Los regalos perdidos

Los Reyes Magos lo han tenido difícil esta noche para llevar sus regalos al 40% de los niños españoles que viven en condiciones de penuria.

Según un informe del Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, España es el tercer país de la Unión Europea en pobreza infantil, solo por detrás de Rumanía y Grecia, tanto en pobreza relativa como en pobreza anclada. Con este último indicador se mide cómo ha evolucionado el escenario de carencia a medio y largo plazo (desde 2008) y en el caso de España, el dato resultante es que casi 4 de cada 10 niños malviven en situaciones de miseria, lo que supone una subida de nueve puntos porcentuales entre 2008 y 2014.

Los datos son especialmente alarmantes en los hogares con niños más pobres, es decir, aquellos en los que viven cuatro personas (2 adultos y 2 niños) con menos de 700 euros al mes u 8.400 euros al año, que se han visto incrementados en un 56% durante el periodo más duro de la crisis económica. Las familias numerosas, las monoparentales y los adolescentes han sufrido de forma especialmente cruenta el impacto de la pobreza, debido en gran parte al recorte de 11.500 millones de euros en protección social.

Los Reyes Magos lo han tenido aún más complicado para llevar sus regalos a los niños refugiados que España se comprometió a acoger.

Aylan Kurdi
Aylan Kurdi

El 2 de septiembre de 2015, Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años apareció muerto en una playa de Turquía. La imagen removió las conciencias de medio mundo y obligó a los líderes de la Unión Europea a plantear un nuevo acuerdo sobre la acogida de refugiados. El consenso llegó días después cuando los 28 estados miembros se comprometieron a dar asilo a 160.000 personas en un periodo de dos años. El plazo expiró el pasado 26 de septiembre y del cupo de 17.337 refugiados asignados a España apenas llegaron 1.980, de los cuales cerca de un 30% son menores de edad, la mayoría procedentes de Siria e Iraq. Mientras España daba la espalda a sus compromisos internacionales frenaba además las iniciativas de la Comunidad Valenciana y Cataluña, que se ofrecieron para albergar refugiados sin coste alguno para el estado central.

Desde 2015, más de 500 niños han muerto ahogados en el Mediterráneo cuando escapaban de la guerra y la miseria.

Hasta el pasado mes de julio, último dato conocido, un total de 17.000 personas solicitaron asilo en nuestro país. En algunos casos son menores de edad que viajan con pasaportes de adultos y que una vez en España se ven atrapados en el limbo de la burocracia administrativa. Según la legislación vigente deben ser tratados con los parámetros de la presunción de minoría de edad, pero la Comisión Española de Ayuda al Refugiado ha denunciado en reiteradas ocasiones que tanto la Policía como la Fiscalía actúan como si fueran adultos, dejando a los afectados en una situación de desamparo.

El panorama no es mejor en la frontera sur, donde los centros de internamiento de Ceuta y Melilla se encuentran desbordados. En 2017, más de 700 migrantes menores de edad accedieron de forma ilegal a territorio español, una situación que lejos de implementar sus condiciones de vida les ha relegado a una espiral de mendicidad y drogadicción. Así lo confirmó Maribel Mora, senadora de Unidos Podemos, que durante sus visitas a las ciudades autónomas pudo constatar "la criminalización a la que son sometidos estos niños".

Las ONG denuncian también las devoluciones en caliente que sufren los infantes que intentan saltar las vallas fronterizas, la mayoría de ellos llegados de países subsaharianos como Gambia, Camerún o Costa de Marfil. Este procedimiento incumple lo estipulado en la Convención de Ginebra, el Convenio Europeo de los Derechos Humanos, la Convención de los Derechos del Niño, la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor y el Reglamento de la Ley de Extranjería, que exige la prestación de asistencia médica y jurídica antes de iniciarse los trámites de deportación.

Los Reyes Magos no han podido llevar sus regalos a los menores asesinados por la violencia machista.

niños
23 niños han sido asesinados víctimas de la violencia machista

El año 2017 cierra con el triste balance de 48 mujeres asesinadas, que podrían aumentar hasta 53 cuando finalicen las pesquisas sobre los feminicidios en Guadalajara, Castellón, Las Palmas, Barcelona y Pontevedra. A lo largo del pasado año, 8 niños y niñas murieron a manos de los hombres que torturaban a sus madres, la cifra más elevada desde 2013, periodo en que este tipo de crímenes comenzaron a computarse en las estadísticas de violencia de género.

En total, 23 menores han sido asesinados en los últimos 5 años y 185 se han quedado sin madre, como los tres hijos de la mujer de Azuqueca de Henares, que presenciaron el asesinato de su madre, o el niño de Elda cuya madre fue tiroteada a las puertas de su colegio hace escasamente dos meses.

A pesar de todo, el gran problema relacionado con la infancia ha sido durante estos últimos días una carroza de Drag Queen en el barrio madrileño de Vallecas. Las clases dirigentes, apoyados en la muleta de los medios de comunicación, nos marcan el debate, mientras miles de niños pasan hambre, se ahogan en el Mediterráneo o encuentran la muerte en las manos asesinas de sus padres.

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