George Orwell: ¿Qué es el fascismo?

George Orwell, periodista y escritor británico, es uno de los mejores analistas de los regímenes autoritarios que asolaron Europa en la primera mitad del siglo XX.

Fruto de su experiencia personal como reportero en las colonias del antiguo imperio británico y en la Guerra Civil española, escribió sus dos novelas más conocidas; '1984', ambientada en una sociedad distópica, y 'Rebelión en la granja', una sátira sobre el estalinismo.

Orwell acuñó el concepto del "Gran Hermano" para denunciar el control absolutista que los gobiernos llevan a cabo sobre sus ciudadanos y que en la actualidad se utiliza para criticar los sistemas modernos de vigilancia. 

En 1944 publicó en la revista Tribune un artículo que reproducimos a continuación. 

"¿Qué es el fascismo?", de George Orwell.

De todas las cuestiones pendientes de nuestros tiempos, quizás la más importante es: ¿qué es el fascismo?

Una de las organizaciones que hacen estudios sociológicos en los Estados Unidos recientemente se lo ha preguntado a un centenar de personas y han recibido respuestas que van desde 'democracia pura' hasta 'satanismo puro'. En este país si pides al hombre pensante medio que defina fascismo, suele contestar dando el ejemplo de los regímenes de Alemania e Italia. Pero esto es poco satisfactorio, porque incluso los grandes estados fascistas se distinguen mucho en estructura e ideología.

No es fácil, por ejemplo, incluir a Alemania y a Japón en el mismo esquema, y es todavía más difícil incluir a algunos de los estados más pequeños que se pueda describir como fascistas.
Se suele suponer, por ejemplo, que el fascismo es inherentemente bélico y florece en una atmosfera de histeria de guerra y sólo puede solucionar sus problemas económicos mediante el gasto en preparación de guerras o conquistas en la extranjero. Pero eso es claramente falso cuando vemos el ejemplo de Portugal o las distintas dictaduras de Suramérica. O por otra parte se supone que el antisemitismo es una de las marcas que distinguen al fascismo; pero algunos movimientos fascistas no son antisemitas.

Durante años han circulado controversias en revistas estadounidenses sobre si el fascismo es una forma del capitalismo. Aunque cuando usamos el término 'fascismo' al describir Alemania o Japón o la Italia de Mussolini, sabemos más o menos que significa. Es en la política interna donde el termino ha perdido los últimos vestigios de su significado. Por ejemplo si miras la prensa encontrarás que no hay quien -y por supuesto ningún partido político u organización- no haya sido denunciado por ser fascista durante los últimos diez años. Aquí no hablo del uso verbal del término 'fascista'. Hablo de lo que he visto en la prensa. He visto las palabras 'simpatizante del fascismo', 'de tendencia fascista', o simplemente 'fascista' aplicadas, de manera seria, a los siguientes grupos:

Conservadores: Se considera que todos los conservadores, contemporizadores o no contemporizadores son subjetivamente pro-fascistas. El dominio británico en la India y en las colonias se considera indistinguible del nazismo. Organizaciones que se pueden llamar patrióticas y de tipo tradicional se llaman criptofascistas. Por ejemplo, los Boy Scouts, la policía metropolitana, el MI5, la legión británica. Frase clave: 'Las escuelas privadas son un caldo de cultivo por el fascismo'.

Socialistas: Defensores del capitalismo puro (por ejemplo, Sir Ernest Benn) mantienen que el socialismo y el fascismo son lo mismo. Algunos periodistas católicos mantienen que los socialistas han sido los colaboradores principales en los países ocupados por los nazis. La misma acusación se hace desde un punto de vista diferente por el partido comunista durante sus fases de ultraizquierda. En el periodo de 1930-35, el Daily Worker hizo referencia habitualmente al partido laborista como fascistas laboristas. Esto se hace también con otros extremistas de la izquierda, por ejemplo los anarquistas. Algunos nacionalistas indios consideran que los sindicatos británicos son organizaciones fascistas.

Comunistas: Una corriente de opinión considerable (por ejemplo, Rauschning, Peter Drucker, James Burnham, Frederick Voigt) se niega a reconocer una diferencia entre el régimen de los nazis y el régimen de la Unión Soviética y mantiene que tanto los fascistas como los comunistas trabajan por el mismo objetivo y hasta cierto punto son la misma gente. Editoriales en The Times hicieron referencia a la URSS como 'país fascista'. Los anarquistas y trotskistas también tienen esta opinión, pero desde otro punto de vista.

Trotskistas: Los comunistas acusan a los trotskistas de ser criptofascistas pagados por los nazis. Esto se creía ampliamente en la izquierda durante el periodo del frente popular. Durante sus fases de ultraderecha, los comunistas acusan a todas las facciones a su izquierda, por ejemplo: el Common Wealth Party o el Independent Labour Party.

Católicos: Fuera de sus propias filas, la iglesia católica se considera universalmente como profascista.

Antibelicistas: Se acusan a pacifistas y otros antibelicistas frecuentemente de, además de hacer todo más fácil para el eje, empezar a sentirse profascistas.

Belicistas: Los antibelicistas suelen basar su argumento en la proposición de que el imperialismo británico es peor que el nazismo, y suelen aplicar el término 'fascista' a cualquier persona que quiere una victoria militar. Los partidarios del People's Convention (Gobierno declarado por comunistas en el Reino Unido en 1940-1941) casi afirmaban que resistir a una invasión nazi era un signo de simpatía con los fascistas. Al aparecer, se denunció al Home Guard (organización de defensa del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial) como organización fascista. Además, la izquierda entera tiene la tendencia de equiparar militarismo con fascismo. Soldados rasos políticamente conscientes casi siempre hacen referencia a sus oficiales como 'fascistas' o 'fascistas naturales'. Prácticas de combate, limpieza y saludar a oficiales se consideran propias del fascismo. Antes de la guerra, registrarse en el ejército territorial se consideraba fascista. Se denuncia también la conscripción y un ejército profesional como fenómeno fascista.

Nacionalistas: El nacionalismo se considera universalmente como intrínsecamente fascista, pero esto solo se aplica a los movimientos nacionalistas de los que el hablante está en contra. Nacionalismo arabista, nacionalismo polaco, nacionalismo finés, el Partido del Congreso Indio, la liga musulmana, el sionismo, y el IRA. Todos han sido descritos como fascistas, pero no por la misma gente.

Se nota que, tal y como se usa, la palabra 'fascismo' casi no tiene sentido. En conversación se usa todavía más a lo loco que en la prensa. De lo que he oído, se aplica a agricultores, comerciantes, al crédito social, al castigo corporal, a la caza del zorro, a la tauromaquia, al comité de 1922 (grupos formado por parlamentarios conservadores que no eran ministros), al comité de 1941 (grupo formado por liberales y socialistas), a Kipling, a Gandhi, a Chiang Kai-shek, a la homosexualidad, a los programas de Priestley (locutor de radio durante la Segunda Guerra Mundial), a los albergues juveniles, a la astrología, a las mujeres, a los perros y a no sé qué más.

Aunque en el fondo, sí que hay un sentido escondido. Para empezar, está claro que hay diferencias muy grandes, algunas que son fáciles de detectar pero difíciles de explicar, entre los regímenes que se llaman fascistas y los que se llaman demócratas. En segundo lugar, si 'fascista' quiere decir 'simpatizante de Hitler' algunas de las acusaciones que enumero arriba obviamente se justifican más que otras. Por último, incluso la gente que usa la palabra 'fascista' para cualquier persona que no les guste entiende que hay un significado por lo menos emocional en la palabra.

Por 'fascismo' quieren decir, aproximadamente, algo cruel, sin escrúpulos, arrogante, oscurantista, antiliberal y anti-obrero. Salvo los pocos simpatizantes de los fascistas, casi cualquier inglés aceptaría 'matón' como sinónimo de 'fascista'. Y eso es todo lo cerca de una definición a lo que se puede llegar para esta abusada palabra.

Pero el fascismo también es un sistema político y económico. Entonces, ¿por qué no podemos sacar una definición clara y aceptada ampliamente? ¡Ay! No lo conseguiremos, aún no por lo menos. Explicar por qué costaría demasiado tiempo, pero en el fondo es porque es imposible definir el fascismo satisfactoriamente sin admitir lo que ni los fascistas, ni los conservadores, ni los socialistas de cualquier color no quieren admitir.

Lo más que podemos hacer por el momento es usar la palabra con circunspección y no, como se suele hacer, degradarlo al nivel de una palabrota.

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