siemens genera el 99% de la energía que abastece la mina de Phosboucraa, operada por la empresa palaciega de fosfatos OCP", denuncian en Ocupación S.A.

Los gigantes Cepsa y Repsol son dos figuras trascendentales que perpetúan la actual situación de ilegalidad en la que sobrevive el pueblo saharaui, con un lucrativo negocio de exportación de derivados de hidrocarburos que posibilita el asentamiento de población marroquí en los zonas ocupadas, una práctica prohibida por la Convención de Ginebra sobre derecho internacional y humanitario. "Sin combustibles no funciona ninguna sociedad. Marruecos no tiene capacidad de refino y por tanto tiene que importar el petróleo desde España", asegura Anselmo Fariña, miembro de la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui.

La compostelana UROVESA suministró 286 vehículos blindados con los que la tiranía marroquí practica la represión interna contra la población civil saharaui

La tercera pata de esta estrategia de depredación y latrocinio está formada por las compañías de material militar que destruyen para hacer posible el saqueo. Entre 2007 y 2010, la empresa pontevedresa Rodman vendió barcos militares a Marruecos haciéndolos pasar por barcos civiles, mientras que UROVESA, un conglomerado con sede en Santiago de Compostela, suministró 286 vehículos blindados con los que la tiranía marroquí practica la represión interna contra la población civil saharaui. Más sangrante aún es el caso de Indra, sociedad donde el estado participa con un 18,7% de las acciones, y que en 2009 cerró un negocio de 6,3 millones de euros para la ampliación de la red de satélites de vigilancia marroquí con el fin de abarcar las ciudades ocupadas de Laayoune, Es-Semara y Dakhla.

A pesar de que el Tribunal de Justica de la Unión Europea ha reiterado en varios ocasiones que los acuerdos comerciales con Marruecos no pueden incluir al Sáhara Occidental, en febrero de 2019, el Parlamento Europeo hizo caso omiso a las resoluciones judiciales y aprobó, con el apoyo de los eurodiputados de PP y PSOE, un nuevo tratado de pesca que incluye de forma explícita las aguas saharauis. "Al gobierno y a las empresas españolas no tengo nada que decirles. Saben lo que está pasando, pero no les importa. Lo más importante para ellos es el beneficio y no les importa cómo conseguirlo", concluye en Ocupación S.A., Youssef Duihi, exiliado saharaui en Barcelona. 

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