Yo paro

Dieciocho mujeres del ámbito del periodismo, literario, científico-académico, de la política y el activismo, relatan para Kamchatka sus motivos para la huelga feminista del 8M.

Porque si las mujeres paran, el mundo deja de girar.

ALEJANDRA ANDRADE. Periodista.

Termina 'Muerte entre rejas', un reportaje que grabé este año sobre españoles que mueren en las cárceles más peligrosas de Perú y recibo varios tuits que alaban mis cojones por meterme en sitios tan chungos. Contesto que son ovarios lo que tengo y añado una carita sonriente no vaya a ser que los tuiteros se encabronen y me insulten.

Al día siguiente, bajo a tomar café al bar de la esquina y el camarero me grita qué cómo se me ocurre meterme en una cárcel y entrevistar a todos esos asesinos, con lo mona que soy y encima con tacones. “Pobrecito tu chico”. Me llaman para hacerme una entrevista telefónica sobre el reportaje y la pregunta del millón: ¿Quién se ocupa de tus hijos cuando te vas a grabar? El pan de cada día cuando mi programa está en emisión.

Estoy hasta los ovarios de estas preguntitas y de tantas otras. Tengo mil razones para apoyar esta huelga pero la principal se llama Julieta y tiene 10 años. Hace unos meses salió llorando del cole porque le habían dicho que Trump trataba mal a las mujeres. “¿Cómo puede ser machista el presidente de EE.UU., mamá?“ Ojalá el día 8 seamos tantas que no quepamos.

ALICIA DÍAZ. Presidenta del colectivo FemNosotras de Extremadura.

Nos sobran los motivos para justificar la convocatoria para la próxima huelga del 8 marzo. En mi región, Extremadura, la brecha salarial se sitúa en un un 20,67 por ciento.

El salario medio bruto de los hombres es de 21.813,83 euros, mientras que el de las mujeres es de 17.304,65 euros. Esta huelga además de denunciar las distintas violencias que sufren las mujeres,  busca una solución para que la emancipación pueda producirse; y un buen inicio sería a través del trabajo remunerado y un salario digno.

GEMMA HERRERO. Periodista.

Me pidieron mis razones para hacer huelga mañana en seis o siete líneas y me sobran; las líneas y los motivos. Porque la verdadera pregunta es: ¿Cómo es posible no estar de acuerdo con una huelga en la que se pide la igualdad entre hombres y mujeres en el siglo XXI? Es así de simple. 

GINA TOST. Periodista.

Durante mucho tiempo a las mujeres nos ha faltado visibilidad, igualdad o empoderamiento, pero también sororidad. 

La solidaridad y la concordia entre mujeres es escasa, y muchas veces se ha usado una falsa visión de competencia entre nosotras para que el grupo quedase "separado". 

Da igual si una cree o no en los motivos de la huelga, si es algo cercano o se ve lejano, pero las mujeres de nuestro país y de todo el mundo deben hermanarse para conseguir que esta huelga diferente ponga de manifiesto la brecha salarial, el techo de cristal, la violencia machista, o los cientos de motivos que desgraciadamente no nos faltan. Cada una de nosotras decide por qué lo hace.

 Las mujeres estamos llamadas a demostrar que si paramos, el mundo se para.

JUDITH BOSCH. Escritora y profesional de la comunicación.

Estoy en el régimen de autónoma (las únicas empresas que se joden, si hago el paro laboral, soy yo y mis clientas), sin embargo, esta huelga no va de visibilizar las problemáticas patriarcales que atañen a nuestras vidas particulares, va de visibilizar todo aquello que esta sociedad sigue negándose a ver: las mujeres vamos varios pasos por detrás, con lastres en los tobillos, con zancadillas en todos los ámbitos y un sistema institucional diseñado para que sigamos yendo por detrás y además nos sintamos cuestionadas, discriminadas y apocadas en todos los ámbitos. Así que el 8 de Marzo no trabajaré ni consumiré más allá de lo que necesite para realizar mi activismo. Tampoco realizaré ningún tipo de cuidado. Además, en casa, para el 8 de Marzo y el resto del año, haremos una campaña para mover en redes sociales que promueva la crianza, la educación y la gestión de tareas del hogar compartida y en formato colaborativo. Parece mentira, pero aún vivimos en una sociedad que, con tal de anularnos a las mujeres, sigue creyendo que los niños varones de menos de… ¿45 años? son  inútiles y se queman si fríen un huevo, se estresan con el mecanismo de la lavadora, se quedan impotentes si cogen un mocho… Esto hay que visibilizarlo bien. En una familia en la que todas las personas adultas y menores que la componen se reparten entre ellas, de manera igualitaria, el trabajo de casa y los cuidados, todo el mundo tiene tiempo de todo y puede dedicarse a sus metas particulares, y no, las tareas de la casa no pueden ser las metas particulares DE NADIE.

JUDITH PRAT. Fotoperiodista

- Por todas las veces que he sufrido acoso; por las que un jefe o un “compañero” me ha ninguneado, humillado o tratado con paternalismo; por todas las ocasiones que un hombre me dio la razón con condescendencia para que pareciera que no la tenía; por las veces que me dijeron que era poco femenina por ser contundente, vehemente o combativa, y por las que me dijeron que lo era demasiado para meterme en algunas trincheras.

- Por todas las mujeres que nos precedieron en la lucha y a las que debemos tanto. Por las mujeres que, como mi madre, soportaron el machismo de una sociedad que les impuso una vida que no eligieron y que a pesar de todo o, precisamente por eso, supieron educar a sus hijos y a sus hijas en igualdad.

- Y porque esto no va solo de lo que a mí me pasa sino que tiene que ver con un sistema neoliberal y patriarcal que, en todo el mundo, favorece y permite todo tipo de violencias contra las mujeres; que decide sobre su salud y su cuerpo, que las aboca a la pobreza o a la precariedad, que no reconoce la importancia de los cuidados y los convierte en una carga o que prima el consumo a costa del medio ambiente

LAURA LECUONA. Editora, traductora y ensayista.

Se trata de brillar por nuestra ausencia el 8 de marzo en los trabajos para que se aprenda a valorar todo lo que hacen las mujeres. Hay que sumarse al paro y marchar porque no debemos dar por sentado el feminismo ni los derechos alcanzados; porque en la práctica no se ha obtenido la igualdad supuestamente garantizada por las leyes y porque en muchos países ellas siguen siendo ciudadanas de segunda incluso ante la ley. Hay que parar porque el feminismo amenaza el statu quo y, en respuesta, el statu quo hace todo lo posible por matar al feminismo y no lo vamos a permitir. Porque muchas mujeres han muerto por la causa de las mujeres y porque diariamente mueren mujeres a causa del machismo. Porque el máximo anhelo feminista, la emancipación de todas las mujeres, aún está muy lejos de haberse logrado. Paramos y marchamos porque el feminismo es un movimiento colectivo de todas las mujeres y porque juntas somos invencibles.

LUCÍA ETXEBARRIA. Escritora.

La brecha salarial. El hecho de que las mujeres cobremos un 30% menos que los hombres. El caso de Juana Rivas. El caso de la manada. El diferente tratamiento en medios de comunicación a hombres y mujeres. Más allá de todo eso lo más importante es: voy a la huelga porque tengo una hija y quiero darle un mundo mucho mejor del que he vivido yo.

MICHELLE MORALES. Médica y activista.

Apoyo la huelga feminista porque soy mujer, parte de la población cuya dignidad humana ha sufrido una feminización social que le degrada. Reivindico el ser humana, y no la madre, hija, esposa o la algo al servicio de alguien. Soy mujer y eso debe de bastar para ser sujeto social y compartir en igual proporción que los hombres, tanto los ámbitos privados como los públicos, y no la asimetría que se evidencia en la actualidad, sin otra razón que por mi sexo.

MÒNICA PLANAS. Periodista.

La huelga no solucionará nada pero servirá de algo. Primero para dar relevancia al feminismo y enfrentarse a los que lo menosprecian afirmando que es una moda y un capricho: es una lucha legítima para combatir graves desigualdades sociales y económicas respecto a los hombres. Sirve para despertar conciencias, reafirmar otras, dar ejemplo con actitudes y proporcionar argumentos con textos, datos, declaraciones y protestas. Se trata de recordar referentes y crear de nuevos. De dar herramientas y mostrar nuevos patrones de conducta a las nuevas generaciones de mujeres (y también de hombres) para que no normalicen lo que tantas generaciones han hecho: sueldos más bajos para ellas, roles específicos que no colisionen con los intereses masculinos, la condescendencia en sus logros, la invisibilidad en las esferas públicas, la tiranía de unos cánones estéticos imposibles, la carga mental del hogar, el peso de la logística doméstica, la imposición de convertirse en cuidadoras oficiales (extenuadas pluriempleadas u obligadas a renunciar a una actividad laboral)…

Ser mujer está resultando, desde hace siglos, una lucha extenuante y silenciosa. Seguirá siendo agotador, pero tiene que serlo desde la reivindicación pública. El machismo se ha encargado de que el feminismo parezca malvado, feo, conflictivo, manipulador, mezquino y clandestino. La huelga y este nuevo apogeo del feminismo sirve para que se vea que es honesto, lícito, justificado, libre y cargado de motivos. Una revolución a la que las personas inteligentes y sensibles sientan que deben sumarse con orgullo y con razones.

La huelga sirve para que algunos necios y necias que repiten eso de “ni machismo ni feminismo” se den cuenta de que el feminismo no es un extremo sino la opción más humana, útil y justa para incluirnos a todos: feminismo para mujeres y para hombres.

PILAR AGUILAR. Crítica y analista de cine.

¿Por qué hago huelga? Pues porque las mujeres sufrimos discriminación, ninguneo, abusos, opresiones, injusticias, violencia…

No soy fatalista ni resignada, ni estoy por la pasividad o el pesimismo. Pienso que otro mundo es posible, pero no creo que ese otro mundo nos vaya a “caer del cielo”. Hay que pelearlo. Por lo tanto: ¡Viva la lucha de las mujeres! (y de los hombres justos que nos apoyen).

RAQUEL SASTRE. Cómica.

El día 8 es un día para reivindicar que las mujeres trabajadoras tengamos las mismas oportunidades que los hombres, y para eso tenemos que reivindicar, a su vez, otra cosa: que los hombres trabajadores tengan los mismos derechos que las mujeres. Y que los usen. Que cuando una mujer dé a luz (o adopte), su pareja tenga un permiso de la misma duración; que cuando su prole esté enferma, se turnen de forma real para llevarlos al médico; que cuando un familiar necesite cuidados, no recaiga siempre la reducción de jornada sobre la mujer... Solamente así la mujer podrá tener las mismas oportunidades que el hombre en el ámbito laboral, ya que a la hora de contratarlos no verán diferencias entre un hombre y una mujer si ambos tienen hijos.

ROSA COBO. Socióloga y escritora.

La huelga internacional de mujeres, convocada para el 8 de Marzo de 2018, es el resultado de siglos de desigualdad y violencia.

En este momento histórico ha cristalizado el malestar producido por esa opresión y se ha creado un clima político vindicativo en el que se han reconocido millones de mujeres en todo el mundo. Ha sido el movimiento feminista quien ha dado forma política a ese malestar y ha hecho posible que mujeres que no se definen como tales sientan como suyas las vindicaciones políticas feministas. Voy a la huelga por mi  y por mis compañeras!!

TERESA RODRÍGUEZ. Secretaria General de Podemos Andalucía.

Hago la huelga porque mi abuelo todavía le daba pellizcos a mi abuela mientras ella lo lavaba en el lecho de muerte. Hago la huelga porque mi tía se dejó la salud limpiando habitaciones y "cosiendo pa la calle" por cuatro míseros duros. Hago la huelga porque mi madre, que se rebeló contra todo su entorno para trabajar en los 60, me dijo con 10 años que hubiera preferido que yo hubiera nacido varón. Hago la huelga porque con 14 años un señor me agredió sexualmente en la parte de atrás de un autobús. Hago la huelga porque esto que me pasó a mí le pasó a todas mis amigas. Hago la huelga porque soy marxista y sé que el arma secreta de las de abajo es la unión para parar la producción y reproducción del capital. Pero sobre todo hago la huelga para volver a ser feliz y anónima entre una multitud cargada de razones emancipatorias que irrumpe de nuevo con todo el protagonismo.

TOWANDA REBELS. Activistas feministas. Creadoras del canal Towanda Rebels.

Nosotras vamos a la huelga para denunciar que las mujeres seguimos sin tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres. La brecha salarial, el techo de cristal, la feminización de las tareas de cuidados y la precariedad laboral que sufrimos están ahí.

También queremos denunciar la continua cosificación de la imagen de la mujer a través de la publicidad, de la cultura, del porno… y la mercantilización de nuestros cuerpos, ya sea a través de la prostitución o de los vientres de alquiler.

Y, por supuesto, queremos denunciar la incesante violencia machista y la desidia del gobierno, que tiene un Pacto de Estado contra la violencia de género parado y sin dotación presupuestaria mientras la cifra de la vergüenza, el número de mujeres asesinadas en España, sigue subiendo. Pero la violencia machista también nos afecta en el acoso callejero y en las violaciones. Es desolador saber que hay una denuncia por violación cada 8 horas pero lo es más cuando descubres que el 80% de las agresiones no se denuncian. ¿Por qué? Porque continuamente se nos pide que denunciemos pero luego somos cuestionadas a nivel social y judicial.

TXE ARANA. Actriz.

Este 8 de marzo las mujeres hacemos huelga para plantar cara, visibilizar nuestras quejas y reivindicar la imperativa necesidad de poner en marcha un plan pensado por las mujeres para contribuir a la evolución de nuestra sociedad.

Debemos parar el planeta para que deje de dar vueltas siempre en un mismo sentido, el que nos ha llevado a vivir en un mundo que grita más que nunca la necesidad de un cambio profundo y de una transformación urgente a todos los niveles. 

Denunciamos una penosa larga lista de injusticias que van desde la precariedad laboral en la que vivimos la gran mayoría a la discriminación salarial a la que estamos sometidas, pasando por la criminalización y el menosprecio que recibimos por el simple hecho de ser MUJERES.

Todas, tenemos la obligación de reflexionar sobre cómo queremos organizar nuestras vidas y cómo vamos a hacer frente a tantas desigualdades y miseria. Y tenemos el derecho a gritar tan fuerte como podamos por nuestra libertad, para vivir en un mundo LIBRE de violencia, marginación, exclusión, opresión, explotación y represión. 

Las mujeres hemos de reapropiarnos de nuestras vidas y preguntarnos en qué mundo deseamos vivir. O para ser aún más concretas deberíamos preguntarnos: ¿QUEREMOS VIVIR? 

VANESA JIMÉNEZ. Periodista.

Llegué a la Redacción de El Mundo de Madrid la mañana del 1 de julio de 1997, pocas horas después de que la Guardia Civil encontrara el zulo en el que ETA mantuvo secuestrado a Ortega Lara un año y medio. Aquel día nadie reparó en los nuevos becarios. Fue al siguiente cuando un hombre, un jefe, me pidió que llevara unos papeles a otro hombre, otro jefe. Recorrí varios despachos hasta que confirmé que nadie esperaba nada. Solo era un juego de machos, con poder, que me habían hecho desfilar por sus dominios.

Terminó la jornada y volví al apartamento prestado en el que vivía. Lloré dentro de un saco de dormir también prestado. Estaba enfurecida, y muy asustada.  Acababa de conocer un machismo distinto, ejercido por los que mandan en las empresas, y yo tenía 21 años y empezaba mi vida profesional. Creo que ese mismo día comencé a cambiar.  

La esencia de la escena de los despachos se repitió muchas otras veces, con distintos actores y en distintas redacciones. En El País, donde llegué a ser subdirectora de la edición digital. En la información.com, medio que fundé y dirigí. E incluso en CTXT, un sitio pequeño que no escapa del machismo.

Hoy, que recuerdo más de lo que hasta ahora he querido, constato que, como a todas, me sobran los motivos para parar el 8M.

Yo paro por las veces que me han llamado tonta, débil, princesa. Por las reuniones en las que me boicotearon, o las que no me convocaron; o las que sí para que sirviese de adorno. Paro por las veces que me han dicho que me habían contratado por estar buena. Y por las que han justificado mi cargo en una relación sexual con un poderoso. Paro porque me han preguntado si pensaba tener hijos. Y por la maldita condescendencia.

Yo paro por las mujeres que no pueden parar porque tienen que cuidar, o comer. Paro por los techos de cristal, por los suelos movedizos; por las miles de brechas, y porque nos matan. Paro por mi madre, que se perdió esta Revolución por meses, que ahora estaría en las calles, en las de los pensionistas y en las de las mujeres. Y en homenaje a los hombres que, como mi padre, nos educaron libres e iguales.

Y paro, sobre todo, por las veces que bajé la cabeza y seguí trabajando, aún más, como si las huelgas a la japonesa –ay, Cifuentes– fuesen la solución. Cuánto me arrepiento de no haber dicho basta.

VIRGINIA P. ALONSO. Periodista.

Este 8M paro para exigir que haya más mujeres en puestos de toma de decisión​​ en los medios, ​​porque esa es la única manera de garantizar una representación más equitativa de la mujer en ellos, tanto en términos cuantitativos -somos el 51% de la población pero las mujeres son prácticamente inexistentes en las portadas o como fuentes de información- como cualitativos: se nos representa como cuerpos y como elementos exclusivamente vinculados a artes, cotilleos y poco más. Este sesgo informativo tiene como consecuencia una perpetuación de los cánones sexistas en los que se nos enmarca y una limitación en el derecho a la libertad de información, puesto que se está obviando de manera sistemática a la mitad de la población.


 

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