Kate Millet y su legado en 2.0

¿Hasta qué punto el conocimiento es neutro y objetivo o ha sido configurado con un sesgo masculino? ¿Nuestros deseos, fantasías, decisiones, temores e ideales estéticos sobre el propio cuerpo nos pertenecen o son el producto de un sistema de relaciones entre los sexos que nos oprime? Cuestiones como estas fueron planteadas por Kate Millet, un símbolo del feminismo contemporáneo.

La aportación de esta autora fue determinante para el feminismo radical, corriente surgida en los años 60 y 70, que se enmarca en la Segunda Ola del Feminismo según la historia oficial, aunque para académicas como Amelia Valcárcel y Celia Amorós debería encuadrarse en la Tercera Ola, si se contempla a las feministas de la Ilustración.

La escritora estadounidense, fallecida en septiembre del año en curso, revolucionó el feminismo con la publicación de su primer libro (Política Sexual, 1969), que a día de hoy se considera un clásico, una obra gurú de recomendable estudio para comprender la lucha feminista, pues evidencia la cultura del patriarcado como un sistema político que ha basado su jerarquía en la relación sexual para dominar a la mujer, y en el que Millet propone, en esencia, el sexo como una categoría política, equiparada a la clase o la raza.

‘Política sexual’ está considerado el segundo libro más importante del feminismo después de ‘El segundo sexo’ de Simone de Beauvoir (1949). Se trata de un ensayo cumbre e indiscutible en el que encontramos conceptos tan interesantes como el “imperialismo masculino”, que transmite la idea de que la mujer es colonizada por el hombre, entendiéndose como una "colonización interior", que es más sutil y, por tanto, más arraigada que otras.

Nos legó su mensaje infinito, que habita en sus libros y testimonios audiovisuales, algunos de estos muy significativos, como la entrevista que concedió para el documental ‘Some american feminist’ (1977), de Luce Guilbeault, sobre el movimiento feminista en los 60. Se trata de un valioso documento donde Kate Millet expone con una elocuencia sublime los pilares en los que se sustenta todo su conocimiento y que son de sugerente revisión, pues ilustra puntos fundamentales que el feminismo de esta y las siguientes generaciones tendrán que resignificar.

 

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