Joana Biarnés; las fotografías de una pionera

La vida de Joana Biarnés (Terrassa, 1935) es una historia de constante superación. Desde que era una niña mostró gran interés por la fotografía, afición que la llevó a realizar pequeñas colaboraciones con su padre, un prestigioso fotógrafo deportivo de la época.

Estudió periodismo en Barcelona y cuando uno de sus profesores se enteró de su convicción animalista la envió a un matadero para que documentase hasta los más escabrosos detalles del proceso de sacrificio. Joana aprovechó la ocasión para captar una serie de imágenes de animales con todo tipo de malformaciones que permanecían encerrados en una de las salas de aquella nave industrial, ocultos de la opinión pública, en el extrarradio de la ciudad. Un veterinario, que estaba preparando un trabajo sobre los mataderos, le compró unas instantáneas que sirvieron para alumbrar por primera vez la cara más oscura de la industria cárnica.

Fue su primer trabajo remunerado y aunque su talento ya despuntaba, al terminar los estudios su condición de mujer le cerró las puertas de la profesión, circunstancia que la obligó a seguir trabajando con su padre. En una ocasión, un árbitro interrumpió un partido cuando vio que Joana estaba tomando fotos. Para el colegiado, ese no era un trabajo apropiado para una mujer.

Su trayectoria profesional cambió en 1962, cuando el director del diario Pueblo le ofreció un contrato profesional; Joana Biarnés se convirtió así en la primera fotoperiodista española. Tres años después, un grupo de ilustres melenudos visitaron la España del opaco régimen franquista. Los Beatles iban a dar un concierto en Las Ventas y reporteros gráficos de todo el país pugnaban por conseguir la mejor imagen. Fue Joana la que consiguió colarse en el avión de los músicos de Liverpool y en las habitaciones de su hotel para obtener unos retratos que hoy se venden a precio de pieza de museo. En aquellos años, sin embargo, las críticas fueron feroces. Sus colegas de profesión criticaron la "moralidad disipada" de aquella joven que se había hecho pasar por una groupie para tener acceso privilegiado al grupo y los medios se negaron a publicar los fotos porque, según decían,  eran un reflejo de un estilo de vida que se salía de los obtusos parámetros de la dictadura.  "Me flagelaron bien", recuerda en una entrevista para eldiario.es.  

A pesar de las zancadillas, su carrera siguió progresando mientras retrataba las grandes fiestas de la "jet set" de Madrid. Por su objetivo han pasado personajes de la talla de Marisol, Orson Welles, Joan Manuel Serrat o Salvador Dalí, grandes iconos que construyeron el relato de una época vista desde la mirada crítica de una mujer rebelde.

La fotografía social, con los horrores de un país que intentaba sobrevivir en la posguerra, ocupan un lugar importante dentro de una dilatada carrera que culminó con los inicios de la democracia y un nuevo estilo de fotografía, fiel espejo de las expectativas de una sociedad que despertaba del letargo de cuatro décadas de dictadura.

Toda una vida dedicada a inmortalizar las vidas de las otros que ahora ha quedado condensada en el libro "Joana Biarnés. Disparando con el corazón", la antología profesional de una mujer que abrió nuevos caminos derribando todos los obstáculos.  

 

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